El CSD y la RFEF no exigen las pruebas

Temor a otro 'caso Fuenlabrada' en 2ªB y Tercera: autocares hacinados y ninguna PCR

Las competiciones no profesionales del fútbol español celebraron ayer 18 partidos sin que se realizasen test el día anterior, ni desplazamientos seguros, ni hubiese médicos en la expedición

Foto: Imagen del partido Extremadura-Villanovense, playoff de ascenso a Segunda B, el pasado día 18. (EFE)
Imagen del partido Extremadura-Villanovense, playoff de ascenso a Segunda B, el pasado día 18. (EFE)

En el fútbol español de esta época existen "dos protocolos sanitarios diferentes", como dice el presidente de un club de Segunda División B: "Uno para los que tienen dinero y otro para los que no". Tras la explosión esta semana del 'caso Fuenlabrada', la suspensión ayer del partido Portugalete-Sestao River Club —Segunda B— por el positivo en covid-19 de la novia de un futbolista del equipo local ha elevado la alarma de las autoridades deportivas y puesto el foco en una realidad del fútbol poco atendida por los medios: el fútbol —no profesional— de Segunda División B y Tercera División.

Solo este sábado se jugaron 18 partidos de ascenso a Segunda División B. Ninguno de ellos se desplazó, como hizo el Fuenlabrada para ir a La Coruña, en un avión privado, repartiéndose después en dos autocares para llegar al hotel y respetar así la distancia física entre los jugadores. En las divisiones inferiores del fútbol español los equipos se trasladan como pueden: en un solo autobús, normalmente lleno de gente. No hay dinero para más.

La asombrosa ausencia del médico del Fuenlabrada en su ya inolvidable viaje a La Coruña ha provocado una denuncia del club coruñés e impacto en la prensa. Sin embargo, muchos equipos de Segunda B y Tercera nunca llevan un médico en sus desplazamientos, como confirman varios clubes a este periódico. A pesar de que el reglamento de la Federación obliga a ello, es generalmente un privilegio de los equipos filiales y grandes clubes descendidos.

Conflicto CSD-Liga

El contagio masivo del Fuenlabrada —un grave problema para la competición, con ramificaciones incluso judiciales— ha puesto en entredicho la decisión de reanudar el fútbol este verano y ha minado especialmente la figura de Javier Tebas, presidente de la Liga —cuyo hijo del mismo nombre es un relevante directivo del club madrileño, entre otros equipos—. El conflicto generado entre la Liga y el Consejo Superior de Deportes (CSD), que acusó al Fuenlabrada de incumplir el protocolo y responsabilizó de ello a la Liga, ha provocado la práctica ruptura de relaciones entre ambos organismos.

Irene Lozano y Javier Tebas, en mayo pasado (EFE).
Irene Lozano y Javier Tebas, en mayo pasado (EFE).

La onda expansiva del 'caso Fuenlabrada' oculta un hecho ineludible: los protocolos higiénicos establecidos por la Liga —una organización multimillonaria— son incomparablemente más estrictos que los impuestos por la Federación Española de Fútbol —que gestiona Segunda B y Tercera— en unas competiciones a las que les faltan aún varias repescas.

Este mismo sábado se jugaron 18 finales de ascenso a Tercera División, por todo el país —desde el Laredo-Gimnástica al Betis-Ciudad—. Este domingo se jugarán otras dos finales de Segunda B —ascenso a Segunda— en Málaga. La inmensa mayoría de los futbolistas no se habrán hecho siquiera un 'test rápido' —de menor fiabilidad— esta semana: el protocolo acordado entre la federación y el CSD únicamente exige el anterior a la ronda de semifinales, y se practicó hace una semana.

El estado de alerta y preocupación es el único punto que une ahora mismo al Consejo Superior de Deportes, la Liga y la Federación Española de Fútbol, tres meses después del llamado Pacto de Viana. Las tres instituciones reconocen vivir un momento de enorme incertidumbre ante el alto porcentaje de positivos asintomáticos (el ‘Fuenla’, por ejemplo, ya tiene 28 positivos: algunos de ellos habían dado negativo solo una semana antes).

¿Por qué la secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, permite a la Federación Española de Fútbol un protocolo sanitario menos estricto que el que exige a la Liga en un momento de elevada preocupación ante un segundo brote? El CSD, contactado por este periódico, se aferra al hecho de que no ha habido ningún positivo confirmado hasta ahora en Segunda B y Tercera y acusa a la Liga de ocultación de información durante el asunto del 'Fuenla', "que impidió aplicar el protocolo eficazmente".

Pocos controles

Pese a la pésima gestión del caso Fuenlabrada —el equipo no solo se desplazó a La Coruña después de conocerse algunos positivos (hoy son ya 28), sino que la Liga no informó al CSD del problema hasta tres horas antes del inicio del partido—, la frecuencia de test —no solo rápidos, sino PCR, más valiosas— es incomparablemente mayor en el fútbol profesional que en el no profesional. ‬

‪La Federación Española de Fútbol no exige ningún test PCR a los futbolistas de Segunda B y Tercera División antes de jugar sus partidos de los 'playoffs' pandémicos. ‬Carente de recursos comparables a los de la Liga, tampoco ha podido garantizar desplazamientos con distancia física suficiente ni plantas de hoteles exclusivas para los equipos: en las sedes de Málaga donde se hospedan, los equipos comparten necesariamente espacios comunes con turistas de diversas partes del mundo. —La Federación, de hecho, ha llegado a organizar en Marbella dos eventos presenciales para los sorteos de las fases finales—. ‬

"No hay PCR para todos"


"No hay PCR para todos", reconocen desde el Consejo Superior de Deportes; "gestionamos la situación de la mejor manera posible con los recursos que tenemos". Lo mismo ocurre, además de en Marbella, con la fase final del fútbol femenino —que se celebra en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas estos días— o las competiciones de fútbol-sala. "Es un tema de dinero, sin más", confirman fuentes gubernamentales y federativas.

Mientras tanto, la pelota sigue en el aire. El temor a la curva ascendente de contagios mantiene en vilo a un deporte que hace todo lo posible para terminar sus competiciones y mantener el negocio en movimiento. La Liga casi consiguió el éxito total, pero el Fuenlabrada se lo arruinó el último día. El CSD, por su parte, aparenta calma, pero contiene la respiración: sabe que la aparición de nuevos casos le obligaría a intervenir y paralizar la competición —además de plantear preguntas incómodas para el Gobierno—. "Evaluamos la suspensión", dicen fuentes del Consejo; "pero no ahora, solo si aparecen nuevos casos".

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