El cortafuegos de Vinicius y por qué no tiene que rodearse de pelotas en el Real Madrid
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no lee la prensa para evitarse disgustos

El cortafuegos de Vinicius y por qué no tiene que rodearse de pelotas en el Real Madrid

Vinicius se niega a leer la prensa porque no le gusta encontrarse con aquello que le puede hacer mella en su cabeza. Se podría ver afectada su confianza. Se lo recomendó un psicólogo

placeholder Foto: Vinicius celera el gol al Barcelona en el Clásico disputado en el Bernabéu. (Efe)
Vinicius celera el gol al Barcelona en el Clásico disputado en el Bernabéu. (Efe)

Vinicius tiene prohibido leer la prensa para evitar llevarse disgustos. Se supone que lo hace para no enfrentarse a los análisis en los que no sale bien parado y las noticias que no son de su gusto. Pone cortafuegos para evitar encontrarse con lo que puede considerar como fuego enemigo. Lo reconoce en una conversación, a través de Instagram, que ha mantenido con Marcelo en este periodo de confinamiento. "Yo ya no leo la prensa, te deja hecho polvo. En el Flamengo me enseñaron eso, desde entonces ya teníamos el apoyo de un psicólogo", es la confesión del joven brasileño al segundo capitán del Real Madrid. Las valoraciones o las informaciones sobre sus partidos, fallos y también aciertos no le interesan a Vinicius.

Es su manera de poner barreras. Es su estrategia para aislarse de los comentarios que le pueden perjudicar y que considera exagerados, injustos, desproporcionados o, incluso, sensacionalistas. La realidad es que no quiere leer lo que no le gusta porque le puede hacer mella en su cabeza. Se podría ver afectada su confianza y repercutiría en su concentración. A Vinicius le sucede lo que a muchos futbolistas. Se indigna con las intenciones de la prensa que busca desprestigiar y destruir. Los hay que encumbran con demasiada facilidad y le señalan como el próximo Balón de Oro (esto le viene mejor). Se pasa de un extremo a otro con mucha facilidad.

placeholder Marcelo junto a Vinicius y Rodrygo. (Efe)
Marcelo junto a Vinicius y Rodrygo. (Efe)

Es razonable que Vinicius sienta que la mejor solución es cortar por lo sano y no leer lo que se escribe de él por si aparece algo que le crispe. Pero tampoco le viene bien esta postura en la que se encierra y prefiere quedarse con los que sólo le halagan. Ya se sabe eso de que el elogio debilita y, en el caso de Vinicius, está en una edad en la que puede contrastar lo bueno de lo malo y, sobre todo, aprender de sus errores.

Los 'palos' por la falta de gol

A Vinicius le afectó la pillada de Joaquín, menospreciándole, o el día en el que le entró pereza para hacer un breve entrenamiento tras un partido en Getafe. No le van a faltar personas que se arrimen a él y le pasen la mano por la espalda. Los futbolistas suelen tener algunos aprovechados en su entorno y luego, según pasan los años, se arrepienten de que nadie les haya dicho la verdad. Algunos de ellos han tenido que romper hasta con sus representantes. Eran los peores consejeros. Los más pelotas. En la prensa hay de todo. Buenos y malos profesionales que juzgan con acertados argumentos y otros que buscan directamente la mofa. El consejo que le da Marcelo a Vinicius entra dentro de lo razonable. "Yo también te enseñé eso cuando llegaste aquí. Un día eres el peor del mundo y al otro el mejor para ir a la Selección", comenta con sabiduría el veterano que ha pasado por lo que siente Vinicius.

La crítica tiene que ser constructiva y la debería recoger para mejorar porque a 'Vini' le queda mucho por perfeccionar. No ha tocado techo. Es muy joven y está empezando su camino en la élite. Su estreno en el Real Madrid fue muy precipitado. Forzado por las presiones del club a Lopetegui para que jugara en el primer equipo y dejara el Castilla. Había que ilusionar a una afición que había perdido a su estrella. La marcha de Cristiano Ronaldo dejó un gran vació y de todo lo que llegó (Mariano era el sustituto del portugués) la expectación estaba en comprobar qué nivel tenía Vinicius. El Madrid despidió a Lopetegui y Solari dio cancha al joven brasileño, que demostró un atrevimiento y desparpajo poco habitual en un adolescente que viene de otro país. Vinicus tiene muchas cualidades y destacan las físicas: velocidad, potencia y fuerza. Su juego es algo atropellado, pero es un driblador que encara y aquí marca las diferencias. No tiene el don del gol y esto es lo que más puede molestar a un chico que pone todo de su empeño, con la ayuda de Zidane, en mejorar la pegada.

De ahí a no leer la prensa se puede interpretar como una excusa para no perder el tiempo con los que no le elogian. No se le puede catalogar, todavía como un crack, y sí hay que valorar su potencial y todo el margen de mejora que tiene por delante. Necesita leer las críticas. Estar abierto y en alerta a los análisis más argumentados que desmenuzan sus excelencias y también sus defectos. Le valdrían, incluso, para rebelarse como hacen otros futolistas que han pasado por su situación y hoy son estrellas. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, reconoce que cuando se siente señalado tiene más ganas de callar a sus críticos. A Vinicius le afectan las opiniones negativas. Lógico. Como a cualquier profesional o persona. Pero Vinicius es un perosnaje público que, además, gana mucho dinero. Un futbolista que juega, ni más ni menos, que en el Real Madrid. Leer, escuchar, ver y reflexionar para ponerlo todo en su justa medida es un ejercicio sano.

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