SE CELEBRÓ EL DESCENSO EN LES CORTS

El único espectáculo de un Barça horrible fueron los fuegos artificiales de fuera (1-0)

Los blanquiazules caen en el derbi y se despiden de la máxima categoría del fútbol español, donde militaban desde 1993

Foto: Moento del FC Barcelona - Espanyol (Efe)
Moento del FC Barcelona - Espanyol (Efe)

El único espectáculo del Barça en el derbi ocurrió fuera del estadio cuando un grupo de aficionados encendió la mecha a un modesto castillo pirotécnico para celebrar el descenso del Espanyol tras el gol de Luis Suárez en el 56’. El gesto no es edificante, pero la rivalidad histórica entre los clubes hace imposible que la mayoría de aficionados azulgranas no se alegren de que el vecino se vaya a Segunda. Más allá de fobias y fuegos artificiales, el equipo de Rufete fue mucho mejor que el Barça en el derbi. Un Espanyol desahuciado tuvo más y mejores ocasiones, pero se topó con un Ter Stegen inspirado que desbarató las ocasiones hasta en el último minuto de partido sin que el resto le ayudara a dejar su portería a cero y con Setién cambiando a Rakitic por Araujo en los minutos de descuento para perder tiempo.

La mejoría del Barça ante el Villarreal fue un espejismo visto lo visto en el Camp Nou: un equipo agónicamente lento, espeso y sin ideas con una posesión del balón estéril que provocaba bostezos. El único cambio respecto al último partido fue el de Vidal, que lo había jugado todo desde que se reanudó el campeonato, por Rakitic, pero la imagen resultó radicalmente diferente. El Espanyol tuvo la primera ocasión en el minuto 10’ con un disparo de Embarba que Ter Stegen despejó con la pierna derecha en plan portero de balonmano y concluyó la primera mitad con un palo de Didac Vilà. ¿Y el Barça? Pues nada. La nada.

Convencer a Setién

En el descanso Setién cambió a Ansu Fati por Semedo y el canterano entró en plancha a Calero cinco minutos después y se marchó a vestuarios. En lugar de manejar la superioridad y seguir jugando, a Pol Lozano se le cruzaron los cables y a los dos minutos también vio la roja por una dura entrada a Piqué. Con ambos equipos con diez, llegó el gol de Luis Suárez en una jugada aislada y a partir de ahí unos rondos soporíferos que no llegaban a ninguna parte.

Momento de la expulsión a Ansu Fati (Reuters)
Momento de la expulsión a Ansu Fati (Reuters)

Para hacerse una idea de la birria de partido que jugó el Barça basta con decir que su única ocasión fue una volea de Messi en el 68’ que Diego López despejó a córner. El resto, todas, llevaron la firma del Espanyol con un Raúl de Tomás sin desmayo poniendo a prueba a Ter Stegen. La última la tuvo Bernardo con un cabezazo en el 95 que se marchó fuera por poco.

Quique Setién se había puesto gallito en la previa después de que su equipo jugara bien por primera vez 90 minutos en Villarreal: “Hemos hecho muchísimas cosas bien y lo recalco porque vosotros sólo os manejáis por el resultado, este es el circo y lo acepto, pero no me convencéis respecto a que el equipo ha estado mal”. Tras ganar el derbi dudo de que exista un solo aficionado culé capaz de defender que el Barcelona jugó bien y por mucha manía que tengas al Espanyol quedarse satisfecho con el descenso del vecino y no caer en la morralla propia es de mediocres. Y es cierto que este Barça es vulgar y anodino, por mucho que a Setién no le convenza nadie de lo contrario. A su equipo le salvó ayer Ter Stegen y él sustituyó a Rakitic por Araujo en el minuto 92’ para perder tiempo mientras el Espanyol, descendido ya a Segunda y dando un ejemplo de dignidad, siguió atacando. Lo único vistoso, en fin, fueron los juegos artificiales.

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