el malestar desde los banquillos

Indignación y ninguneo: así estallan los entrenadores de fútbol con el protocolo

Los entrenadores de fútbol se encuentran que el protocolo para reanudar la Liga invade sus funciones y se les trata como objetos. Se quejan de que no se les haya consultado

Foto: Sergio González, entrenador del Valladolid, saluda a Zidane antes del partido en el Bernabéiu. (Efe)
Sergio González, entrenador del Valladolid, saluda a Zidane antes del partido en el Bernabéiu. (Efe)

Tienen la sensación de que el protocolo sanitario para el regreso a los entrenamientos y la reanudación de la Liga es como una dictadura. Los entrenadores no pintan nada y se quejan. Hasta ahora estaban en silencio, callados y a la expectativa de saber cómo podrían reorganizar los entrenamientos individuales y grupales para encarar las once jornadas de Liga a un alto nivel competitivo. Pero se encuentran que el protocolo sanitario invade sus funciones y se les trata como si fueran objetos. Sergio González, el entrenador del Valladolid, alza la voz. Como él piensan la gran mayoría de técnicos que están molestos por la vigilancia de los inspectores de la Liga en los entrenamientos y tienen el sentimiento de haber sido ninguneados.

Las prisas de la Liga por empezar el campeonato (aún sin fecha oficial y a la espera de que Sanidad dé el visto bueno para que el pistoletazo de salida sea el 12 de junio), provoca que el gremio de los entrenadores deje de estar callado. Se quejan de los riesgos de lesiones musculares, la falta de más tiempo para entrenar con todos los jugadores y la posibilidad de tener algún partido amistoso, de prueba, antes del inicio de una Liga que será una contrarreloj. La Liga ha elaborado un protocolo estricto para evitar posibles contagios del coronavirus. El objetivo era pasar test, tener resultados favorables y dirigir la vuelta a los entrenamientos de forma progresiva. Un supercontrol. Evitar un contagio es más importante que una rotura. Empezar y acabar lo que resta de campeonato está por encima de los objetivos de equipos que se juegan el título, plazas europeas y el descenso. De esto, por la precipitación y la vigilancia, se quejan los entrenadores.

Leo Messi durante un entrenamiento individual. (Efe)
Leo Messi durante un entrenamiento individual. (Efe)

Serán los responsables de no haber conseguido los objetivos que marca el club. Se les obliga, con el protocolo de blindaje, a que callen y se adapten a las distintas fases. A cambio se les ha ofrecido la posibilidad de hacer cinco cambios. ¿Parten todos los equipos en igualdad de condiciones? No lo consideran muchos de estos técnicos de equipos más modestos que se sienten perjudicados por la amplitud de plantilla que tienen los equipos más grandes (suplentes que podrían ser titulares en cualquiera del resto de conjuntos) y la falta de costumbre de jugar cada tres días. Incluso ven cómo hay algún colega, como es el caso de Zidane, que en esta fase de entrenamientos con grupos reducidos se introduce en los ejercicios colectivos para simular prácticas, estrategias y disponer de más efectivos. Es la picaresca de entrenadores que se empiezan a saltar las normas.

Las lesiones y el estrés

Lo que más indigna es que no se les haya consultado sobre cómo tiene que ser o qué opinión les sugiere el regreso a los entrenamientos, sus distintas fases y la fecha adecuada del arranque de la competición. El grito en el cielo lo pone Sergio González con un malestar que es generalizado. “Desde la Liga ya no solo te dicen qué tienes que hacer, sino cómo tienes que hacerlo: viajes, concentraciones, alimentación, traslados a los campos… Lo que quieres es poder organizarte tu mismo de la mejor manera para hacer lo que creas que le conviene más a tu equipo y sacar mejor rendimiento”, es la forma en la que estalla el entrenador del Valladolid (en TVE).

“No han tenido ese detalle de poder conversar con nosotros, que somos protagonistas de este deporte para establecer situaciones o ver qué propuestas de este protocolo son acertadas o no”, una opinión del técnico del Valladolid que respaldan el resto de colegas. El protocolo sanitario es incompatible con la planificación y métodos que requieren los entrenadores para poner a punto a las plantillas. No van a jugar once partidos cualquiera. Lo harán sin margen de error. Se juega la fase decisiva de la temporada. Hay que afrontar una mini-competición a una alta intensidad después de dos meses confinados y con solo un mes de entrenamientos radicalmente diferentes a los de una pretemporada veraniega. No hay partidos de preparación. No es lo mismo entrenar que jugar y todo ello con el estrés que conlleva seguir un protocolo en el que todavía está por decidir si habrá concentraciones. Otro punto caliente.

La ilusión de los jugadores e, incluso, de algún entrenador como Zidane que ha ya dicho en el canal oficial del club que está deseando que esto empiece cuanto antes no es la realidad que viven los equipos más modestos. La necesidad de salvar el negocio se ha trasladado a la responsabilidad de jugar los partidos como entretenimiento para los millones de aficionados que, seguramente, devorarán los partidos en el confinamiento. ¿Ha faltado tacto o responsabilidad de las autoridades del fútbol y las sanitarias para sentarse a hablar con los entrenadores? Este sector se ve indefenso y cada vez son más las voces que expresan su malestar.

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