Cero autocrítica de Koeman

El Barcelona se queja del VAR y sigue olvidándose del juego

Ronald Koeman centró toda su rueda de prensa en criticar al VAR, pero se olvidó de la autocrítica por la falta de juego del equipo y el problema que tiene con Messi

Foto: Koeman perdió su primera clásico de malas maneras. (Reuters)
Koeman perdió su primera clásico de malas maneras. (Reuters)

Ronald Koeman no entiende al VAR. Yo tampoco, por si a alguien le interesa, pero él es el entrenador del Barça y servidora una juntaletras. Que el penalti de Lenglet a Sergio Ramos es discutible, debatible, vale, hasta ahí nos ponemos todos de acuerdo. Igual que lo es la intervención del VAR, porque a estas alturas no sabemos por qué unas veces sí y otras no. Dicho esto, el FC Barcelona no disparó ni una sola vez a puerta en la segunda parte ante un Real Madrid que fue mejor y su entrenador habló más del VAR que del juego. Esa es una señal espantosa. Y más cuando detrás no es que no haya nada, es que a los mandos está una junta presidida por Bartomeu que resiste rayos y truenos, dilata el voto de censura, con Piqué fulminando en una entrevista a La Vanguardia al presidente antes del clásico, y resulta que la única reacción es la del directivo Xavi Vilajoana con un tuit después del penalti señalado a Ramos que terminó borrando: “Esto es un puto escándalo. Munuera, vete a cagar”. Esto, tal cual, es el Barça. Una jaula de grillos.

Koeman se ha convertido en dos meses en la nueva esperanza para gran parte del barcelonismo. Sangre nueva, el héroe de Wembley con un discurso directo, al grano. Un técnico capaz de sentar a Griezmann ante el Real Madrid y jugar con dos menores de edad: Ansu Fati y Pedri, además de la titularidad de Dest por Sergi Roberto. Una propuesta valiente, arriesgada, se mire por donde se mire. Lo malo es que se le come el tiempo en un equipo, en un club, que chirría en cuanto se abre una puerta, en cuanto hay el mínimo contratiempo. Y lo que antes del clásico eran elogios por la alineación se convierten en críticas razonadas sobre por qué no realizó ningún cambio hasta el minuto 80, en el que hizo tres a la vez, y dejó al Barça, ¡al Barça! con un solo centrocampista: De Jong. La explicación, de las pocas futbolísticas, que ofreció más allá de la polémica fue: “Era arriesgado, pero íbamos perdiendo y a mí no me importa perder por 1-2 o por 1-3”. No hubo autocrítica en el discurso del holandés, igual que tampoco la hubo tras caer en Getafe cuando también se quejó del VAR después de que su equipo no disparara ni una vez a puerta en la segunda mitad.

En la plantilla hay brotes verdes como Ansu Fati, que volvió a marcar la primera que tuvo, Pedri que sólo tiene 17 años, acaba de aterrizar y debería tener toda la bula del mundo por discreto que fuera su papel ante el Madrid, Dest que con 19 ya está para ser titular y para atender a los medios tras la derrota porque las estrellas pasan, Trincao que ante el Ferencvaros se reveló como una alternativa muy válida en el extremo derecho y hasta Dembélé si las lesiones le dejan en paz y atiende a ponerse en hora el despertador para llegar a tiempo al entrenamiento. Y Koeman está dispuesto a utilizarlos como ya ha demostrado. La jerarquía la impone él, juega quien él decide… con una excepción: Leo Messi.

Messi acabó hundido tras el encuentro. (Reuters)
Messi acabó hundido tras el encuentro. (Reuters)

El asunto Messi

Messi, el rehén de Bartomeu no hay que olvidarlo, está jugando todos los minutos aunque vuelva de Bolivia y haya cumplido ya 33 años. Como es un futbolista tan formidable, incluso en su versión terrenal sigue siendo el único que, frente al Ferencvaros, se echa al equipo a la espalda para espantar sombras marcando el primer gol después de un tiro al palo de Isael. Y que ayer, cuatro minutos después del gol de Valverde, hace volar la pelota en un pase largo para que Alba asista a Ansu Fati en el empate a uno. Pero también es el que en la segunda parte ve una amarilla por protestar tras el penalti, se queda con cara de póquer con el golazo de Modric y se esfuma porque le falta gasolina o le falla la ilusión. Y cuando Messi no marca las diferencias el Barça tiene gravísimos problemas como ya medio mundo había anticipado, adelantado y adivinado desde hace años.

El astro ha tapado con su fútbol extraterreste muchas miserias culés, pero ahora no está para 90 minutos en todos, absolutamente todos, los partidos. Y Koeman ya reconoció antes del partido ante el Getafe que no iba a meter mano ahí. Al técnico le falta pasar a limpio los apuntes, arreglar el desaguisado de un doble pivote Busquets-De Jong que no funciona y dejar de poner el acento en las decisiones arbitrales después de una derrota. Porque si después de sólo cinco partidos su único argumento para explicar la derrota es que el VAR siempre toma decisiones en contra del Barça, pinta mal la cosa.

El Real Madrid fue mejor sin que le obligaran a ser una maravilla. Neto se lució ante Kroos y Sergio Ramos en los últimos minutos de partido. Y Courtois no intervino en toda la segunda parte. Podemos seguir discutiendo del VAR- que no hay quien lo entienda- pero el entrenador del Barça debería estar pensando en otras cosas porque encima, detrás de él, en el club hay solo ruido.

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