el clavo al que se agarra el capitán

La avería que Sergio Ramos quiere solucionar como un macho alfa

De lo que se trata o lo que más le conviene al Real Madrid es estar atinados. Mejorar en la puntería. No hay un problema de actitud en un equipo que es intenso. Ramos obvia la falta de gol

Foto: Sergio Ramos durante la conferencia de prensa antes del partido contra el Manchester City. (Efe)
Sergio Ramos durante la conferencia de prensa antes del partido contra el Manchester City. (Efe)

Sergio Ramos, como capitán y líder del Real Madrid, reúne a la plantilla para pedir que vayan con la cabeza alta y sin miedo. El mensaje motivador para uno de los jugadores con más experiencia pasa por demostrar que, en cuanto a personalidad, son de hierro. Esto le encanta a Ramos cuando reconoce, el día antes del enfrentamiento contra el equipo de Pep Guardiola, que se siente más cómodo cuando las cosas van mal. Hay inquietud en el vestuario. Surgen las dudas entorno a la fiabilidad de un equipo que se ha dejado cinco puntos en los dos últimos partidos de Liga (Celta y Levante). Ha perdido gas. El Barcelona, con toda su crisis institucional a cuestas, le quita el liderato y Sergio Ramos niega la evidencia. La avería en el Real Madrid es la falta de gol.

La semana es exigente. Este miécoles llega el Manchester City al Bernabéu y el domingo el Barcelona. A Sergio Ramos le encanta ejercer de macho alfa en situaciones como estas en las que el madridismo está mosqueado. "Aquí es donde se ven los tíos. A los niños hay que dejarles a un lado", responde el líder de la manada blanca. El mensaje no tiene desperdicio porque está carente de un analísis futbolístico y solo tiene el argumento más básico que se puede escuchar en un vestuario. Eso de jugar como hombres y apelar a la garra, la casta y si es necasario a la épica está muy bien para salir a flote. Lo que tiene que demostrar el equipo que entrena Zidane y lidera Sergio Ramos es si realmente hay un plan para ganar al Manchester City. Lo primero que tiene que funcionar en ese plan, torcido con la lesión de Eden Hazard, es que los delanteros son capaces de hacer goles.

Este es el verdadero problema del Real Madrid y el que se niega a reconocer Sergio Ramos cuando califica de resultadistas a los que analizan la ausencia de gol. El principal señalado es uno de los indiscutibles: Karim Benzema. El '9' solo lleva dos goles en 2020. Si se tratara de jugar como tíos cualquiera de los que salen al campo puede hacer un buen partido. De lo que se trata o lo que más le conviene al Real Madrid es estar atinados. Mejorar en la puntería. Aquí está la avería. No en la actitud de un equipo que demostró, en el campo del Levante, que tiene ganas, energías y pone todo de su parte (con calidad y garra) para ser superior al rival. Pero no ganó. Aparecen las dificultades cuando falta un rematador. Un finalizador. El especialista. Uno de esos goleadores que, a lo largo de su historia, siempre ha tenido el Real Madrid.

La preocupación en el club

Puede haber algún que otro punto débil que provoca que el Real Madrid haya perdido fuelle. Ha dejado de ser más consistente. El orden táctico y la solidez no tienen el altísimo rigor que les llevó a la primera posición de la clasificación y ganar la Supercopa de España. Esto sí lo reconoce el líder de la manada cuando habla de juntar las líneas y no cometer despistes que te cuestan la Champions. Lo del gol o la falta de pegada ni se pronuncia en el vestuario no vaya a ser que se caiga en una obsesión y entren los nervios. Ahora bien, si en algo ha mejorado el Real Madrid es en intensidad, sacrificio, solidaridad y orgullo. No es un problema de jugar como tíos sino de meter la pelotita y, para ello, es Zidane al que le corresponde dar con la tecla con el mejor sistema que pueda contrarrestar y hacer daño al Manchester City.

Sergio Ramos pone su particular 'cordón sanitario' para que las malas energías no calen en el vestuario y las combate con este tipo de mensajes huecos en lo futbolístico. Al fin y al cabo son estrategias motivadoras en un grupo que necesita estar unido, recuperar parte de la confianza perdida en las dos últimas semanas y, en el que los análisis más profundos y con perspectiva, señalan el origen de los problemas en la eliminatoria perdida contra la Real Sociedad en la Copa del Rey.

Ese día se vivió la decepción en el vestuario y en el palco. Zidane dio un paso atrás en el crecimiento de un equipo que se dejaba por el camino un título en su estadio. Se le fue la mano con las rotaciones. Dio un petardazo. Es en el Bernabéu donde más flaquea el plan del francés (con cuatro empates cedidos en la Liga y la derrota contra la Real Sociedad) y en donde están los miedos de la directiva en la semana que llegan Manchester City y Barcelona. Jugar como tíos es una actitud. Jugar bien, tener puntería y sin ansiedad puede ser mejor solución. Ganar a los de Pep ayudaría mucho a hablar de fútbol y no de tíos.

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