EL CHOLO GANA CINCO VECES LO QUE SU PLANTILLA

Por qué el CD Mirandés sí es el equipo del pueblo (y no el Atleti del millonario Simeone)

El club de Miranda de Ebro, con 35.000 habitantes y un gasto de 4,5 millones en su plantilla, cinco veces menos de la ficha del Cholo, sueña con meterse en la final de Copa ante la Real

Foto: Sorteo de emparejamientos de las seminfinales de la copa del rey
Sorteo de emparejamientos de las seminfinales de la copa del rey

Desde sus calles y sus edificios hasta sus bares. El pasado ferroviario sigue estando muy presente en Miranda de Ebro, una ciudad industrial, de gente humilde pero orgullosa de lo que es, que ha sufrido la crisis como pocas. O como muchas, según se mire, aunque en mayor medida. Prueba de ello es que si en 2008 llegó a rozar los 40.000 habitantes, actualmente apenas supera los 35.000. Con una notoria influencia vasca al ser limítrofe con Álava y más cercana a Vitoria que a Burgos, Miranda es una ciudad de paso al estar pegada a la N1, pero a la que el fútbol llegó para quedarse. Y, además, como exponente de su versión más pura: el fútbol de la gente.

Con un presupuesto de poco más de 7 millones, si bien a la parcela deportiva solo se destinan 4,5, el CD Mirandés es el equipo del pueblo, en el mejor sentido de la expresión. Su presidente, Alfredo de Miguel, un empresario del sector de los seguros, es el responsable de una gestión que ha permitido a los del ya mítico Anduva ser y parecer lo que son. En 2012, con el equipo aún en Segunda B, ya eliminó de la Copa a tres 'Primeras': en dieciseisavos, al Villarreal (1-1 en Anduva y 0-2 en El Madrigal); en octavos al Racing de Santander (2-0 en Miranda y 1-1 en El Sardinero); y en cuartos al Espanyol (3-2 en Cornellà y 2-1 en la vuelta).

[El pueblo palentino que se hizo de la Real]

Al igual que le ha sucedido ahora con la Real Sociedad, tras cargarse a Celta (2-1), Sevilla (3-1) y Villarreal (4-2), aunque a partido único y los tres en Anduva, en semifinales se topó con otro equipo vasco: el Athletic que entrenaba Bielsa y que al 1-2 de Miranda sumó un inapelable 6-2 en San Mamés. Pese a quedarse a las puertas de la final, el Mirandés aprovechó aquellos momentos de popularidad y gloria para transformarse. Líderes en su grupo de Segunda B, la Copa les dio el empujón para lograr su primer ascenso de la historia a Segunda y, como consecuencia, el salto al fútbol profesional, con las ventajas que ello tiene, aunque también sus elevados riesgos.

Obligado por la Ley del Deporte, tuvo que transformarse en el CD Mirandés SAD. Es decir, una Sociedad Anónima Deportiva, pese a estar saneado y sin deudas, como sucedió con los únicos cuatro clubes que siguen sin serlo: Real Madrid, FC Barcelona, Athletic y Osasuna. Paradójicamente, ese fue su año más crítico, por ser humilde y en cierto modo verse obligado a dejar de serlo. Al no ser capaz de completar los 2,2 millones de capital social que exigía LaLiga para la conversión en SAD, flirteó incluso con un descenso administrativo.

Los socios compraron acciones por valor de 900.000 euros, un 40% del total. Faltaba el otro 60 y un empresario pareció ser la solución, pero fracasó en el intento y el Mirandés estuvo a un paso de volver a Segunda B. Sin embargo, entre los propios futbolistas y los directivos del entonces ya presidente Alfredo de Miguel aportaron el capital para salvar el club. Así se mantuvo en Segunda hasta 2017, cuando descendió, aunque con las cuentas saneadas. Un año después ganó la Liga en su grupo de Segunda B, pero cayó en la promoción y fue la temporada pasada, después de quedar tercero, cuando logró el ascenso en otro momento histórico para Miranda.

Merquelanz y Guridi, cedidos por la Real al Mirandés, y Odegaard, cedido por el Madrid a la Real. (Cordon Press)
Merquelanz y Guridi, cedidos por la Real al Mirandés, y Odegaard, cedido por el Madrid a la Real. (Cordon Press)

Con tres cedidos de la Real...

El equipo blanquinegro navega ahora justo en la zona media de la clasificación, a cuatro puntos de los puestos de play-off de ascenso y con seis de margen sobre el descenso. Con una plantilla hecha con más imaginación que dinero y en la que el presidente no se entromete. "Si yo supiera tanto de fútbol, prescindiría del director deportivo", comenta el presidente, es decir, exactamente lo que sucede en el Real Madrid. Siete jugadores que llegaron con la carta de libertad, uno que estaba incluso sin equipo y hasta doce cedidos. Tres de ellos, Merquelanz, Guridi y Sagnan, precisamente por la Real Sociedad y sin ninguna 'cláusula del miedo' de por medio.

Así es como este modesto equipo se ha plantado en las semifinales de Copa por segunda vez en su historia. Curiosamente, la primera con su actual entrenador, Andoni Iraola, como rival. Anduva, con capacidad para 5.800 espectadores, volverá a quedarse pequeño este miércoles, con más de un millar de ellos aficionados de la Real. Por cierto, en otro ejemplo más de lo que es el Mirandés, el club mostró su "malestar y decepción" con algunos de sus abonados al descubrir ofertas de reventa. "Se trata de una grave muestra de deslealtad por lo trascendente de la cita. Entiendo que alguien lo haga por necesidad, pero no por especular", comentó el presidente. "No son dignos de formar parte de este club", podía leerse en el comunicado oficial.

Pase lo que pase esta noche en Anduva, el Mirandés ha vuelto a hacer historia pues se enfrenta a un grande. "Para mí, el más grande", dijo el técnico de la Real, Imanol Alguacil. "Espero que se vea un buen partido y que sea un día de fiesta tanto para Miranda como para San Sebastián", deseó Alfredo de Miguel en los micrófonos de Radio Marca Donostia, para acabar con un significativo "si la Copa no la gana el Mirandés, que la gane la Real, pues es un club que siempre se ha portado muy bien con nosotros". Otra gran lección de deportividad, como la que el club donostiarra ha protagonizado con su primer rival copero, el CD Becerril.

Tras esta entrañable historia del futbol modesto que engrandece a un 'pueblo', el epílogo bien podría un multimillonario que va de humilde y juega como un equipo menor: "Tenemos un estadio maravilloso y fichamos a João Félix por 127 millones, económicamente no somos ya el equipo del pueblo, pero sí social, moral y emocionalmente porque en las raíces mamamos eso y eso no se cambia por más que el club crezca económicamente". Así matizó Diego Pablo Simeone unas declaraciones que hizo el pasado verano en Argentina en las que afirmó que “ya no somos el equipo del pueblo”. La pregunta es: ¿Qué sentirán o pensarán social, moral y emocionalmente en Miranda cuando sepan que el técnico argentino gana 22 millones de euros al año, prácticamente cuatro veces lo que cuesta su plantilla?

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