la discutida salida del canterano

Ferran Torres se marcha al City: en Valencia comparan su fuga con la de Mijatovic

Con Ferran Torres existe la idea de que ha mirado por su negocio. Ganar más dinero en Inglaterra y jugar en un equipo más potente. No es ni Fernando Torres ni Jesús Navas

Foto: Ferrán Torres celebra un gol en un partido entre el Valencia y el Villarreal. (Efe)
Ferrán Torres celebra un gol en un partido entre el Valencia y el Villarreal. (Efe)

El sufrimiento de la afición del Valencia y desapego con la propiedad del club encuentran mayor castigo con la salida de Ferran Torres. La perla de la cantera se marcha al Manchester City de Pep Guardiola y se le acusa de mercenario. En Valencia recuerdan el episodio de la fuga de Mijatovic al Real Madrid. Una tradición más de uno de sus futbolistas, aunque en el caso de Ferran el dolor y la indignación está en perder a uno de esos jugadores que salen de la cantera. Con los que uno se puede identificar y hacer más llevadera la depresión cuando se habla del Valencia de Singapur. Ferran deja en el banco 25 millones de euros (poco dinero parece) y la opinión generalizada de que es un pesetero y no siente los colores.

Ferran Torres se ha ido mal del Valencia. Las formas son siempre importantes. Podía haberlo hecho como Fernando Torres en su día y la necesidad que tenía el Atlético de Madrid por sus problemas financieros. El ’niño’ fue vendido al Liverpool. Fernan Torres sale sin contestar a las ofertas de renovación del club, con detalles de futbolista desagradecido y aires de creerse una superestrella con solo 20 años. En esta ocasión, la crítica es unánime. No se señala la mala gestión de Peter Lim en la estrategia de negociación sino la traición de un chico que ha despreciado al club con su silencio.

Ferrán Torres se va de Koke en un partido entre el Valencia y el Atleti. (Efe)
Ferrán Torres se va de Koke en un partido entre el Valencia y el Atleti. (Efe)

Ha sido una mala temporada para el Valencia, sumido en una crisis deportiva desde el despido de Marcelino García Toral y Mateu Alemany, al que ha seguido el de Albert Celades y la dimisión del director deportivo, César Sánchez. Aunque se viera venir que la negociación para retenerlo era una misión con dificultades, su salida es un golpe duro para el valencianismo. Pep Guardiola ha podido pescar en río revuelto y hacerse con un jugador que deseaban el Barcelona y el Real Madrid. Lo consigue después de que el TAS anulara la sanción de la UEFA al Manchester City por incumplimiento en el Fair Play Financiero (juego limpio).

No es Fernando Torres ni Jesús Navas

El precio de venta es una ganga. Ferran Torres tiene toda la carrera por hacer y unas cualidades sobresalientes. Queda por ver cómo se adapta a otro país y competición. No es sencillo. Otros que salieron, como Jesús Navas, pudieron regresar al Sevilla. Se dejó las puertas abiertas. Como Fernando Torres, que llenó el estadio Vicente Calderón en su regreso y dejó una de las imágenes más impactantes que se recuerdan entre los aficionados rojiblancos.

Con Ferran existe la idea de que ha mirado por su negocio. Ganar más dinero en Inglaterra y jugar en un equipo más potente. No es ni Fernando Torres ni Jesús Navas. Se convierte en un repudiado del valencianismo. El ídolo convertido en mercenario. En fútbol se pasa muy pronto del amor al odio. De los aplausos a los pitos. Del elogio al insulto. Ferran ha pasado, en poco tiempo, de celebrar los goles del Valencia señalando el escudo a irse por la puerta de atrás.

25 millones de euros más otros 10 en variables parecen poco dinero por uno de los jóvenes talentos del fútbol europeo. El Valencia se encontró en un callejón sin salida. Era venderlo ahora o dejar pasar un año y que se fuera gratis. No había otra opción. Ferran no se ha portado bien con el club. Podía haber renovado y haber dejado más dinero en la caja. El City no habría puesto problemas. Su precio confirma que el mercado en tiempos de pandemia y crisis económica ha caído con fuerza. Florentino Pérez dice ahora que no ficha e impone la austeridad. Hace un año, el Real Madrid presento a Rodrygo por 45 millones de euros. El Atlético de Madrid gastó más de 130 millones de euros en el joven Joao Félix. El City se lleva un chollo.

Ferrán Torres encara a Sergio Ramos. (Efe)
Ferrán Torres encara a Sergio Ramos. (Efe)

Lo grave es cómo queda dañada la imagen de Ferran Torres. De él se ha dicho en las últimas horas que tiene aires de Cristiano Ronaldo. Que en edad juvenil ya amenazaba con marcharse si el club no le hacía ficha del primer equipo y ya en la primera plantilla exigía estar entre los mejores pagados. La ambición le ha llevado hasta el Manchester City, uno de los clubes más ricos del mundo. En Valencia ha pasado de ser visto como un crack a llamarle rata.

Las traiciones existen en el fútbol y cuando se produce una situación como la de Ferran surge el debate entre el sentimiento de pertenencia o la ambición de progresar en la profesión. Para Ferran es una oportunidad de mejorar deportiva y económicamente. Pero en Valencia comparan los casos y elogian la figura de José Luis Gayá. El canterano que dijo que no se iba al Real Madrid y rechazó otras ofertas porque se identifica con el equipo de su infancia. En el club que siempre quiso estar y con la camiseta que desea triunfar y ser recordado. Antepone el sentimiento y su felicidad a otros proyectos más golosos. Ferran deja abierta una herida.

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