El Real Madrid ya no reina en Champions: cada partido contra un grande es una tortura
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El Real Madrid ya no reina en Champions: cada partido contra un grande es una tortura

La irregular trayectoria en la pasada edición de la fase de grupos se está repitiendo en la actualidad donde el partido del Inter de Milán coge una importancia capital

Foto: Zidane da instrucciones durante el partido del Real Madrid contra el Borussia Mönchengladbach. (Efe)
Zidane da instrucciones durante el partido del Real Madrid contra el Borussia Mönchengladbach. (Efe)

Los últimos diez encuentros del Real Madrid en la Champions, desde que regresó Zidane tras el batacazo contra el Ajax de Ámsterdam en el Bernabéu con Solari en el banquillo, reflejan la pérdida del potencial del equipo en la competición europea. Esta irregular trayectoria en la pasada edición de la fase de grupos se está repitiendo en la actualidad donde el partido del Inter de Milán coge una importancia capital.

Para Zinédine Zidane la situación tiene arreglo, pero está nervioso. El técnico francés decide blindar el vestuario de las críticas y los episodios polémicos, como el de Benzema y Vinicius, que afectan a la unión de plantilla. Por este motivo celebró y reivindicó la goleada de su equipo contra el Huesca con unas declaraciones que resultaron sorprendentes: “La situación es un poco rara y necesitamos mucha energía entre nosotros porque lo de fuera no ayuda”. Zidane abandonó la tranquilidad y el discurso moderado para culpar a los de afuera. ¿Qué habría sucedido si las derrotas contra el Cádiz y el Shakhtar se hubieran producido en el Bernabéu con público? Habría habido algo más que el runrún de la grada. Posiblemente un malestar con pitos. Pero Zidane está en la obligación de querer acordarse solo de lo bueno, que sí lo ha habido, como la victoria en el Clásico.

El papel de Zidane es recordar que le hicieron cuatro goles al Huesca y transmitir confianza a sus jugadores. Un resultado extraordinario porque el Real Madrid no acababa un partido con este registro desde el 9 de febrero en el campo de Osasuna. Europa es otro asunto. Se ha convertido en una tortura. El último año del Real Madrid en la Champions se resume en cuatro derrotas, tres empates y solo tres victorias contra rivales de un nivel inferior como las dos ante el Galatasaray y otra en el campo del Brujas.

placeholder Benzema y Vinicius en el partido del Real Madrid contra el Huesca. (Efe)
Benzema y Vinicius en el partido del Real Madrid contra el Huesca. (Efe)

Son diez partidos en los que ha habido más sufrimiento que alegrías, más decepciones que satisfacciones y una pérdida de jerarquía y liderazgo. Zidane no ha conseguido en su segunda etapa recuperar el potencial en la competición que dominó, le encumbró y donde forjó un prestigio que no tienen otros entrenadores más reputados y con mejor fama en lo táctico y lo estratégico. Es el caso, por ejemplo, de Pep Guardiola.

La igualdad en el fútbol

Zidane regresó para volver a ganar y en la Champions suda sangre. Esta noche tiene contra el Inter de Milán un partido que califica de final y solo estamos en la tercera jornada de la fase de grupos. El Real Madrid camina en el alambre después de la derrota contra el Shakhtar y el empate agónico contra el Borussia Mönchengladbach en el minuto 93 con el gol de Casemiro en el Borussia Park. La dinámica en la competición europea viene siendo mala desde hace más de un año, pese a que Zinédine Zidane se resista a reconocerlo el día antes de enfrentarse al Inter de Milán: “Aspiramos a ganar la Champions, pero el fútbol es cada vez más difícil porque está más igualado y no hay equipos pequeños”.

Este particular calvario empezó con la derrota (3-0) en el Parque de los Príncipes contra el Paris Saint Germain, con dos goles del ex madridista Di María y un tercero de Meunier, el 18 de septiembre de 2019. Hace un año, por esta fechas, los de Zidane estaban metidos en el mismo lío y con los mismos problemas que hoy amenazan la clasificación para los octavos si no hay una reacción inmediata. El 1 de octubre de 2019, el Brujas se puso con dos goles de ventaja en el Bernabéu y los nervios bloquearon al equipo. Consiguió empatar el partido con mucho sufrimiento. Como la semana pasada sucedió en Alemania.

placeholder Sergio Ramos, capitán del Real Madrid. (Efe)
Sergio Ramos, capitán del Real Madrid. (Efe)

Después llegaron dos victorias seguidas contra el débil Galatasaray que sirvieron para rebajar las tensiones y detener el relevo en el banquillo. Entre los candidatos que sonaron para un posible recambio estaban Mourinho y Antonio Conte (hoy entrenador del Inter de Milán). El triunfo ajustado en Estambul (0-1) y la goleada en el Bernabéu (6-0) calmaron y suavizaron las críticas. La visita del Paris Saint Germain al Bernabéu provocó otra decepción, el 26 de noviembre, con un empate a dos que volvió a cuestionar el potencial de los de Zidane contra los grandes equipos. El grupo se convirtió en un calvario y con la victoria en el campo del Brujas, el entrenador pudo ganar tiempo. En el enfrentamiento directo contra el Manchester City perdió los dos partidos, antes y después del confinamiento, y a Zidane no se le vio afectado. Se quedó charlando con Pep Guardiola en el estadio inglés a vista de todos.

Los frenazos a la reconstrucción

¿Qué le sucede al Real Madrid en la Champions? ¿Por qué los partidos contra los grandes rivales, sobre todo, son una tortura? Esta es la pregunta que se hace cualquier aficionado que mira con nostalgia cómo ha pasado de ser el rey de Europa a caer eliminado en los octavos de final los dos últimos años. Ajax y City dieron un meneo al Real Madrid. Las respuestas son sencillas. Desde que se fue Cristiano Ronaldo el equipo sigue sin un goleador. Pero de esto ya hace mucho tiempo. Zidane le dijo a Florentino Pérez que era el momento de hacer un equipo por encima de las individualidades. Le está costando que sea reconocible en Europa. Lo que viene a partir de ahora es prometedor, según Zidane, porque ese proceso de reconstrucción del equipo sufrió varios frenazos por las lesiones y recaídas de Hazard, las reticencias de Bale y James para salir y la adaptación de los jóvenes jugadores. Unos maduran antes, como Fede Valverde, y otros siguen ausentes, como Luka Jovic.

Zidane tiene la idea de lo que quiere y necesita que el Real Madrid tenga su sello para volver a ser competitivo. A la solidez como bloque y una buena defensa no le ha podido incorporar un ataque de nivel por varias razones. No confió en Bale ni en James. Se lesionó de gravedad Marco Asensio y cayó de forma inesperada Eden Hazard. Ha ido buscando soluciones de emergencia y con el compromiso y el esfuerzo colectivo llegó la Liga. El salto de calidad, para Zidane y en el club, está en la esperanza de que funcione el nuevo tridente: Hazard, Asensio y Benzema.

El Real Madrid está obligado a recuperar el pulso competitivo ante los grandes de Europa y enfrente estará esta noche un Inter de Milán que atraviesa momento delicado. Tiene la baja de su goleador: Lukaku. Los de Antonio Conte solo llevan una victoria en los últimos seis partidos y dos de los empates se han producido en la Champions (Borussia Mönchengladbach y Shakhtar), con lo que está igual de necesitado de puntos que el Madrid. Los italianos son un gigante dormido. Como el Real Madrid que prometió Zidane en su segunda etapa en el banquillo.

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