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El Real Madrid y el 'déjà vu' de la pasada temporada: ¿qué le pasa al equipo?

El conjunto blanco se vuelve a encontrar en la misma encrucijada de la pasada temporada: en quince días puede tirar todo el trabajo de los meses previos a la basura

Foto: El Real Madrid y el 'déjà vu' de la pasada temporada: ¿qué le pasa al equipo? (EFE)
El Real Madrid y el 'déjà vu' de la pasada temporada: ¿qué le pasa al equipo? (EFE)

El Real Madrid ha vuelto a las andadas una vez más. La derrota de este miércoles en el Santiago Bernabéu ante el Manchester City no ha hecho más que confirmar que el conjunto de Zinedine Zidane recae de manera sistemática en sus problemas ya conocidos: pérdida del control de los partidos, concesiones ingenuas en defensa y falta de gol, tres elementos que hacen que lo ocurrido ante el equipo de Pep Guardiola suponga un 'deja vu' con respecto al curso pasado.

La marcha de Cristiano Ronaldo aún no ha sido superada dentro del esquema blanco. Pero no hablamos solo de sus capacidades goleadoras o de que falte un jugador de perfil similar -si es que existe-, sino de lo que el portugués 'maquillaba' con sus goles. Y es que los mismos problemas que tiene este equipo son los mismos de hace unos años, con la única diferencia de que ahora no existe una máquina anotadora que termine por dejar en el olvido estas situaciones.

Tras el descalabro del pasado curso, la misión de la dirección deportiva era clara: redirigir el rumbo. Para ello, la primera decisión del club fue la vuelta de Zidane, el hombre de éxito en el banquillo blanco. Nadie mejor que él para entender una plantilla a la que hizo campeona de Europa tres veces consecutivas. El club se reforzó en las posiciones que consideró necesario, pero pronto se confirmó algo: puestos poco cubiertos y la evidente falta de gol.

A lo largo de la temporada, el equipo ha vivido altibajos, pero lo cierto es que se ha mantenido en una buena racha de resultados... hasta que ha llegado la fase definitiva del curso. Da la sensación de que, cuando ha llegado la hora de la verdad, al equipo no le llega para pelear por todo. La Copa del Rey se regaló ante la Real Sociedad, el tropiezo ante el Levante le ha hecho perder el liderato antes de verse las caras contra el Barça y, en Champions, ha sufrido una derrota que le hiere gravemente.

¿Les suena de algo? Es, con matices, similar a lo que ocurrió la pasada temporada. Después de un comienzo de curso para el olvido, el equipo blanco recuperó la senda ganadora, hasta el punto de volverse a poner en disposición de luchar por todo. Estaba a seis puntos del Barça en Liga cuando un absurdo tropiezo en casa ante el Girona (1-2) le dejó a nueve puntos del líder. Solo era el comienzo de lo que estaba por venir: la debacle definitiva.

Diez días después, el Barça le endosaba un 0-3 en el Bernabéu para eliminarle de la Copa (tras empatar a uno en el Camp Nou); tres después, el conjunto culé le dejaba definitivamente sin poder luchar por la Liga tras volverle a ganar en casa por 0-1, metiéndole doce puntos de diferencia; la 'semana fantástica' se cerró con la eliminación de Champions por parte del Ajax, con 1-4 para la historia. En solo dieciséis días, el Madrid tiró a la basura toda la temporada.

(EFE)
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¿Un 'déjà vu'?

Es cierto que esta temporada tiene matices, pues hay que recordar que el Madrid ya ha ganado la Supercopa de España y solo está dos puntos por debajo del Barça en Liga, pero tiene muchas similitudes. Con la Copa 'regalada', dos tropiezos en inesperados en Liga -Celta y Levante- le han hecho perder el liderato antes de enfrentarse al conjunto culé, además de quedar muy tocado ante el City, al que tendrá que hacer al menos dos goles en el Etihad si quiere meterse en cuartos.

Pero, ¿por qué se produce esta situación? Existen varios puntos comunes entre ambas temporadas: la principal, la evidente falta de gol. Mientras Benzema ha estado enchufado, todo ha ido bien, pero su racha de solo dos goles en lo que llevamos de 2020 está lastrando al equipo en ataque. Si a eso se le suman los continuos errores del equipo (unas veces Marcelo, otras Carvajal, otras Courtois...) y la sensación de asfixia en la medular, el resultado es que al Madrid los partidos se le hacen largos.

En muchos tramos del partido, el Madrid da la sensación de control y llegada, pero no consigue sellar los encuentros. Y, de manera habitual, aparece una desconexión de 10-20 minutos que le termina penalizando: véase el partido del City, del Levante, del Celta, del Mallorca o del PSG. Por momentos, el Madrid hace un juego brillante y ofensivo y, de repente, como si se tratara de Jekyll y Hyde, se diluye y regala concesiones al rival que terminan haciéndole daño.

Pese a ello, a este equipo hay que darle el beneficio de la duda. Aún no ha jugado en Liga con el Barça y tiene que disputar la vuelta contra el City. Si es capaz de levantar ambos partidos, estaremos hablando de algo muy diferente. Pero lo cierto es que, de momento, está demasiado lejos de lo que se espera de una plantilla de tanta calidad: un equipo que se rompe con demasiada facilidad y al que le cuesta un mundo hacer gol. Será el propio fútbol el que le ponga en su sitio a final de curso.

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