El 'notición' solo era propaganda: las futbolistas, rehenes del veto a Mediapro
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RUBIALES, OBLIGADO A CEDER Y NEGOCIAR

El 'notición' solo era propaganda: las futbolistas, rehenes del veto a Mediapro

Hace ya casi tres semanas la RFEF anunció un "acuerdo histórico" para el fútbol femenino, pero era mentira. La prohibición de Rubiales de negociar con la empresa de Roures lo tiene paralizado

placeholder Foto: Presentación de la Liga Iberdrola, desde esta temporada Primera Iberdrola de fútbol femenino. (EFE)
Presentación de la Liga Iberdrola, desde esta temporada Primera Iberdrola de fútbol femenino. (EFE)

En otra demostración de lo poco o nada que le importan las futbolistas, la Federación Española de Fútbol (RFEF) utilizó una de las viejas tácticas de propaganda para engañarles por enésima vez. Ya saben, si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan. Así, el pasado 14 de enero, desde la Ciudad del Fútbol de Las Rozas se lanzó el siguiente comunicado: "¡NOTICIÓN! La RFEF llega a un acuerdo económico HISTÓRICO que propicia el acuerdo entre la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). Los clubes de Primera y Reto Iberdrola podrán inscribirse en el Programa Élite recibiendo 100.000 y 500.000 euros anuales".

Pues bien, casi tres semanas después, ese "histórico" acuerdo ni siquiera está cerrado y ya son 488 días (más de 16 meses) los que han pasado desde que el 4 de octubre de 2018 se celebró en el Consejo Superior de Deportes (CSD) la primera reunión de la Mesa Negociadora del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. Una mesa en la que, por cierto, nunca ha estado la RFEF, sino las citadas ACFF y AFE, además de otros dos sindicatos como Futbolistas ON y UGT. Aunque, claro, mientras el presidente federativo se llevaba bien con David Aganzo, su sucesor al frente de AFE, Luis Rubiales no solo siempre estuvo 'presente' en las mencionadas reuniones, sino que fue quien demoró las negociaciones.

Qué diferencia con el Aganzo que el pasado viernes, en un ataque de lucidez, dijo que "si todas las partes dicen que sí y a la hora de firmar no se firma, algo pasa". Pues claro que pasa, como pasaba cuando era AFE quien, en lugar de mirar por los intereses de las futbolistas, miraba por los de la RFEF. "Yo ya he hecho mi trabajo, la ACFF, por lo que veo, también, pero la federación no sé si ha hecho su trabajo o no", añadió un Aganzo que si antes hablaba por boca de Rubiales, ahora lo hace por la de Javier Tebas. ¿Cómo era eso del sindicato amarillo o vertical?

Ha pasado más de un mes desde que el 20 de diciembre de 2019 tuvo lugar la última reunión que, en teoría, fue la definitiva. ¿La razón para que todo esté paralizado? Tan sencilla como patética: el citado Rubiales se niega a negociar con Mediapro, el operador de televisión que tiene los derechos de la mayoría de los clubes de la ACFF, todos a excepción de los cuatro que la RFEF tiene de su lado por diferentes intereses: FC Barcelona, Athletic Club, Madrid CFF y Real Madrid, aunque todavía se llame y juegue como CD Tacón.

¿Y cuál es el motivo de esta nueva demora? Pues que al presidente de la RFEF le molesta que en Gol, el canal de TDT de Mediapro, se deje permanente en evidencia su gestión, algo por otro lado inevitable para cualquier medio, salvo que, como a él le gustaría, esté sometido a sus intransigentes directrices. Desde el pasado mes de diciembre, cuando representantes de la RFEF, con su secretario general, Andreu Camps, a la cabeza se sentaron con Mediapro, ya no han vuelto a contestar correos ni llamadas para intentar cerrar el acuerdo.

Rubiales ha prohibido firmar un acuerdo con la empresa que preside Jaume Roures y todo está paralizado, con la complacencia, por cierto, de los cuatro clubes antes citados y en contra de los intereses de las futbolistas, quienes esta semana tienen en la Supercopa de España que se disputa en Salamanca —por cierto, brillantemente solapada por los cuartos de final de la Copa del Rey— una buena oportunidad para protestar si antes no se cierra un acuerdo definitivo, y no uno inventado.

Le guste o no, Rubiales está condenado a comerse su orgullo, saltarse las directrices que le marca Florentino Pérez y sentarse en la misma mesa con Mediapro, quien posee un acuerdo con la mayoría de los clubes de la ACFF y mantiene su oferta de un millón y medio de euros, una inversión nada rentable y que obedece más a una cuestión de RSC. Por su parte, a la RFEF le toca poner ocho millones, a razón de 500.000 euros para cada uno de los 16 clubes de la Primera Iberdrola. Este es otro tema: ¿tiene Rubiales de Arabia este dinero? Más le vale, pues es una tomadura de pelo leer que "la RFEF pretende dar un impulso definitivo a una competición que considera prioritaria y por la que ha apostado e invertido firmemente desde el primer momento".

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Mesa Negociadora del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino.

Cambiar las fechas de las facturas...

Para hacerse una idea de los continuos pasos atrás que está dando el fútbol femenino desde que Rubiales se empeñó en arrebatar su gestión a LaLiga, el miércoles de la semana pasada la RFEF envió un email a los clubes en el que les pedía nada menos que cambiaran las fechas de las facturas que les hubieran enviado en relación con las ayudas de Universo Mujer y que, en caso de haberlo hecho, las volvieran a mandar con fecha de 2020. Otra chapuza más que los clubes creen que es ilegal, de ahí que se nieguen a hacerlo y que en Iberdrola, el gran patrocinador del fútbol femenino español, tengan cada vez más motivos para estar molestos.

También la semana pasada, y tal y como informó 'ABC', los clubes femeninos y en este caso también los de Segunda B recibieron una carta de la RFEF con graves acusaciones hacia el CSD, organismo que desde el viernes preside Irene Lozano en sustitución de María José Rienda. En la citada carta, firmada por el secretario general se aseguraba que el CSD estaba "retrasando de manera injustificada" las transferencias de las ayudas correspondientes a la Seguridad Social. En total son 12,2 millones de euros procedentes del 0,5% de los ingresos derivados de la comercialización de los derechos audiovisuales del fútbol profesional.

Y ya que empecé hablando de propaganda, en ese tétrico campo cabe recordar a Joseph Goebbels, propagandista de Hitler que la ejercitaba con 'técnicas depuradas' que denominó 'silenciación: "Las noticias malas deben ser silenciadas. Deben hacer el menor ruido posible, y evitar que trasciendan". Esto es algo que también utilizan en la RFEF, especialmente en los numerosos casos de imputaciones, dimisiones o despidos, aunque para ello necesitan la connivencia de los medios, claro está.

Irene Lozano, a quien Rubiales ya ha empezado a engatusar para que le permita adelantar las elecciones, deberá andarse con cuidado. Políticamente, que es para lo que Pedro Sánchez le ha nombrado secretaria de Estado para el Deporte sin tener ni pajolera idea del asunto, dudo que le interese estar cerca de un personaje al que en breve veremos sentado delante de un juez acusado de pegar a una mujer. Un asunto que en otros casos o en otros países ya le hubiera costado la dimisión.

Real Federación Española de Fútbol Luis Rubiales
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