el prestigio que pone en juego

El fraude que Pep Guardiola no quiere ver (y cómo le viene bien admirar al Real Madrid)

Guardiola tampoco cree en la justicia del máximo organismo del fútbol europeo que sanciona al City por incumplir el juego limpio financiero y se alinea con la versión de una persecución

Foto: Pep Guardiola durante una conferencia de prensa en un partido de la Champions. (Efe)
Pep Guardiola durante una conferencia de prensa en un partido de la Champions. (Efe)

Desde que estalló el escándalo del Manchester City a Pep Guardiola se le ha visto más convencido de la inocencia de su club que de unas sospechosas malas prácticas financieras. No hay fraude, para Pep, y si existe lo tiene que certificar un organismo que sea independiente a la UEFA. Pep Guardiola se alinea, desde el primer minuto y sin reservas, con la postura de sus dirigentes que ven en la sanción de la UEFA una persecución con tintes políticos. El Manchester City es un club que recibe inyecciones millonarias de un jeque (Mansour bin Zayed Al Nahyan) y gestiona el director ejecutivo (Ferran Soriano). Es el diagnóstico que hace la UEFA para sancionar a un club en el que ve indicios de irregularidades financieras con los ingresos inflados de los patrocinadores. Pep Guardiola tampoco cree en la justicia del máximo organismo del fútbol europeo y defiende, con la pasión que le caracteriza, la versión de una injusta sanción. No le quitará las ganas de seguir en el banquillo del City. Pase lo que pase. Ni aunque tenga un mal resultado contra el Real Madrid (equipo al que pone como ejemplo en la Champions).

Pep Guardiola vive muy bien Inglaterra. Está en un club que le otorga plenos poderes para ser manager, tomar decisiones importantes en lo deportivo y en lo económico. Sabe qué terreno pisa porque de las cuentas del club depende su planificación. Trabaja, codo a codo, con dos ex barcelonistas (Txiki Beguiristain y el mencionado Ferran Soriano). Tiene la suficiente información para conocer si hay motivos para la sanción de la UEFA. De todo el dinero que se gastó antes de su llegada no se le pueden pedir responsabilidades, pero del grifo que sigue abierto en los cuatro años que lleva en el banquillo algo sabe. No es, evidentemente, el artífice del balance contable, pero tiene los plenos poderes para hacer crecer un ambicioso proyecto que está bajo sospecha por no cumplir el juego limpio financiero. Conoce a fondo, sin lugar a dudas, el prepuesto que maneja y de dónde viene el dinero.

Pep Guardiola, en el banquillo. (Efe)
Pep Guardiola, en el banquillo. (Efe)

En este escenario crítico para su club no ha hecho nada especial que lo que corresponde a uno de los cargos más relevantes. Decir que va a cumplir su contrato se puede interpretar como un ejercicio de lealtad. Plantear una salida, si el veredicto del recurso confirma la sanción, se podría entender en un entrenador de nivel top que no debería pagar las consecuencias. La mala gestión o unas cuentas fraudulentas han recibido un duro golpe de sanción, pese a que no lo quiera ver Guardiola. La ignorancia no es una injusticia. Pep, al fin y al cabo, pretende hacer ver que está en un club honrado. Pero Guardiola sabe más de lo que da a entender. Tiene control de la gestión y no es ingenuo para saber la procedencia del dinero que recibe el club. Son ya cuatro años dentro del Manchester City para hacerse el indignado.

La difícil salida del banquillo

Se precipita en su confirmación de quedarse en el Manchester City con la esperanza de que otro Tribunal (el TAS) acabará dando la razón a Ferran Soriano, cuando éste defiende la inocencia y dice que “somos un club sostenible, rentable y sin deudas”. La amistad también está por encima de la responsabilidad que tiene cada profesional en su área. Algo malo habrá hecho Soriano y el jeque cuando la UEFA señala indicios de fraude en las cuentas. Algo no está haciendo bien Pep Guardiola cuando se aferra a la versión de la injusticia del organismo futbolístico europeo y que interpreta como una ocasión para ejemplarizar. La UEFA lleva tiempo detrás de destapar a estos clubes-estado que se han instalado en el futbol y al que pertenece Guardiola, pese a quien le pese.

El City amarrará a Pep Guardiola. Es una buena estrategia para dar visibilidad a la injusticia que dice estar sufriendo el club. Tiene contrato hasta 2021. Dejar el cargo de entrenador podría ser la tumba de este equipo inglés que se instaló en la élite del fútbol de su país y se fija en los mejores jugadores, como el Paris Saint Germain, para alcanzar la conquista de la Champions. No es nada fácil, en definitiva, salir en estos momentos del Manchester City ni ser crítico con la gestión financiera del pasado.

En este escenario de confusión afronta la eliminatoria contra el Real Madrid uno de los entrenadores más laureados y mediáticos del mundo. Su club acusado de fraude y él con la Premier inalcanzable por culpa del intratable Liverpool e intentando sacar petróleo de una competición que se le resiste desde que se marchó del Barcelona. Está ante otra ocasión de reivindicarse como un genio de los banquillos. Pero tampoco lo ve nada sencillo, pese a que el Real Madrid haya entrado en un bache días antes del partido en el Bernabéu. Pep Guardiola, tras el último partido en la Premier contra el Leicester (0-1, con gol de Gabriel Jesús), mostró su admiración por un equipo como el Real Madrid que está más acostumbrado a jugar este tipo de partidos por experiencia e historia. “Son los reyes de la competición”, dice para curarse en salud. Quizás para no defraudar las ilusiones de la legión de fans. Esos que le elogian más por su forma de entender el fútbol que por el perfil contradictorio en las defensas de las libertades y del jeque.

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