Victoria por la mínima (1-0)

Vitolo desatasca a un Atlético de Madrid que ya apunta a la Champions

Un solitario gol del canario en los últimos minutos del choque ante el Valladolid le da la victoria a los rojiblancos, que ya son terceros, por delante del Sevilla. Mala segunda mitad de los de Simeone

Foto: Vitolo celebra con sus compañeros el gol que le dio la victoria al Atlético en los últimos minutos. (EFE)
Vitolo celebra con sus compañeros el gol que le dio la victoria al Atlético en los últimos minutos. (EFE)

En esta 'nueva normalidad' el fútbol no había llegado aún al Wanda Metropolitano, que se hacía de rogar. A la fiesta del reestreno no fue nadie pese a que la lista de invitados era amplia, unas 68.000 personas para ser exactos, pero el Atlético de Madrid superó el mal trago. Eso sí, la resaca de goles ante Osasuna en Pamplona (0-5) le pasó factura. Vuelta al sufrimiento para rascar tres puntos con un solitario gol de Vitolo, que le aúpa a la tercera plaza de la competición. Sin vítores ni aplausos, pero los rojiblancos salieron por la puerta grande, brindando, y esta noche dormirán del tirón por primera vez en mucho tiempo. Ya abraza la Champions, el futuro por el que pasa todo el proyecto.

Con tantos partidos seguidos, Simeone y Sergio apostaron por las rotaciones: siete en el Atlético, nueve en el Valladolid. Piernas frescas que ofrecieron una primera parte entretenida y repleta de alternativas. Los colchoneros tuvieron el control de la pelota, pero los pucelanos las ocasiones más claras. Todavía no se había puesto los guantes y Oblak en el 3' tuvo que intervenir para evitar el que hubiera sido uno de los goles del año. Waldo conectó un chut impresionante desde cuarenta metros que apunto estuvo de perforar la red del Metropolitano. Pasada la media hora, de nuevo Waldo acaparó los focos porque recibió en su campo, cruzó parte de la trinchera rojiblanca, engañó con sus intenciones a Mario Hermoso y sirvió un balón al espacio exquisito para Matheus, que viniendo de atrás le había ganadado la espalda a Thomas para plantarse solo en el área. Llegó tan justo de gasolina el brasileño que no atinó bien y el disparo se le fue rozando el poste.

El Valladolid era un constante dolor de cabeza en la transición, con sus delanteros saliendo como balas e impidiendo el repliegue atlético, que colocó a muchos jugadores en campo contrario para achuchar. Estuvieron listos los de Sergio, pues con Trippier volcado en la parcela ofensiva y Manu Sánchez en la otra banda aún en proceso de formación, podían soñar con picar y encontrar oro. Les faltó precisión, que no atrevimiento. Por su parte, los pupilos de Simeone, si bien no estuvieron del todo finos en la retaguardia, también merodearon con facilidad los dominios de Caro, tocando bien. No les faltaron ocasiones. Morata la tuvo en el 5' tras un buen centro de Herrera, pero su remate de cabeza se fue ligeramente desviado. Joao Félix pudo ver puerta más tarde, al igual que Llorente, reconvertido en extremo. Otro partido en el que el madrileño sale reforzado porque protagonizó las mejores jugadas de su equipo, entendiéndose muy bien con Trippier. Hizo de todo, llevó el peligro, el regate y tan solo le faltó un último pase.

Fundido a negro

Nadie rompió el marcador y con el resultado gafas se llegó al descanso. Partido abierto, muy intenso. Consecuencia del desgaste, los entrenadores no tardaron en agitar el avispero. Cuatro cambios realizó el argentino prácticamente de golpe: Herrera, Lemar, Joao y Morata fuera; Koke (sorprendente su suplencia), Carrasco, Diego Costa y Correa dentro. Pero el encuentro pasó de blanco a oscuro, de líquido a espeso respecto a los primeros 45'. El Atlético no encontró vías de entrada y el Valladolid había perdido el colmillo. Las baterías estaban a cero y las ideas, fundidas. El juego se había encasquillado del todo, diseminándose en una maraña de pérdidas y pases hacia ningún lado. Ninguna sustitución mejoró lo anterior... excepto la de Vitolo, que precisamente entró por el jugador de moda en el bando local, Llorente.

Deigo Costa salió en la segunda parte, no vio puerta y vio una tarjeta amarilla. (EFE)
Deigo Costa salió en la segunda parte, no vio puerta y vio una tarjeta amarilla. (EFE)

El canario desequilbró la balanza cuando el Atético ya pensaba que un empate, visto lo que habían hecho sus rivales directos, no era tan malo. Su gol vino precedido de la única ocasión clara para los de Simeone en todo el segunto tiempo: un latigazo tremendo de Thomas, que se disfrazó de Waldo. Caro, tembloroso y errático durante todo el duelo, salvó a los suyos con una estirada felina, pero a la salida de ese córner, en el 81', volvió a pifiarla: se marchó a por uvas y volvió con el capazo lleno. A Vitolo le cayó el cuero del cielo y no desaprovechó el regalo, anotando su tercer gol del curso. Un tanto de 'thriller', pues hizo falta la revisión para ver si había traspasado la línea, pero que puede valer una plaza de Champions. El Atleti continúa su escalada en esta etapa post-virus y alcanza al Sevilla de Lopetegui en la tercera plaza de LaLiga.

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