LAS INSTITUCIONES DE FÚTBOL ESPAÑOL, A TIROS

LaLiga, ante su parón más largo "con los inútiles de Aganzo and company" de aliados

La persecución de Rubiales a Tebas ha llevado al presidente de LaLiga a aliarse con AFE, el sindicato de futbolistas que en otros tiempos paró el fútbol, pero ahora lo tiene paralizado

Foto: Imagen del Camp Nou, estadio del FC Barcelona, con sus gradas vacías. (EFE)
Imagen del Camp Nou, estadio del FC Barcelona, con sus gradas vacías. (EFE)

El pasado 10 de febrero, LaLiga cumplió 91 años. En todo este tiempo el campeonato de fútbol español solo fue suspendido durante la Guerra Civil, cuando se dejaron de disputar las temporadas 1936-37, 1937-38 y 1938-39. Desde entonces, y hasta el que estamos viviendo en la actualidad, solo había sufrido cuatro interrupciones por huelgas de futbolistas. El primer paro se remonta al 4 de marzo de 1979, poco más de un año después de que se creara la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). Los jugadores exigían la abolición del derecho de retención, ser incluidos en la Seguridad Social y la supresión del entonces límite de edad, 23 años, para jugar en Tercera División. La huelga se prolongó durante dos semanas.

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Lo mismo sucedió el 13 de septiembre de 1981, aunque entonces la jornada se pudo disputar porque los equipos alinearon a juveniles. Esa misma temporada, AFE convocó otra huelga, el 11 de abril de 1982, tres jornadas antes de concluir el campeonato, pero fue desconvocada al día siguiente al no tener seguimiento. El 9 de septiembre de 1984 el fútbol español también paró. Bueno, en realidad ese fin de semana se jugó con juveniles, pero el del 16 no hubo fútbol después de que Magistratura prohibiera la alineación de estos.

El penúltimo paro del fútbol español se produjo en agosto de 2011, cuando AFE —entonces presidida por Luis Rubiales, actual presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF)— convocó una huelga para las dos primeras jornadas. El paro impidió la apertura del campeonato. AFE reivindicaba, entre otras cosas, que los clubes abonasen las deudas pendientes con alrededor de 200 jugadores, que en total ascendían a 50 millones de euros. La huelga se desconvocó el 25 de agosto de 2011 después del acuerdo entre la patronal de clubes y el sindicato de futbolistas.

Nueve años después, la pandemia del coronavirus ha llevado a LaLiga a vivir el parón más largo en sus casi un siglo de historia. La decisión de pararla se tomó el jueves 12 de marzo, tres días antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma. “El escenario es que a mediados de mayo podamos retomar todas las competiciones europeas. Igual puede ser antes, pero esa es la fecha que manejamos como tope para poder empezar (...) y todas acabarán antes de ese 30 de junio". Esto lo que dijo Javier Tebas hace justo un mes, aunque, evidentemente, el presidente de LaLiga se las prometía muy felices.

Luis Rubiales, con David Aganzo al fondo, en su despedida de AFE. (EFE)
Luis Rubiales, con David Aganzo al fondo, en su despedida de AFE. (EFE)

Rubiales y el renuncio de Aganzo

Tebas tiene motivos para estar preocupado, pues estima en 678,4 millones de euros el impacto negativo que supondría el fin de la competición de Primera (610,9) y Segunda (67,5). De ellos, 549 millones corresponden a los ingresos de televisión, 88 a los abonos y 41,4 a las taquillas. Unas cifras que vuelven a dejar claro cómo el fútbol profesional depende del dinero de los operadores de televisión. No como cuando todos los partidos se jugaban a la misma hora y la única forma de verlos era ir a los campos. De ahí la guerra de los horarios y de jugar los viernes, los sábados y los domingos por la mañana y los lunes.

Sin embargo, si la incertidumbre sanitaria y la incompetencia del Gobierno no permiten aclarar el panorama, las permanentes disputas entre los responsables del fútbol español hacen imposible cualquier tipo de previsión. Ahí tenemos a Luis Rubiales, más interesado en reclamar su parte de protagonismo en el fútbol profesional que en preocuparse y ocuparse del más modesto, hasta el punto de permitirse hacer llegar a los clubes profesionales unas "recomendaciones para evitar riesgos sobre la salud en la vuelta a la competición en el fútbol". Es decir, algo que ya había elaborado LaLiga, que es a la que realmente le compete.

Claro que lo mismo puede decirse de AFE, ninguneando al fútbol femenino y a los futbolistas que realmente necesitan ayuda, como son los de Segunda B y Tercera, mientras su presidente no deja de reunirse con Tebas, únicamente para exhibir su alianza contra Rubiales, pues sus videoconferencias no sirven para nada. Quién les ha visto y quién les ve... Y es que, como bien reflejó la portada del diario 'Marca', en lugar de ponerse de acuerdo en algo, unos y otros han protagonizado unos días de auténtico bochorno. Con la filtración de una reunión claramente grabada por la RFEF con la intención de difundirla y dejar a Aganzo en evidencia. Con un posterior cruce de comunicados en los que unos y otros se dejaban por mentirosos y LaLiga se delató con su respaldo a AFE, cada vez más vertical o 'amarillo'. Con una mitad de su junta directiva afín a Tebas y la otra haciendo contrapeso para volver con Rubiales.

¿Y la última del presidente de la RFEF? Pues al tiempo que autorizaba la prórroga excepcional de las fechas de finalización de la actual temporada más allá del 30 de junio, así como del inicio de la siguiente, aseguró que, en caso de no poder terminar las 38 jornadas de Liga, se tendría en cuenta la última clasificación en la que todos los equipos tuvieran la misma cantidad de partidos. Es decir, que si no vuelve a disputarse ninguna jornada, Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Real Sociedad jugaría la Champions y Atlético de Madrid y Getafe, la Europa League. En el caso de la séptima plaza para Europa, que se otorga al campeón de Copa, la RFEF estima que, en caso de disputarse la final, iría el que ganara, pero en el caso contrario, iría el Athletic de Bilbao como finalista.

Y, claro, Tebas no tardó en salir al cruce. "No es competencia de la federación realizar estas propuestas, que podrían afectar directamente a la competitividad e integridad de la competición nacional. Cualquier decisión al respecto le compete a La Liga", dijo. El presidente de la patronal tiene motivos sobrados para no querer hablar con Rubiales. "Cada vez que abre la boca es para atacar a LaLiga y sus clubes, con falsedades, desde la ignorancia y el populismo barato”, ha llegado a decir. Sin embargo, se ha equivocado al tener a Aganzo de aliado, pues no solo no le aporta nada, sino que le resta. En agosto del año pasado, cuando se inició la escisión del sindicato mayoritario, un cargo de LaLiga envió un mensaje en el que literalmente tildaba de "inútiles" a "Aganzo and company". Igualita la AFE de los años 80 con la de ahora...

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