EL CLUB INGLÉS NO GANA TÍTULOS... NI DINERO

Raül Sanllehí, el catalán que mueve los hilos del Arsenal y ha quedado en entredicho

Tras la marcha de Wenger, quien además de levantar 16 trofeos lo convirtió en uno de los más ricos del mundo, el club londinense ha dejado de ser rentable con la gestión del ex del Barça

Foto: Raül Sanllehí, detrás de Edu, mira su teléfono tras el partido del Arsenal en Newcastle. (REUTERS)
Raül Sanllehí, detrás de Edu, mira su teléfono tras el partido del Arsenal en Newcastle. (REUTERS)

El Arsenal tiene el mismo dilema que Shakespeare: "Ser o no ser"... Es el tercer club del mundo que tiene el mejor contrato con una marca deportiva, Adidas, que le paga 67 millones de euros al año. La aerolínea Fly Emirates le da 45 por temporada por ser su patrocinador principal hasta la 2023-24, además de cerca de otros 30 más para dar nombre a su campo, el Emirates Stadium, en este caso hasta la 2027-28. El gobierno de Rwanda firmó con él un contrato por tres temporadas a cambio de poco más de 10 millones por cada una de ellas para poner el lema 'Visit Rwanda' en las mangas de la camiseta.

En cuanto a los ingresos por televisión, marketing y premios deportivos, la temporada 2018-19 de la Premier le reportó 160 millones de euros, a los que sumó 25 más de la UEFA, 15 por llegar a la final de la Europa League y otros 10 por disputarla. Con las entradas más caras de la Premier, es el segundo club que más ingresó el año pasado en este concepto, con cerca de 100 millones, más otros 30 por la Europa League.

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En total, el Arsenal CF ingresó el año pasado 445,6 millones de euros, lo que le situó undécimo en el ranking de los clubes más ricos del mundo en 2020 elaborado por Deloitte, por detrás de FC Barcelona (840.8), Real Madrid (757.3), Manchester United (711.5), Bayern (660.1), Paris Saint-Germain (635.9), Manchester City (610.6), Liverpool (604.7), Tottenham (521.1), Chelsea (513.1) y Juventus (459.7). En títulos sigue siendo el tercero de Inglaterra (45), solo por detrás de United (66) y Liverpool (63), pero en los últimos años los 'gunners' han perdido músculo económico, pues en 2017 era el sexto club en el mencionado ranking y en 2018, noveno.

De hecho, su último ejercicio económico da pérdidas y sus actuales gestores se han visto obligados a solicitar liquidez al propietario. Cabe recordar que en agosto de 2018, ya sin Arsène Wenger tras 22 años en su banquillo, el equipo londinense pasó a ser propiedad exclusiva de Stan Kroenke, dueño hasta entonces del 67% de las acciones y máximo accionista de Denver Nuggets (NBA), Colorado Rapids (MLS), Colorado Avalanche (NHL), Colorado Mammoth (NLL), Los Angeles Rams (NFL) y Los Angeles Gladiators (Overwatch League). El magnate estadounidense pagó 615 millones de euros a Alisher Usmanov por el 30% de los títulos que ostentaba el ruso y se hizo también con el 3% restante que estaba en manos de varios accionistas minoritarios, algo que no gustó a los 'gooners', conscientes de que su equipo quedaba a merced de un único propietario, con lo que ello significa.

Solo hay algo que a los multimillonarios y caprichosos dueños de clubes de fútbol o de otros deportes les guste menos que no ganar títulos, y es perder dinero. Además de sus 16 títulos, si algo garantizó Wenger desde su llegada a Highbury en 1996 y su marcha en 2018 es que el Arsenal era un club tremendamente rentable, con una compra y venta de jugadores que le permitían serlo, aunque es cierto que en ocasiones ello fue en detrimento del rendimiento deportivo. Sin embargo, esto ha cambiado desde la marcha del técnico francés... y todos las miradas se giran ahora hacia un español.

Josep Maria Bartomeu y Raül Sanllehí, durante su etapa en el FC Barcelona. (Reuters)
Josep Maria Bartomeu y Raül Sanllehí, durante su etapa en el FC Barcelona. (Reuters)

Un ex del Barça, a los mandos

Con estudios de economía, marketing y finanzas en el Guilford College, de Carolina del Norte, y en el IESE de la Universidad de Navarra, el catalán Raül Sanllehí llegó al FC Barcelona en el verano de 2003 procedente de Nike, la marca deportiva que guarda una larga y estrecha relación con el club catalán. Durante cinco años trabajó en el departamento de marketing y, en uno de esos milagros que solo se producen en el fútbol, en septiembre de 2008 y hasta finales de 2017 ejerció como director de fútbol del Barça.

Al poco de abandonar el Camp Nou, Sanllehí llegó al Arsenal de la mano de su amigo Ivan Gazidis, el entonces presidente ejecutivo con el que había coincidido en numerosas ocasiones y que en septiembre de 2018 se marchó al Milan. Raül ganó protagonismo y poder en el Arsenal, aunque ya unos meses antes se encargó del fichaje de Unai Emery como sustituto de Wenger. Una contratación que cerró a través del intermediario Arturo Canales, quien no representaba al ex entrenador de Paris Saint-Germain, Sevilla o Valencia, pero se encargó de llevar a cabo la operación. Cierto es que el catalán manejó otros nombres e intentó el fichaje de Luis Enrique, aunque las altas pretensiones del ex del Barça, más que por su sueldo, por el enorme desembolso en fichajes que exigía, lo hicieron inviable.

"Don Raül Sanllehí, nuevo ídolo de la afición del Arsenal", llegó a titular hace unos meses un medio catalán en referencia a los elogios que el director de fútbol recibió tras los fichajes de Pépé, Saliba, Tierney, David Luiz, Martinelli y la cesión del madridista Ceballos. "He trabajado más por el Arsenal en una sola ventana que en los diez años anteriores", dijo Raül. Sin embargo, la temporada en seguida se torció para el Arsenal y, por más que intentó aguantarle en el cargo, el 29 de noviembre destituyó a Emery. Después de poner a Ljümberg de parche, Mikel Arteta volvió a la que fue su casa justo antes de Navidad.

Los fichajes en el último mercado de invierno, en realidad fichajes con opción de compra, de Cédric Soares, lateral derecho del Southampton, y el central español Pablo Marí, del Flamengo, han vuelto a dejar en evidencia a Sanllehí, quien ahora se verá obligado a gestionar el parón provocado por la epidemia del coronavirus. El Arsenal ha dejado de ser rentable y pedir dinero a su dueño no habrá gustado al multimillonario Kroenke, quien si lo es precisamente porque está acostumbrado a ganar, o al menos no perder. ¿No será que para gestionar un club de fútbol hay que confiar en los que de verdad saben de fútbol?

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