LOS DE ZIDANE VENCIERON EN CORNELLÁ

Benzema deslumbra con un taconazo y distancia al Madrid al frente de la tabla (0-1)

El Real Madrid no desperdicia los pinchazos del Barça. Ganó al Espanyol con una genialidad de Benzema. Asistencia de tacón para el gol de Casemiro

Foto: Benzema asiste de tacón a Casemiro en el gol del Real Madrid al Espanyol (realmadrid)
Benzema asiste de tacón a Casemiro en el gol del Real Madrid al Espanyol (realmadrid)

El Real Madrid da una estocada a la Liga con una victoria contra el Espanyol que pasará a la historia por el tacón de Karim Benzema. Una genialidad del francés al filo del descanso que aprovechó Casemiro. El Real Madrid coge un colchón de dos puntos a falta de seis encuentros para el final de la Liga. 18 puntos en juego son bastantes y no se puede dar nada por cerrado. La ventaja es recortable, pero da que pensar que ni el Barcelona está en un momento dulce, tiene peor calendario y el Real Madrid se siente más seguro y convencido de que este campeonato es suyo. Empezó el equipo de Zidane dos puntos por debajo del de Setién en la reanudación de la Liga, tras el confinamiento, y cinco partidos después está dos por encima. El fútbol tiene que ver mucho con estados de ánimo y sensaciones. El Real Madrid está más enchufado. El Barça sufre cortocircuitos. El Real Madrid ha aprovechado los dos pinchazos del Barcelona (los empates en Sevilla y Vigo). Los de ZZ llevan pleno: cinco de cinco victorias.

Al grano. La victoria del Real Madrid en el campo de un equipo en serio riesgo de descenso ensalza el arte del ‘9’ más diferente que existe en el mundo del fútbol. A Benzema le debieron sacar sus compañeros, en el descanso, a hombros. Mereció marcharse por la puerta grande. Como los taurinos cuando hacen una de esas faenas que hacen levitar a la plaza. El francés tiene su particular tendido 7. Se le exige el gol. Es necesaria su pegada, que entre a matar. Desde que se fue Cristiano Ronaldo tenía que asumir más responsabilidad con el gol. Los críticos de Benzema se desesperan cuando no las enchufa o le falta colmillo.

Benzema y Casemiro celebran, junto a Fede Valverde, el gol. (Efe)
Benzema y Casemiro celebran, junto a Fede Valverde, el gol. (Efe)

¿Qué se puede decir cuando aparece la fantasía y da una asistencia de tacón? Es Curro Romero. El gesto técnico del taconazo solo se lo pueden permitir los que van sobrados de talento. Benzema suele decir que le gusta más dar asistencias que hacer goles y que su diversión está en participar en el juego. Goza con los pases. Hay delanteros que buscan dejar goles para la historia. Como el de chilena de Cristiano Ronaldo a la Juventus en la Champions o el de Bale en la final contra el Liverpool en Kiev. A Benzema le excita una asistencia y la de tacón a Casemiro la va celebrar tanto o más que un golazo. Así es Karim. Genio y generoso. Diferente.

No funcionó Hazard

El gol dio luz a un Real Madrid que estuvo atascado en la primera parte. Le costó penetrar en el sistema (4-4-2) ordenado de Rufete (sustituto del despedido Abelardo un día antes del partido). El juego del líder, con Isco, Hazard y Benzema arriba, no tenía profundidad. Notó el descanso de Vinicius. Le faltaba al Madrid el desborde. Una velocidad más, el cambio de ritmo. La agitación. El Espanyol obligó al Madrid a abusar del juego horizontal. Ningún jugador encontraba el espacio, meter un pase filtrado, un uno contra uno ni una posición de disparo franca. El planteamiento de Rufete se le atragantó a los de Zidane. Escasa profundidad y nervios cuando salían los ‘pericos’ al contraataque.

Hasta la faena de Benzema, los dos equipos estaban igualados en ocasiones de peligro claras. Una para Marc Roca, en una falta, que despejó Courtois. Otra para Casemiro que, desde su campo, buscó sorprender con un misil largo a Diego López. Poco más. Dominaba el Madrid, pero le costaba avanzar metros y dar un pase que le dejara en ventaja. El problema táctico era evidente. Demasiados jugadores por dentro, con Isco (sin chispa), Hazard (partido discreto) y Benzema, y pocos por fuera. La banda izquierda era para Marcelo y en la derecha se la turnaban Fede Valverde y Carvajal. Cero peligro por fuera, anulados y mucho atasco por los carriles centrales. Aguantaba perfectamente el Espanyol el control del juego del Real Madrid en la noche calurosa de Barcelona. A los jugadores les empieza a pasar factura este calor.

Casemiro agradece a Benzema el taconazo. (Efe)
Casemiro agradece a Benzema el taconazo. (Efe)

Moría la primera parte y Marcelo recuperó una pelota a la altura del centro del campo. Vio el espacio abierto para lanzar un balón largo que tocó Sergio Ramos de cabeza, lo recibió Benzema con el pecho y, con el rabillo del ojo, vio llegar por detrás a Casemiro. Al francés se le iluminó la cabecita y pasó el balón de tacón, pasó por debajo de las piernas de Bruno Espinosa, y Casemiro marcó. La obra de arte nos lleva a la famosa jugada del Real Madrid en la que participaron Guti y Benzema en Riazor contra el Deportivo. De esto hace ya mucho. Pero está en la historia del fútbol. Sucedió el 31 de enero de 2010. Un taconazo de Guti acabó en gol de Benzema. Se recuerda el gesto técnico de la asistencia y no el goleador. Con el paso del tiempo se recordará el taconazo de Benzema en el estadio de Cornellà. La segunda parte la controló Zidane con solo dos cambios en una tanda: Vinicius y Rodrygo por Hazard e Isco.

Benzema, en Movistar, reconoció que disfruta con este tipo de recursos: "Fue una jugada buena, pero lo más importante es el gol. Me salen cosas. Yo veo el fútbol así. Sabía que Casemiro iba a venir detrás de mí. No miramos el Barcelona. Estamos focalizados en nostros y cada partido es una final. Estamos bien y vamos a más".

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