la decisión del portero cedido en el racing

Por qué Luca no quiere ser Zidane y cómo romper con el Real Madrid

Desde que asomó por el primer equipo del Real Madrid y su padre le hizo debutar sintió lo incómodo de las comparaciones. Luca Zidane y el club tienen que resolver su futuro

Foto: Luca Zidane, guardameta del Real Madrid cedido en el Racing de Santander, se ajusta los guantes. (Efe)
Luca Zidane, guardameta del Real Madrid cedido en el Racing de Santander, se ajusta los guantes. (Efe)

Cuando estaba en el Real Madrid figuraba, en la página oficial del club, con el apellido de la madre: Luca Fernández. Fuera lo de Zidane, para evitar que le llamaran enchufado o cualquier otro calificativo que le molesta. Porque el hijo del entrenador del Real Madrid, que juega cedido en el Racing de Santander, tiene claro que nadie le ha regalado nada y que si entró, a los ocho años, en la cantera del club blanco y pasó por todas las categorías es porque se lo ganó con su esfuerzo. Llegó a disputar dos partidos con el primer equipo y ahí empezaron los descalificativos. Los que no le ven con nivel para ser el portero del Real Madrid se agarran a que tuvo un trato de favor del padre. 'Zizou' le hizo jugar esos dos encuentros (Villarreal y Huesca). El segundo, ni más ni menos, que en el Bernabéu.

Luca Zidane Fernández cumple, en menos de un mes, los 22 años y se enfrenta a una decisión importante de futuro en lo profesional y lo personal. Tiene que analizar si le conviene regresar al Real Madrid y seguir demostrando que puede tener un puesto entre los tres porteros de la primera plantilla, pedir otra temporada más de cesión o directamente romper con el club de sus amores. En este rompecabezas hay que meter una opinión de peso. El padre y entrenador del Real Madrid (por muy difícil que sea separlo) tiene que hacer balance y dar su opinión sobre la presencia de su hijo en el próximo proyecto.

Su experiencia, antes de marcharse a jugar en la Segunda división con el Racing de Santander, fue positiva en lo deportivo y acabó siendo incómoda en lo mediático. “Yo cuando juego soy Luca, no Zidane”, es lo que respondió tras debutar con el Madrid en Villarreal. Un estreno agridulce. Fue en el último partido de Liga, en una de esas tantas rotaciones de Zinédine Zidane, y encajó dos goles. Su padre y entrenador sabía la que se le venía encima. ZZ defendió los méritos que había hecho para darle esa oportunidad. Después llegó otra ocasión para ponerlo. En el Bernabéu, contra el Huesca, recibió otros dos tantos. Cansado o preocupado porque a su padre le comprometieran con el debate de la portería y con ganas de demostrar que tiene nivel para ganarse la vida como portero se marchó a Santander. La temporada está siendo dura. Vive solo y defiende a un equipo frágil. Luca es de lo mejor del Racing y de él destacan sus cualidades: reflejos, agilidad y la facilidad para jugar con los pies. ¿Pero ofrece garantías para ser uno de los tres próximos guardametas del Real Madrid?

Una nueva aventura en Francia

En el club blanco mantienen abierta la planificación de la portería. Thibaut Courtois consiguió hacerse el indiscutible con la salida de Keylor Navas. Areola está cedido. Falta por definir el regreso del ucraniano Andriy Lunin (21 años). Otro de esos fichajes que se señalan como estratégicos en la política de captación de jóvenes talentos y que lleva dos cesiones en una misma temporada (Valladolid y Oviedo). Hay que ayudarle en su crecimiento. Una apuesta de 8 millones de euros y un perfil de portero similar a Thibaut Courtois. Diferente a Luca, al que se le ha calificado de ‘palomitero’ e inseguro. Por críticas de este calibre, además de tener que escuchar que es un enchufado, le tienen que dar ganas de poner fin a su vinculación con el Real Madrid.

Es un chico con orgullo, ambicioso, una alta autoestima y una personalidad fuerte. Unos rasgos que le asemejan a su padre. Y no digamos ya su madre, Veronique. La mujer de la gran familia tiene un fuerte carácter. Es la que está pendiente, por encima de todo, de que sea feliz y se eviten las comparaciones que supone tener un padre que es una leyenda. Luca fue el único de cuatro hermanos (Enzo, Theo y Elyaz) que se hizo portero. Casi por obligación. Cuando su hermano mayor Enzo (hoy en el Almería de José María Gutiérrez, 'Guti') le animaba a que se pusiera en los palos a parar. Encontró su pasión. Ser competitivo en una portería y que no le compararan con su padre. Ha sido imposible.

Se plantean todo tipo de interrogantes. ¿Merece una nueva oportunidad en el Real Madrid? ¿Es justo mirarle con lupa? ¿Debería buscarse un nuevo equipo? Es, sin duda, un caso especial en el Real Madrid. Él dio alguna pista de su futuro en una entrevista, en ‘L’Equipe’, a finales del pasado año cuando comentó: “Amo España, pero me siento francés. He estado en España desde los tres años, pero mis hábitos son franceses y por qué no continuar mi carrera en Francia”. Lo dice un chico que entre jugar con la selección española, argelina y francesa eligió la tercera opción. No hace falta que nadie le diga que puede triunfar en esto del fútbol. Se lo dice él mismo. Se define como “un portero moderno”. Con los puños despeja a los que le cuelgan el peso de apellidarse Zidane. "No me gusta que me comparen", es su defensa.

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