la ayuda económica del hispano-senegalés

Keita Baldé, de niño malo de Guardiola a ángel de los temporeros de Lleida

Era una de las promesas en la cantera del Barcelona. Pero salió por gastar una broma a un compañero. Keita Baldé demuestra su compromiso con las ayudas a los jornaleros de la fruta

Foto: Keita Baldé durante un partido con el Mónaco. (Efe)
Keita Baldé durante un partido con el Mónaco. (Efe)

El indisciplinado Keita Baldé es protagonista por un acto de solidaridad y generosidad con los temporeros que están en la campaña de la recogida de la fruta en Lleida. Lo de indisciplinado es una carga que lleva en su hoja de servicio desde que le abrieron las puertas del Barcelona en 2010. Cuando Laporta era el presidente y Pep Guardiola el entrenador. En el club no gustó una broma pesada del adolescente hispano-senegalés. En una gira por Qatar, el chico le metió una bolsa de hielos en la cama del compañero de habitación y en el Barcelona se asustaron. Fue el fin de Keita Baldé como canterano culé. Pero esto es una historia pasada. El presente nos muestra a un futbolista comprometido en tiempos de pandemia con el trabajo precario y las condiciones en las que viven los temporeros en Lleida.

La campaña de recogida de la fruta en Catalunya necesita unos 40.000 trabajadores o jornaleros y este año estaba amanezada por la crisis sanitaria del coronavirus. Ha podido llegar mano de obra a nuestro país gracias a las presiones de la patronal y el corredor de seguridad del Gobierno. Pero las condiciones en las que estos temporeros tienen que vivir y el ínfimo salario es una cuestión que denuncian diferentes plataformas. El futbolista Keita Baldé (25 años), nacido en Arbúcies (Girona), de padres senegaleses y confinado en Mónaco, se va a gastar el dinero para que el mayor número de jornaleros dejen de dormir en la calle y tengan una ducha, comida y ropa.

Keita Baldé con un gesto de rabia en un encuentro. (Efe)
Keita Baldé con un gesto de rabia en un encuentro. (Efe)

No están siendo nada fácil las gestiones y aquí pueden entrar connotaciones racistas. Los hoteles muestran su recelo a que los temporeros puedan ocupar las habitaciones. Las gestiones de Keita Baldé empiezan a ser fructíferas para que, un primer grupo de 90 inmigrantes, ya tengan un techo. Ha alquilado un edificio. Quiere buscar un refugio para otros 110. Esto es posible, probablemente, porque Keita Baldé es un personaje público, solvente y comprometido. Ha podido adelantar la fianza. Así todo es más sencillo. El gesto lo dice todo de un futbolista formado en la cantera del Barcelona (estuvo siete años) y que en el extranjero se preocupa por la situación laboral y económica de sus compatriotas en Lleida.

El goleador en la cantera culé

La acción pretendía ser anónima, pero acabó haciéndose pública por las charlas en Instagram que recogían la fragilidad del sector de los temporeros de la fruta. Apareció en escena Keita Baldé con un mensaje de solidaridad y esperanza: “No me falta nada. Vivo bien. Soy un chaval del mundo y no quiero buscar una guerra moral, social o de raza. Solo quiero ayudar a buscar soluciones. He dado garantías y he pagado por adelantado para conseguir un sitio donde hospedarlos. Tenemos que protegernos entre nosotros y no comerse la tarta uno solo”. Es la declaración de intenciones y la acción de un deportista y una persona comprometida.

Keita Baldé salió mal del Barcelona. Este recuerdo es imposible de olvidar. En las categorías inferiores, de benjamín a cadete, se le recuerda como un portento físico. Ingresó a los 9 años y cuando cumplió los 15 había alcanzado los 300 goles. Un talento precoz. Un extremo con velocidad, regate y gol. Pero se le torció la carrera con el famoso episodio de los hielos en la gira de Qatar y en el Barça decidieron que saliera cedido un año para madurar. Se fue al Cornellà y ya no volvió. No quiso. Decidió marcharse a Italia y la Lazio pagó 300.000 euros al Barcelona. Entre los equipos interesados estaba el Real Madrid. Pero el orgullo, probablemente, le dijo que quería demostrar fuera de España su valía. Y lo hizo en Italia, como un goleador, aunque también fue protagonista por estrellar su Lamborghini contra un muro en la ciudad romana.

El chico que perdió la confianza de Guardiola y al que Laporta le decía “tú tienes cara de goleador”, dio otro paso más en su carrera en 2017. El Mónaco pagó 30 millones de euros cuando salió Kylian Mbappé al Paris Saint Germain. Hoy está a las órdenes de Robert Moreno y es buen amigo de otro catalán, Cesc Fábregas. Decidió no jugar con la Selección española por darle una satisfacción a sus padres y eligió ponerse la camiseta de Senegal. Con esta selección pudo disputar el Mundial de Rusia. Sus padres siguen viviendo en Barcelona y él está muy pendiente de lo que pasa en nuestro país y en Catalunya. Como se puede comprobar con la ayuda a los temporeros que necesitan trabajar 12 horas para ganar 20 euros.

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