Igualado partido que decidió un gol de Coman

El intratable Bayern de Múnich destruye el sueño de Neymar y Mbappé (1-0)

Un gol del parisino Coman al comienzo de la segunda mitad desnivela un encuentro equilibrado y menos vistoso de lo esperado, en el que las estrellas del PSG no supieron traducir su talento en goles

Foto: Coman celebra el gol del triunfo. (Efe)
Coman celebra el gol del triunfo. (Efe)

Diez años después de que en un almuerzo en el Palacio del Elíseo se cerrase la venta del París Saint-Germain a dueños cataríes, el equipo de Neymar y Mbappé rozó el sueño este domingo sin poder llevárselo de Lisboa: el Bayern de Múnich culmina su exhibición ante el Barcelona de hace nueve días con una justa aunque algo mate conquista de la Champions del coronavirus, la sexta de su historia, convertido con permiso del Liverpool en el equipo más contundente y poderoso de Europa.

El talento francés endulzó el partido, pero no bastó para alcanzar el objetivo. Sorprendió no sólo que la primera parte concluyese sin goles, sino la rapidez con la que el PSG equilibró el potente inicio de los alemanes. Muy pronto comenzó a sentirse incómodo el Bayern, demasiado alerta sus laterales a las apariciones fulgurantes de Mbappé y Di María, desconcertado el medio campo bávaro ante el talento de Neymar y la magnífica primera mitad de Ánder Herrera. Ambos equipos tendrían ocasiones clarísimas durante esos 45 minutos (Neymar ante Neuer, que detuvo con el muslo; Lewandowski en dos ocasiones, la primera de ellas al poste), pero el marcador no se alteraría hasta la segunda parte.

Neymar conduce el balón ante Coutinho y Lewandowski. (Efe)
Neymar conduce el balón ante Coutinho y Lewandowski. (Efe)

Bastaron, eso sí, esos 45 minutos para que el PSG demostrase definitivamente su nuevo empaque, muy superior a la mera acumulación de futbolistas brillantes, a pesar de quedarse a las puertas del sueño europeo. El equipo que había humillado al Barcelona de Messi y Griezmann no lograba salir fácilmente de la presión francesa, sujetada por el trío medular formado por Paredes, Marquiños y Herrera, que durante un tramo hizo olvidar incluso a Verrati. Thiago, muy solo, era el principal eje del Bayern en una construcción del juego sorprendentemente poco fluida para una maquinaria tan poderosa. Un regalo de un decepcionante Mbappé a Neuer en el minuto 45, solo ante el guardameta tras una magnífica devolución de Herrera, fue la última ocasión clara antes del posible penalti a Coman que dio pimienta al minuto de descuento.

La aparición de Coman

La segunda parte estaba siendo demasiado equilibrada en sus primeros minutos como para alumbrar una digna final de Champions. Neymar, algo desconectado en su posición de falso 9, gravitaba menos sobre el encuentro y ambos equipos mostraban más temor a perder que ansia de triunfo. Pero el encuentro, como tantas veces, lo cambió una jugada aislada: Kimmich envió un centro medido al segundo palo para que Coman, el sustituto de Perisic, rematara a placer ante Navas y levantase a su banquillo de los asientos.

Coman celebra su gol. (Efe)
Coman celebra su gol. (Efe)

El equipo alemán entró en ebullición tras el tanto, propulsado por el éxtasis de Coman, que durante los siguientes minutos amargó la noche al lateral Kehrer y estuvo muy cerca del 2-0 en un balón que sacó Thiago Silva debajo del larguero. Estaba siendo el hombre del partido, pero fue víctima del carrusel de cambios que definió esa fase del segundo tiempo: Coutinho y Perisic entraron por él y por Gnabry en el minuto 70, poco después de que Draxler y Verrati dieran descanso a Herrera y a Paredes en el conjunto francés.

Neymar lo intentaba de todas formas, sin suerte, y el Bayern descansaba en la sabiduría de Kimmich y Thiago, que iban ido domando el partido y bajando de revoluciones al ansioso PSG. Verrati no lograba desnivelar la tendencia del juego y el partido se iba complicando con los nervios esperables para una final de Champions. Rebosante de talento pero algo falto de fuelle físico, el PSG no inquietó al Bayern en los diez minutos finales, desconectado por un equipo más fresco físicamente que dentro de unas semanas se enfrentará al Sevilla de Lopetegui en la Supercopa.

"No sólo están hablando, están cumpliendo", había dicho esta semana el técnico del PSG Thomas Tuchel. No se equivocaba: Neymar ha sido probablemente el futbolista más destacado de la fase final en Portugal. Sus estrellas, eso sí, habrán de darle algún gol en la próxima fase final: pese a sus extraordinarios destellos de talento y sus asistencias, ni Mbappé ni Neymar han sido capaces de ver puerta en Lisboa. El Báyern de Múnich es digno y merecido campeón de Europa después de haber realizado en cuartos de final una de las mayores exhibiciones del fútbol contemporáneo y de ser más fuerte que un muy buen PSG. Los franceses habrán aprendido sin duda este año lo suficiente como para acechar la Champions el año próximo: ya saben, por fin, lo que es ser finalista de la Champions.

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