Mariano, un año lleno de desgracias que no ha podido apartarle del Real Madrid
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Mariano, un año lleno de desgracias que no ha podido apartarle del Real Madrid

El único delantero puro que tiene el Real Madrid es Mariano, al que quisieron ceder en verano; negociaron a sus espaldas, no contaba para Zidane, fue operado de amigdalitis, pasó el coronavirus...

Foto: Mariano durante un entrenamiento en solitario después de la recuperación de la operación de amigdalitis. (foto instagram mariano)
Mariano durante un entrenamiento en solitario después de la recuperación de la operación de amigdalitis. (foto instagram mariano)

Si hay un futbolista en el Real Madrid que puede decir que el 2020 no está siendo un buen año para él, ese es Mariano Díaz Mejía. Al delantero barcelonés del Real Madrid le ha pasado de todo. No contaba en los planes de Zinédine Zidane y el entrenador llegó a tener un mal detalle cuando dijo públicamente que ocupaba el tercer lugar en el escalafón de los delanteros. Lo grave es que lo dijo después de que marcara un gol al Barcelona en el Bernabéu. Innecesario. Injusto. La decepción de Mariano se hizo más grande. Después del confinamiento creía que podía tener alguna oportunidad más y se quedó sin jugar en las cinco últimas jornadas de la Liga. No disfrutó del título un jugador que ha tenido una buena actitud.

Todavía podía ir a peor el año. En las minicacaviones entre el final de Liga y antes de la reanudación de los entrenamientos para preparar el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions contra el Manchester City dio positivo por coronavirus. Tuvo que parar. Quedar aislado. Era fácil de imaginar que estaría en la macrooperación salida del club para aligerar salarios y recaudar dinero que ayudara a reequilibrar las cuentas y el presupuesto. Por si no fuera poco y después de salirse con la suya y mantener su ficha en el Real Madrid, a mediados de septiembre tuvo que pasar por el quirófano para ser operado de amigdalitis y estuvo casi un mes sin poder entrenar. Lo pasó tan mal que llegó a perder ocho kilos por los problemas de ingesta de alimentos. Y aquí sigue Mariano. En el Real Madrid, titular en el último partido de Liga disputado en Villarreal, con gol y dispuesto a cerrar de la mejor manera un año lleno de desgracias que no ha podido derribarle.

Foto: Zidane da instrucciones en el partido entre el Borussia Mönchengladbach y el Real Madrid. (Efe)

Mariano fue el único futbolista que se plantó este verano ante Zidane para decirle que no iba a salir del Real Madrid esta temporada y que esperaría a tener una oportunidad para aprovecharla. No era el mejor momento para marcharse a otro lugar y otro equipo en el que no tenía garantías de poder ganar más dinero o seguir jugando partidos por la incertidumbre que genera la pandemia. Pero también hace valer su madridismo y su contrato (finaliza en 2022). Es canterano desde que ingresó en los juveniles procedente del Badalona y se le repescó, tras una excelente temporada en el Olympique de Lyon, cuando su incorporación estaba cerrada con el Sevilla. De este capítulo todavía tiene un mal recuerdo porque dejó plantado al presidente del club hispalense, José Castro.

El acuerdo con el Benfica por la espalda

Con sus argumentos, el barcelonés ha sido claro siempre con el Real Madrid y bloqueó su salida. De nada sirvió que el club buscara equipos, removiera el mercado y así hasta llegar a un acuerdo con el Benfica para su cesión. Cuando se enteró, Mariano se hizo todavía más fuerte en su postura. El Madrid tenía un acuerdo a sus espaldas con el club portugués y solo faltaba la firma del delantero. Se negó en rotundidad. Esto sucedió a finales de agosto y Mariano y su agente (David Aranda) dejaron pasar los días hasta el cierre del mercado que se produjo el 6 de octubre.

Se salió con la suya y aquí sigue Mariano. Imprescindible en los planes de Zidane y el Real Madrid para el partido de este miércoles contra el Inter de Milán en la Champions. Con la lesión de Benzema y el positivo por coronavirus de Luka Jovic, el único delantero puro que queda en la plantilla es Mariano. De negociar a sus espaldas se ha pasado a mirarle de frente, a la cara, y querer motivarle para que dé lo mejor que tiene, que es mucha agresividad para hacer goles. Tampoco hace falta que le animen mucho porque Mariano es una persona con un enorme orgullo y amor propio. La temporada pasada, por ejemplo, cuando Zidane le sacó en los últimos minutos del Clásico del Bernabéu para presionar y aguantar el 1-0, Mariano se saltó las instrucciones. Salió al campo a reivindicarse, a hacer lo que mejor sabe y marcó un gol. La primera ocasión que tuvo la materializó y en lugar de aguantar el resultado lo que hizo fue cerrarlo.

Mariano celebra el gol marcado al Villarreal. (Efe)
Mariano celebra el gol marcado al Villarreal. (Efe)

La situación es rocambolesca en el Real Madrid. El plan en el club era hacer una buena caja con el mayor número de salidas para amortiguar el descenso de los ingresos provocados por el coronavirus. Entró dinero con las ventas de Achraf, Reguilón y Óscar Rodríguez, principalmente. Se aligeró la masa salarial con las cesiones de Brahim, Ceballos, Kubo, Reinier, Borja Mayoral… Y se hizo el mejor apaño posible con James y Bale. Con Mariano fue imposible llegar a un acuerdo. Para la economía del club era importante quitarse los 4,5 millones de euros que tiene de ficha. Tiró abajo el pacto de cesión con opción de compra que tenían el Real Madrid y el Benfica.

Se quedó un delantero que juega poquísimo, pero que tiene mucha confianza en su instinto goleador. En Villarreal marcó el único gol de su equipo en los dos primeros minutos del partido y tuvo más acciones en las que intervinó para pedir la pelota, arriesgar con una jugada individual y tirar desmarques para que le vieran los compañeros. La sensación que trasmite es que tiene más sangre que el frío Jovic, aprovecha mejor los minutos y es el único delantero de área que hay en la plantilla.

Le quitaron el dorsal '7'

Otra cosa es si tiene el nivel para jugar en el Real Madrid, pero esto es un asunto que tiene que resolver el club, que decidió que tenía que regresar para reforzar un puesto que había quedado debilitado por la venta de Cristiano Ronaldo a la Juventus por 100 millones de euros. Mariano no se arrugó. Su atrevimiento le llevó a pedir el dorsal ’7’ que dejó libre el portugués. Cuando llegó Eden Hazard se lo quitaron. Y esto no deja de ser otra ‘desgracia’, por no llamarlo de otra manera, para el canterano que hizo una buena temporada en el Olympique de Lyon. En el equipo francés marcó 21 goles y dio 7 asistencias en 45 encuentros. Por estos registros fue a ficharle el Sevilla e hizo una oferta de 35 millones de euros que encontró la respuesta de Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid, buen amigo del dirigente del Lyon, Jean-Michel Aulas, vio la oportunidad de ejercer el derecho de tanteo. Pagó 22 millones de euros porque un año antes lo había vendido por 8 millones de euros.

Mariano ahora vuelve a ser necesario para Zidane y la economía del club porque de su rendimiento y su efectividad puede depender que el Real Madrid siga adelante en la Champions y no se produzca el descalabro de caer a la Europa League. Pagar los 4,5 millones de euros de su ficha puede ser ahora una inversión si el Madrid no se complica el pase a la fase de grupos. La UEFA paga 2,7 millones de euros por la victoria y 9,5 por la clasificación a los octavos de final. Mariano, sin Benzema y Jovic, tiene un papel importante en un momento en el que equipo acumula demasiadas bajas y el entrenador también tiene que recurrir a la llamada de Hugo Duro, el delantero del filial, para viajar a Milán.

Mejor promedio goleador que Jovic

¿Ha sido injustos Zidane y el club con Mariano? El barcelonés le hizo caso en una ocasión al técnico francés cuando en 2017 le abrió las puertas y le recomendó que se fuera al Olympique de Lyon. Pero lleva dos años en los que se ha negado a salir, aunque le haya costado quedarse fuera de muchas convocatorias desde la contratración de Luka Jovic. Mariano es una persona y un futbolista que cree mucho en sí mismo y en sus cualidades para ser jugador del Real Madrid. No ha podido tumbarle el ostracismo de Zidane. Sus estadísticas reflejan que apenas ha tenido 190 minutos en el último año y medio y poco más de 1.000 minutos en el primer equipo. Los ha aprovechado para marcar 11 goles y su media está en un tanto cada 90 minutos. Jovic marca un gol cada 500 minutos.

Mariano bate a Ter Stegen en el Clásico del Bernabéu. (Efe)
Mariano bate a Ter Stegen en el Clásico del Bernabéu. (Efe)

Será por cabeconería o por amor propio, pero Mariano no tiró la toalla en su empeño de quedarse para jugar en el Real Madrid y esta temporada, en la derrota en Mestalla, Zidane dio su brazo a torcer y le sacó al campo antes que a Jovic como revulsivo. A sus 27 años, Mariano no renuncia a ninguno de sus sueños. Ni incluso al de que un día le llame la Selección española. Es otra de sus ambiciones y un reto que tiene pendiente y del que estuvo cerca de conseguir en su etapa en el Olympique de Lyon, cuando se le caían los goles, y Lopetegui lo tenía en una prelista. El entonces seleccionador, que luego lo tuvo en el Madrid, no acabó de dar el paso. Mariano merecía jugar con España y todavía hoy sigue con este sueño.

Nació en Barcelona y creció en la localidad catalana de Premiá de Mar, de madre dominacana, en una ocasión fue citado para jugar un partido amistoso con la República Dominicana. En un partido contra Haíti. Se negó a ir más veces porque tiene entre ceja y ceja jugar con la Selección española y en el Real Madrid.

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