No fue suficiente la reacción blanca

Un Real Madrid desesperado no puede con la fantasía de Odegaard e Isak

El Real Madrid cae eliminado en la Copa del Rey contra una Real Sociedad que desplegó un alto fútbol en el Bernabéu. Brilló Odegaard, autor del primer gol, que dio un recital de juego

Foto: Martin Odegaard en el disparo que acabó en el gol de la Real Sociedad. (Efe)
Martin Odegaard en el disparo que acabó en el gol de la Real Sociedad. (Efe)

La excelencia del Real Madrid estaba en el bando contrario. Martin Odegaard, el cedido, desnudó el horrible planteamiento de Zinédine Zidane con una facilidad asombrosa de pases, movilidad y disparos. Alexander Isak, el delantero sueco, reventó a la frágil y despistada defensa blanca. Marcelo es uno de los señalados. Dos jugadores que asaltaron el Bernabéu. El noruego dio un recital de personalidad, verticalidad y claridad para ver los espacios. El sueco tiene dinamita. La derrota (3-4) pone en evidencia la mala estrategia y elección en el once del entrenador del Real Madrid. Zidane ya se equivocó en la primera parte del derbi contra el Atlético de Madrid y reaccionó con un doble cambio al descanso. Contra la Real Sociedad midió mal. El equipo donostiarra es una apisonadora de buen fútbol. Al Madrid no le llegó el orgullo para empatar un partido que se puso muy cuesta arriba. Lo intentó con más corazón y casta que fútbol.

La Real Sociedad arrolló y superó al Real Madrid en buen juego y control del partido. Salió más enchufado. Con más ambición y sin complejos con la desventaja de jugar el partido único en el Bernabéu. "No vamos al matadero", comentó Imanol Alguacil en la víspera del partido. Hay que premiar la idea valiente y la propuesta ofensiva del entrenador de la Real Sociedad para hacer daño al equipo blanco sin echarse atrás. Sufrió el Madrid en un inicio que prometía un partido abierto. Padecieron un enorme desgaste corriendo detrás de la pelota. Con Odegaard en plan estelar. El chico cedido por el Real Madrid es uno de los principales causantes de la noche fatídica de un Real Madrid que pone fin a una racha de 21 partidos sin perder.

Isak celebra un gol en el Bernabéu. (Efe)
Isak celebra un gol en el Bernabéu. (Efe)

A Zidane se le cayó el equipo y se vuelve a poner en cuestión la necesidad de hacer masivas rotaciones. El Real Madrid perdió equilibrio con un centro del campo inédito en el que entraron de inico James y Brahim Díaz. Ninguno de los dos tiene el ritmo para aguantar y contrarrestar la velocidad y alta circulación de la pelota que puso el equipo donostiarra. El Madrid se partió en dos. A Brahim le vino grande su primera presencia en el once. No pudo contener las acometidas un tipo de la energía de Fede Valverde. Tampoco apareció el mejor Kroos. Se cayó la solidez del Madrid en un momento clave de la temporada. La mejor virtud del líder en la competición española fue su mayor defecto ante un rival que propone un fúbol de ida y vuelta. La defensa hizo aguas y el portero, en esta ocasión Areola, tuvo una noche desafortunada. Se tragó el primer gol de la Real Sociedad en un disparo de Odegaard que pasó por debajo de las piernas de Militao y después de Areola.

Lo mejor, las ganas de Vinicius

Es una noche negra para el Real Madrid de Zidane. Enfrente tuvo un equipo que le dio una lección de buen juego, profundidad, presión para recuperar la pelota y contundencia. Un baño con la mejor versión de cada uno de los jugadores del equipo donostiarra y con la sensación de la impotencia en las filas blancas de no saber cómo poder igualar las fuerzas. La frescura en las piernas y en las cabezas estaba en la Real Sociedad y en el jugador cedido que no quiso celebrar el gol por respeto. Pero que le perdió la timidez a la que tiene que ser su casa, sus compañeros y aficionados. Martin Odegaard lleva tiempo avisando de sus progersos, una madurez fuera de lo común y unas condiciones que le permiten marcar las diferencias y ser uno de los jugadores revelación de la temporada. Hizo lo que quiso. Generó fútbol, presionó, filtró pases, desequilibró con sus movimientos al rival y conectó con el goleador, Isak.

En el Real Madrid pocos estuvieron a la altura de un partido exigente. Destacó el ímpetu y las ganas de Vinicius. Autor de un gol y una asistencia en el tanto de Rodrygo. El peligro llegó por la banda de Vinicius con ese descaro, incursiones y desequilbrio que genera con sus galopadas. No fue suficiente con los arrebatos de casta y orgullo que pusieron los de Zidane para buscar la reacción. Nacho marcó el tercero en el minuto 93. La remontada estaba lejos. Demasiado difícil cuando se pierde la principal virtud: la solidez y el control en el centro del campo. El Madrid jugó a la desesperada de principio a fin. Padeció un castigo contra una excelente Real Sociedad. Este tipo de partidos y derrotas son una advertencia seria para el equipo de Zidane que tiene un rival similar en la Champions: el Manchester City de Pep Guardiola.

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