El equipo gallego no mereció la derrota

El Atlético gana sin convencer al Celta con un alarde final del suplente Joao Félix (0-2)

Partido muy igualado en Balaídos, que un Atlético frío no supo rematar en el primer cuarto de hora y solo aseguró en los instantes finales con un destello de talento del siete del atlético

Foto: El Atlético celebra su segundo gol. (Efe)
El Atlético celebra su segundo gol. (Efe)

El Atlético de Madrid encadena un tercer partido sin convencer, pero al menos esta vez se lleva los tres puntos de un duelo que no mereció ganar este sábado en el césped ligeramente pesado de Balaídos. Consiguió muy pronto el equipo de Simeone (minuto 6) su objetivo de acabar con la sequía goleadora, refrendado en la decisión de alinear por primera vez a Costa y Suárez juntos desde el inicio, pero no encontró la tranquilidad hasta el último instante. La alegría ofensiva rara vez es completa en el equipo rojiblanco: João Félix, veladamente criticado por su entrenador en la previa, comenzó el partido en el banquillo.

El delantero de Lagarto ya había avisado en su día sobre la capacidad de un dúo de ‘nueves’ en el que “uno muerde y el otro pega”. El partido no pudo comenzar de mejor forma para la veterana pareja: descolgándose por la izquierda, Costa tocó de tacón para el juvenil Manu Sánchez, que asistió al pistolero uruguayo para desnivelar el choque. No había pasado nada aún en el encuentro y los rojiblancos recuperaban la pegada en su primera jugada.

Suárez cabecea durante el partido.
Suárez cabecea durante el partido.

El plan de dar descanso a algunos jugadores que llegaban con muchos minutos en las piernas tras los recientes compromisos internacionales estaba funcionando (además de las titularidades de Lemar, el propio Costa, Hermoso y Sánchez, destacó la presencia del debutante Torreira junto al capitán Koke en el doble pivote). Los de Simeone cortaban cada salida a la contra del Celta y se replegaban con su proverbial eficacia tras haber desaprovechado una clara oportunidad de ponerse 0-2 a los pies nuevamente de Suárez. Un día más en la oficina para un equipo experto en esta estrategia.

Rebelión del Celta

Poco a poco, sin embargo, los gallegos comenzaron a ser superiores con su fútbol ágil y trenzado, falto de filo. Los diez minutos que transcurrieron entre el 20 y el 30 vieron cuatro ocasiones claras del Celta, con un poste de Olaza y dos paradones del inefable Oblak. Los colchoneros se habían desconcentrado y mantenían la victoria con mucha suerte. Hasta una quinta ocasión tuvo el equipo de Óscar García, recluido en su banquillo entre la irritación y la resignación.

El Atlético logró sobrevivir al breve temporal y volvió a equilibrar el juego de cara al descanso. El Celta había salido dormido al césped, pero con el paso del tiempo mereció claramente el empate. Un Atlético que no cierra los partidos y se echa para atrás: nada sorprendente a estas alturas. Lemar envió un balón al larguero desde la esquina y fue una de las mejores noticias de su equipo: sorprendieron su buen partido y también sus nuevas responsabilidades tras un verano de rumores y llamadas telefónicas (inevitable tras dos temporadas muy decepcionantes). El extremo sacó todas las pelotas paradas y tuvo un protagonismo nuevo en el juego.

Indulto de Suárez y vuelta al sufrimiento

La segunda parte comenzó con otra ocasión de Suárez, que perdonó el 0-2 tras un pase al hueco de Costa. Pero la pareja se rompió un minuto después: el hispanobrasileño notó un pinchazo en la parte posterior del muslo y tuvo que retirarse entre lágrimas: un percance que genera problemas para las próximas tres semanas, repletas de duelos de máxima exigencia en Liga y Champions. Se marcharon Manu y el lesionado para que entrasen Felipe y el añorado Joao Félix. El partido estaba muy abierto: diez remates del Celta por cinco del Atleti hasta ese momento.

Aspas conduce el balón. (Reuters)
Aspas conduce el balón. (Reuters)

No desentonó en absoluto Torreira en el centro de campo un día en el que muchos podían haberse acordado de Thomas (aunque acabaría también lesionado). Un estreno más que correcto del uruguayo. Óscar incluyó a Denis Suárez y Emre Mor en el campo para la última media hora, cuando el Atlético había vuelto a perder la pelota nuevamente a los pies de Aspas, Nolito y compañía.

Simeone contraatacó protegiendo a Suárez, el único delantero puro con el que cuenta, y metiendo a Carrasco y a Llorente en la cancha. Mucha frescura y mucha velocidad sin una referencia fija en el área (Joao Félix quedaba como futbolista más adelantado). El Atleti consiguió recuperar parcialmente la gestión del cuero mientras el Celta aprovechaba cualquier robo para lanzar en velocidad al turco Mor, el talento infrautilizado de Balaídos.

Aparece el '7'

Llorente pudo anotar el 0-2 en el 75 (paró Villar) y el partido seguía vivo, con ataques constantes de los locales, que aumentaron su posesión en la segunda parte. El central colombiano Murillo tuvo una clara en los diez últimos minutos, antes de que la estrella portuguesa del Atleti, perjudicado por las salidas de ambos arietes, decidiera tomar la responsabilidad final y demostrar en apenas tres minutos su evidente superioridad sobre los otros 19 jugadores de campo del encuentro (con permiso de Aspas): retuvo la pelota en una esquina del campo hasta provocar una falta, dibujó con una vaselina un pase para la jugada posterior del lateral y recogió el balón para lanzar un maravilloso disparo al larguero que Carrasco remató a placer tras el rechace.

Los rojiblancos confirmaban una victoria probablemente inmerecida, pero salieron con optimismo de Vigo. Cuatro días antes de visitar al campeón de Europa en Múnich, el Atlético logra mantener su portería imbatida: uno de esos tantos partidos agridulces que han llevado al equipo a la mejor racha de su historia.

Y el Celta, en definitiva, es un equipo con mucho juego y poco gol que depende demasiado de su capitán Aspas.

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