Messi sigue firme en su decisión de dejar el Barça y no se presenta a las pruebas PCR
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Segundo burofax del argentino

Messi sigue firme en su decisión de dejar el Barça y no se presenta a las pruebas PCR

Sigue la partida de ajedrez entre el argentino y el club culé: el capitán no se presentará este domingo para pasar las pruebas de PCR previas al primer entrenamiento de Koeman

Foto: Messi celebra un gol en el Camp Nou. (Reuters)
Messi celebra un gol en el Camp Nou. (Reuters)

Sigue la partida entre Leo Messi y el FC Barcelona y esta vez ha sido el jugador el que ha movido ficha, no presentándose este domingo para pasar las pruebas de PCR previas al primer entrenamiento que dirigirá Koeman el lunes. En el Barça esperaron todo el sábado a que se lo comunicaran vía burofax, tal y como se lo habían avisado los abogados de Messi, que evidencia una vez más que su decisión de marcharse es inamovible.

Aunque en los primeros días después del envío del burofax en el que comunicaba que quería irse su intención era la de presentarse a las pruebas, sus abogados le han aconsejado que no lo haga ya que así ejecuta la cláusula por la que según ellos el argentino podía marcharse libre a final de temporada, que según el Barça era el 10 de junio y según Messi es este 31 de agosto. Él entiende que su vínculo con el club ha concluido y por lo tanto no tiene que presentarse con el resto de la plantilla a los test en Sant Joan Despí porque ya no forma parte de ella. Los abogados que le asesoran, por cierto, son del bufete de abogados Cuatrecasas, que han sido despedidos por el Barcelona al que orientaban en cuestiones fiscales, al entender que hay duplicidad de intereses y también porque se han sentido molestos con el bufete.

La negociación que nunca llega

Aunque Messi se mostró dispuesto el viernes a negociar con Bartomeu por primera vez, el sábado anunció que no iría a la Ciudad Deportiva. No es un cambio de planes, sino un paso más. El astro es consciente, porque así se lo han hecho ver en el Manchester City, que su salida debe ser pactada, pero su intención de abandonar el Barcelona sigue siendo firme.

Foto: Leo Messi durante el partido de Champions frente al Bayern. (Reuters)

El City no quiere arriesgarse a tener que provisionar nada menos que 700 millones de euros (la cláusula de rescisión de Leo) a la espera de que un juez decida en un par de años si es el jugador o el Barça el que tiene razón. El objetivo es driblar la vía judicial por lo que pueda pasar y el futbolista, que en un principio era reticente a negociar, ha escuchado los argumentos del club inglés.

Mientras, el Barça también sigue su camino, que no es otro que proclamar que Messi no se vende, que no le darán la carta de libertad y que su cláusula es de 700 millones. El mensaje a los medios de comunicación es granítico, no dejan un resquicio hacia una posible negociación porque consideran que así el jugador y sus abogados terminarán poniéndose nerviosos y el tiempo les beneficia. También porque la batalla por el relato está en juego y creen que cada paso que dé el argentino le hará perder algo del mayoritario favor de la opinión pública que ahora está de su lado.

Un silencio tenso

Bartomeu ya ha demostrado ampliamente en su mandato que es un maestro en el arte de la resiliencia y ahora está actuando tal cual es; sin perder la compostura y esperando a que los días pasen. No habla porque está esperando a que sea Messi el que lo haga primero, ya que según su punto de vista él no tiene que dar explicaciones de una decisión que no es la suya. Su estrategia continua siendo la de retar al futbolista: primero filtrando que si Messi sale a decir que él es el problema, dimite como presidente y después insistiendo en que no hay nada que negociar con el argentino.

Leo, que continúa en su casa de Castelldefels acompañado a menudo por su amigo y vecino Luis Suárez (que tampoco estará este domingo en Sant Joan Despí porque Koeman le comunicó por teléfono que no cuenta con él), tiene previsto hablar, pero no cuando lo diga Bartomeu ni como una contestación al presidente, sino para dar una explicación a los socios y aficionados azulgranas. ¿Cuándo se producirá? Nadie sabe decirlo, porque depende básicamente de él; y sus asesores además están estudiando cuál es la mejor manera de hacerlo.

Un episodio más de lo que tiene toda la pinta de convertirse en un culebrón. Esta vez tocaba el "no me presento a las pruebas". Y mañana, ya veremos.

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