el seleccionador pide unidad

La lección de Luis Enrique a los políticos en una España desunida en el coronavirus

Luis Enrique es un caso más de una persona madura que se une a las filas de los apolíticos, que no se siente representado por la crispación de los que gobiernan y los que están en la oposición

Foto: Luis Enrique, seleccionador de España, durante el periodo de confinamiento. (Efe)
Luis Enrique, seleccionador de España, durante el periodo de confinamiento. (Efe)

El confinamiento es paciencia, colaboración, respeto, solidaridad, comprensión y también crispación. Luis Enrique lo resume en unidad. La que no tienen todos los políticos para ser un equipo y competir con una única estrategia en una época trágica en la que el coronavirus se ceba con España. Sucede lo mismo en todo el mundo. Sin vacuna no hay cura. En las crisis hay que estar unidos y de esto sabe mucho, como futbolista de élite que fue y entrenador que es, el seleccionador español. También como persona, marido, padre y amigo. Si alguien puede dar lecciones de cohesión es Luis Enrique.

Su desencanto con la clase política es el que han tenido millones de españoles antes de la crisis del Covid-19. Un país roto por culpa del populismo. Una España dividida por los intereses personales de los partidos. Una sociedad agitada por la división territorial del conflicto político en Cataluña. Una clase política, en suma, incapaz de ganarse la credibilidad y el respeto de los ciudadanos españoles por hacer prevalecer el interés de sacar un provecho partidista. Lo que consiguieron es que muchos españoles no votaran. Uno de ellos es Luis Enrique. Lo reconoce con una resignación que está en la línea de una decepción generalizada. Se podría decir aplastante. Luis Enrique es un caso más de una persona madura que se une a las filas de los apolíticos, que no se siente representado por la crispación de los que gobiernan y los que están en la oposición. No hay manera de avanzar entre las zancadillas que se ponen unos y otros.

Lo que pide Luis Enrique no es muy difícil de conseguir. Es tan simple como remar todos en la misma dirección, dialogar para confrontar ideas, ser generosos y sensibles con los problemas de los españoles... Ser, por encima de todo, un equipo unido. Con los reproches, hay división. El equipo se debilita. Lo dice una persona que no vota ni a la izquierda ni a la derecha y que califica de lamentable a la clase política.

La unidad como mejor principio

¿Por qué no son capaces de remar todos en la misma dirección? Es la pregunta que se hace Luis Enrique en tiempos de confinamiento. Su malestar viene de atrás con la falta de acuerdos entre los políticos que llevaron a España a perder meses y meses hasta sacar adelante un gobierno de coalición. Un tiempo de entreguerras para hacerse con el poder a base de mentiras, traiciones, manipulaciones y falsos pactos. La factura es una España más dividida que no ha aprendido nada y sigue siendo incapaz de ir todos a una cuando está en una coyuntura en la que hay muertes provocadas por una pandemia.

Lo siente y lo denuncia Luis Enrique. Un tío hecho y derecho que dimitió de su cargo de entrenador del Barcelona cuando comprobó que había dado todo lo mejor que podía y sabía, que supera la muerte de una hija y tiene el coraje y el valor de recuperar la normalidad de su vida volviendo a coger el cargo de seleccionador con ilusión y esa pasión que le convierte en un líder. Luis Enrique tiene sus ideas políticas, principios y valores. Si algo hay que aprender de él y escucharle es cuando habla de unidad. Un principio universal.

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