ninguno de los tres ha funcionado

Hazard, Griezmann y Joao Félix: los fichajes millonarios que han decepcionado en la Liga

El belga, el francés y el portugués han estado por debajo del nivel esperado y ninguno ha sido capaz de explotar todo su talento y calidad. Les queda la Champions

Foto: Hazard y Joao Félix pugnan por un balón en un derbi. (Efe)
Hazard y Joao Félix pugnan por un balón en un derbi. (Efe)

No han funcionado los fichajes más caros de la Liga. Las contrataciones a golpe de talonario tienen estas cosas, que pone a los jugadores un nivel de exigencia y genera unas expectativas en aquellos futbolistas que están obligados a tener un rendimiento inmediato. Nos referimos a tres jugadores que han tenido una actuación gris en la Liga y estaban obligados a marcar las diferencias. Son los casos de Eden Hazard, Antoine Griezmann y Joao Félix. Cada uno de ellos superó el desembolso de los 100 millones de euros y han decepcionado. Se puede decir que los tres han tenido los mismos problemas durante todo el campeonato. Las lesiones, las dificultades de adaptación y la falta de liderazgo.

De los tres, los que más generaron expectación e ilusión entre los aficionados y en sus propios vestuarios fueron los de Hazard y Joao Félix. Griezmann ha sido víctima de su propio documental, de una decisión que provocó que aterrizara en el Barcelona con cierta antipatía. Enseguida se vio la poca pasión y escasa complicidad que tenía Messi con el francés. En Francia se llegó a filtrar que era por una cuestión de celos del argentino con el francés. Lo tuvo que desmentir Griezmann para que no se enredara más un asunto que estaba a la vista de todos. ¿Por qué Messi no tenía complicidad con Griezmann en el campo? Ha tenido que llegar el último tramo de la temporada para observar que esa frialdad disminuía.

Antoine Griezmann sentado en el césped en un partido del Barcelona. (Efe)
Antoine Griezmann sentado en el césped en un partido del Barcelona. (Efe)

Pero a Griezmann no se le ha visto cómodo en el Barcelona, a pesar de que es un tipo alegre y esperaba con paciencia que se le reconociera como un refuerzo que llegaba para sumar y no para crear conflictos. A su fría relación con Messi se unió la falta de una posición en el campo en la que pudiera explotar sus cualidades. Con Ernesto Valverde y Quique Setién, después, ha tenido que jugar en la banda izquierda. Su sitio ideal es por detrás de un delantero, como jugaba en el Atlético de Madrid con la referencia de Diego Costa, y por el balcón del área. Mucho tardó Setién en darse cuenta y cuando le puso en esta demarcación, en el partido contra el Villarreal, se vio la mejor versión del francés, del Barcelona y de lo bien que puede mezclar con Messi. Se ha sacrificado en defensa, ha tenido actitud, pero de nada ha servido su fichaje en un entorno contaminado por la crisis institucional y el deseo del vestuario de haber preferido el fichaje de Neymar. Incluso la aparición de Ansu Fati generó más entusiasmo en la plantilla y los dos entrenadores (Valverde y Setién).

Desaparecidos

La trayectoria de Griezmann ha sido un camino lleno de espinas hasta caer en una lesión que le ha impedido jugar los últimos partidos. Lo mismo le ha sucedido a Joao Félix, el sustituto del francés en el Atlético de Madrid, que lleva el cartel del fichaje más caro de la historia del club rojiblanco. Un jugador joven, que puede estar en edad de formación. Pero con el gasto de los más de 130 millones de euros estaba obligado a hacer cosas extraordinarias. Ha tenido un recorrido irregular, con algunos destellos, pero poco peso en el juego del equipo en líneas generales. El punto de inflexión está en el cambio que hizo Simeone en Anfield. Quitó al portugués para dar entrada a Marcos Llorente y con el ex madridista se produjo la gran proeza en el campo del Liverpool. Simeone descubrió un jugador nuevo, un mediocentro reconvertido en delantero y puso en valor su polivalencia, fuerza física y buena actitud. A Joao Félix se le han visto las malas pulgas, marcharse del campo enfadado y dando goles cuando le han sustituido. El portugués también ha sufrido con las lesiones.

Eden Hazard llegaba para darle un plus de fantasía y pegada al Real Madrid y ha estado más tiempo fuera del campo que dentro. Las lesiones se han cebado con el belga. Pero antes de la maldita entrada en el encuentro contra el Paris Saint Germain ya entró con mal pie en el Real Madrid. Llegó en mala forma física, con sobrepeso, y se lesionó antes del debut contra el Celta en Vigo en la primera jornada. Le ha costado coger el ritmo y ver portería. Solo ha marcado un gol en la Liga y ha podido reengancharse a la competición gracias al parón de tres meses por el confinamiento. Para Zidane es indiscutible y lo demostró poniéndole en el once en el primer partido de la reanudación de la Liga. Hazard volvió a ir de más a menos por las molestias en el tobillo y el miedo a una recaída. Tan solo se recuerda un gran partido del belga. El que maravilló con una versión de fuerza, velocidad, potencia e imaginación en el campo del Eibar. Nada más.

El examen final hay que hacerlo en función del rendimiento que tengan cuando acabe la Champions. Todavía tienen una oportunidad para reivindicarse. Pero la primera fotografía de los tres es borrosa. El belga, el francés y el portugués han estado por debajo del nivel esperado y ninguno ha sido capaz de explotar todo su talento y calidad. Si el rendimiento se midiera en función del dinero pagado, hasta el mes de julio, están en números rojos.

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