La lección que sacan en el Real Madrid para mirar con la cabeza alta al Barcelona
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el clásico llega en mal momento

La lección que sacan en el Real Madrid para mirar con la cabeza alta al Barcelona

Los jugadores y Zidane lamentan no haber controlado el tramo final del partido contra el Manchester City. Y en el club preocupa el cambio que ha dado el equipo desde la eliminación en Copa

placeholder Foto: Karim Benzema (i) y Raphaël Varane, durante el Real Madrid-Manchester City de Champions League. (Reuters)
Karim Benzema (i) y Raphaël Varane, durante el Real Madrid-Manchester City de Champions League. (Reuters)

"Nos faltó cabeza". Ese es el diagnóstico que hacen en el Real Madrid después de analizar la derrota contra el Manchester City. Hay un sentimiento de malestar entre los jugadores por no haber sabido gestionar el partido después del gol de Isco, y a Zidane le toca, desde ya mismo, reconstruir el ánimo. Uno de los más tocados es el capitán Sergio Ramos, que se perderá la vuelta por la expulsión y sigue dándole vueltas al gol del empate. Pidió empujón de Gabriel Jesús en una acción en la que, realmente, se vio sorprendido y superado en el balón aéreo.

El único reproche que hace Zidane es no haber controlado los últimos diez minutos. El resto del partido lo califica como buenos el técnico por la actitud y la insistencia en llevar el peso del encuentro contra un rival que les sorprendió. No imaginaban que el planteamiento de Pep Guardiola, sobre todo en la primera parte, fuera conservador.

Entre los dirigentes existe una preocupación por cómo va a reaccionar el equipo de cara al partido del domingo contra el FC Barcelona. Dos derrotas consecutivas serían un varapalo importante, a pesar de que hay quien piensa que la Liga no se decide en el Clásico. Zidane, que no deja de ser optimista, mira ese partido como una oportunidad para levantarse y demostrar que el resultado contra el City no es el reflejo de todo lo bueno que hicieron en este partido y en los anteriores. Zidane sigue insistiendo en que contra el Celta y el Levante merecieron ganar. "Hay otra oportunidad para cambiar el partido y sabemos que tenemos que ir a Manchester a ganar”, dice Zidane para levantar la moral de los jugadores.

placeholder Zidane lamenta que el Real Madrid no controlara el tramo final del partido contra el Manchester City. (Reuters)
Zidane lamenta que el Real Madrid no controlara el tramo final del partido contra el Manchester City. (Reuters)

La moral en el club es diferente por el cambio que ha experimentado el equipo desde la derrota contra la Real Sociedad en la Copa del Rey. Ese día hubo enfado con Zidane por revolucionar el equipo con cambios en todas las líneas y hacer más vulnerable la estructura. A Zizou se le fue la mano con las rotaciones. Algo ha pasado desde esa eliminación para que el equipo se haya vuelto más inconsistente y haya perdido eficacia realizadora. El Madrid es vulnerable y no hace goles. Este es el verdadero diganóstico, que preocupa, en la cúpula del club.

También se siguen debatiendo las alineaciones de Zidane y sorprende que Toni Kroos se quedara en el banquillo contra el Manchester City y no saliera al campo para sujetar al equipo en la segunda parte. Zidane decidió quitar a Vinícius para meter a Bale. No funcionó. La necesidad del equipo era juntarse y ser sólido. Con el gol del empate se comprobó que al Madrid le entraron los nervios, y faltó sangre fría para no sufrir más daños.

Foto: Pep Guardiola, durante el Real Madrid-Manchester City disputado en el Bernabéu. (EFE)

El City descubrió el agujero por el costado de Carvajal, otro de los más afectados en el vestuario. No tuvo cabeza en la jugada de Sterling y fue al suelo en un balón que se podía haber ido por la línea de fondo. Este tipo de acciones son las que se reprochan los jugadores. La falta de oficio y gestión cuando se había hablado de jugar con mucha personalidad y como bloque para minimizar riesgos. La experiencia de este tipo de partidos, en los que muchos de ellos tienen multitud de batallas, no sirvió para nada después de dominar al City en la primera parte y cometer desajustes colectivos y errores individuales en la segunda.

Hasta el partido contra el Barcelona no se pueden sacar más conclusiones y dentro de tres semanas, en la vuelta de octavos de final contra el Manchester City, se comprobará si Zidane es capaz de recuperar el pulso competitivo. La lección aprendida, para la cita más inmediata, el Clásico, es jugar con más cabeza y cuidar los detalles. La situación es delicada y el enfrentamiento contra el Barcelona es un arma de doble filo. Ganar supondría recuperar el liderato y la fiabilidad perdida en las últimas semanas. Perder provocaría que se hablara de un proyecto acabado y que necesita una revolución que no se hizo con la vuelta de Zidane.

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