EL ÚNICO FUTBOLISTA QUE SE NIEGA A VOLVER

El Cádiz le quita la bicicleta estática a Fali y él amenaza con ponerse como Luis Suárez

El valenciano es el único futbolista que se ha negado a hacerse los test de LaLiga y volver a los entrenamientos. Su club quiere convencerle, pero algunos métodos no parecen los mejores...

Foto: Fali durante un partido con el Cádiz en el estadio Ramón de Carranza
Fali durante un partido con el Cádiz en el estadio Ramón de Carranza

"Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos", dijo Alfred Adler, fundador de la psicología individual, quien a buen seguro incluiría a Fali entre las excepciones que confirman su sentencia. "No pienso jugar al fútbol y no voy a cobrar, soy un jugador de principios. Lo primero es mi salud y la de mis hijas". La presión, por no hablar de represión, es cada vez mayor sobre Rafael Giménez, el único jugador del fútbol español que se ha negado a volver a la actividad una vez que Pedro Sánchez dijera el pasado sábado que "hemos empezado a permitir los entrenamientos individuales de los deportes en equipo".

Al futbolista del Cádiz no hay quien le haga bajarse del burro y es por ello el cambio de estrategia. Si primero le pusieron la mordaza, ahora se la quitan para que hable. Cuanto más, mejor. De ahí la 'turné' por todos los programas nocturnos de radio, pero limitándose a decir que tiene miedo, no vaya a ser que lo suyo también sea contagioso... Fali asegura que sus compañeros de equipo "siempre me han apoyado" y a la pregunta de si hay más futbolistas que piensan como él comenta que "no voy a dar nombres, pero hay muchos que tienen miedo a jugar y me lo han dicho". Miedo a desvelar el miedo, podríamos llamarlo.

[Al futbolista que remueve conciencias no le ponen mascarilla sino mordaza]

La diferencia es que mientras el valenciano no tiene ningún reparo en reconocerlo y actuar en consecuencia, otros prefieren no pensarlo y que sea lo que Tebas quiera. Desde el Cádiz, es su presidente, Manuel Vizcaíno, quien se encarga personalmente de mandar el mensaje de que "Fali no miente a nadie, pero está equivocado. Él tiene miedo y tenemos que trabajar en quitarle el miedo". "Yo creo que voy a conseguir recuperarle", añade el dirigente cadista, que estudió Derecho, pero quizás sea descendiente del mencionado Alfred Adler, de ahí sus dotes de psicoanalista...

Lo cierto es que, se esté de acuerdo o no con él, Rafael Giménez lo tiene tan claro y es tan coherente que se ha convertido en una molestia para quienes más interés tienen en la vuelta del fútbol profesional. Desde el propio Cádiz, que se juega el ascenso a Primera tras marchar como líder en solitario en Segunda, a LaLiga y, como ya está contando, al propio Gobierno, desde donde no esconden que "el fútbol nos devuelve a la normalidad y ello contribuye a fortalecer el espíritu colectivo en la última fase del confinamiento". El problema es que los futbolistas son los protagonistas y, a diferencia por ejemplo de lo que sucede en la Premier, no tienen ninguna fuerza porque no tienen a quien les represente.

No es normal que después de todas las reuniones que Javier Tebas ha mantenido con David Aganzo, el 'masterizado' presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), su secretario general soltara hace apenas dos días perlas como que "no sabemos qué protocolo se seguirá al reanudar la competición", "no sé de ningún jugador que se vaya a negar a jugar", como si el caso de Fali no estuviera en boca de todos, o "las concentraciones de los equipos las consideramos anticonstitucionales porque te quitan los derechos de libertad". Sí, bastó con escuchar a Diego Rivas en la Cope para entender el desconcierto de muchos futbolistas. Tal y como está sucediendo en otros ámbitos de la gestión de la pandemia del coronavirus, solo los ineptos rinden siempre al máximo de sus posibilidades...

Diego Rivas y David Aganzo, secretario general y presidente del sindicato AFE.
Diego Rivas y David Aganzo, secretario general y presidente del sindicato AFE.

Solo 180.000 euros de indemnización

Y es que, lejos de representarles y mirar por la seguridad de los futbolistas, lo único que importa hoy por hoy a los divididos dirigentes de AFE es mantenerse en el poder. Por ejemplo, tal y como puede leerse en el Capítulo IV, artículo 34 del Convenio Colectivo para la actividad del fútbol profesional, la indemnización por muerte o lesión invalidante para cualquier actividad laboral es de 180.000 euros. Una cantidad irrisoria si tenemos en cuenta que, según LaLiga, el sueldo medio de un futbolista profesional en España es de un millón de euros. Lo único bueno es que este convenio colectivo expira el próximo 30 de junio y las partes, entre las que además de LaLiga y AFE habrá un segundo sindicato como Futbolistas ON, deberán sentarse para negociar numerosos cambios.

Precisamente, este sindicato, acusado en sus inicios de amarillo y estar auspiciado por Tebas, justo lo que sucede actualmente con la AFE que controla Aganzo, ha propuesto que los clubes de Primera y Segunda contraten un seguro para todos los futbolistas. Según un estudio encargado a la aseguradora AXA, con unas pequeñas aportaciones de los 40 miembros de LaLiga, esos 180.000 euros se verían implementados con alrededor de 500.000 más, para de este modo hablar ya de unas indemnizaciones más acordes a los salarios de unos jugadores que también tienen derecho a pasar test antes de reincorporarse a su trabajo.

Y esto es lo que están haciendo todos, a excepción de Fali, quien podrá ser y parecer lo que cada uno quiera, aunque su coherencia merece el máximo de los respetos. "El presidente me quiere seguir pagando, pero si me manda mi nómina, yo se la devuelvo. He sido pobre toda mi vida y si tengo que volver a mi vida de antes, lo haré con mucho orgullo", asegura el valenciano. Eso sí, el Cádiz le ha quitado la bicicleta estática, pero él es de piñón fijo, se lo toma a risa y 'amenaza' con ponerse como Luis Suárez, el delantero del FC Barcelona que ha sido víctima de mofas por el presunto sobrepeso sobre el que ha vuelto de la cuarentena.

Bromas a parte, la actitud de Fali es de elogiar, pues, al igual que el revolucionario mexicano Emiliano Zapata, él prefiere "morir siendo esclavo de sus principios y no de los hombres". Y es que no somos lo que decimos, sino lo que hacemos, de ahí que da igual todo lo que diga, porque el ejemplo lo ha dado quedándose en casa. Una decisión que parece fácil y de cobardes, pero posiblemente sea la más complicada y de valientes.

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