los problemas de un campeón del mundo

El mal momento de Cesc Fábregas en el Mónaco y el respeto que pide Robert Moreno

En el Principado no tiene el reconocimiento que esperaba. Le silban y critican por su estado de forma física. Cesc está cuestionado en Francia y Robert Moreno pide que le respeten

Foto: Robert Moreno junto con Cesc Fábregas en un partido del Mónaco. (Efe)
Robert Moreno junto con Cesc Fábregas en un partido del Mónaco. (Efe)

Uno de los campeones de Europa y del Mundo con la Selección española pasa por un mal momento en el Mónaco. Los aficionados del Principado pierden la paciencia con Cesc Fábregas y le apuntan como uno de los culpables de que el equipo no esté compitiendo. A sus 32 años descubre que el fútbol no tiene memoria. Llegó como uno de los fichajes más deseados e ilusionantes después de una carrera de éxito en Inglaterra, España y con la Selección y en Francia no tiene el reconocimiento que esperaba. Le acaban de señalar. Fue pitado en la última derrota del Mónaco contra el Estrasburgo cuando fue sustituido y este gesto no le gustó al nuevo entrenador. Robert Moreno da la cara por un jugador que no engancha a los seguidores.

“No puedo entender como nuestra gente silba a Fábregas. Durante el partido hay que animar”, es el reproche que hace Robert Moreno al público del estadio Saint Louis II que silba a Cesc. Es valiente el exseleccionador en su defensa con uno de los jugadores veteranos. Acaba de llegar. Tiene que ganarse al público y tomar decisiones. Una de ellas fue la de sacar del campo al centrocampistas de Arenys de Mar. Lo que no admite es que se le pueda pitar o señalar como uno de los culpables de la derrota. Robert Moreno también tiene que empezar a preocuparse con la última derrota. El efecto de su fichaje disminuye con un balance de dos victorias, dos derrotas y un empate.

Cesc en una acción con Verratti en el Parque de los Príncipes. (Efe)
Cesc en una acción con Verratti en el Parque de los Príncipes. (Efe)

Es el primer bache para Robert Moreno. Llegó con la ilusión de demostrar que es un entrenador ambicioso y capacitado para empezar una aventura como primer espada. Pasada la borrasca de su despido como seleccionador y el mal trago de la ruptura de una relación amistosa con Luis Enrique quiere poner todas sus energías en un nuevo desafío. Empezó bien. Dando buena imagen en el empate contra el Paris Saint Germain en el Parque de los Príncipes. Recibió elogios de la prensa francesa por tener una propuesta ofensiva y valiente para tutear al todopoderoso PSG. Es pronto para sacar conclusiones. Pero en sus primeros cinco partido sufre algo parecido a lo que está viviendo Quique Setién en el Barcelona. Crear expectativas y tener un buen discurso futbolístico tiene que ir acompañado de victorias más convincentes.

Una vida de lujo

Lo que tiene entre manos Robert Moreno es importante. Hay que comprobar qué tipo de entrenador es ahora que vuela solo. Y en este poco tiempo que lleva en el banquillo monegasco se encuentra con que la afición pita a Cesc Fábregas. Mal asunto. No es un jugador cualquiera por lo que representa, la trayectoria y lo que gana (600.000 euros netos al mes). Cesc fichó por el Mónaco (tiene contrato hasta 2022) después de una larga carrera de trece años y 501 encuentros en la Premier League entre su primera etapa en el Arsenal y la segunda en el Chelsea. Entre medias regresó a España para jugar tres temporadas en el Barcelona (2011-14).

El capítulo del Barça tiene claroscuros. La afición culé estaba dividida entre los que no aceptan su regreso por haberse marchado a los 16 años de La Masía a Londres. El Barcelona pagó 29 millones de euros (más cinco en variables) para que retornara. No encandiló al Camp Nou. Tuvo que regresar a Inglaterra para fichar por el Chelsea, con Mourinho de entrenador, y sentir el reconocimiento de los aficionados ingleses.

“A veces me siento más inglés que español”, confesó cuando se marchó de las islas para empezar una nueva vida en Mónaco. Hizo las maletas para iniciar una aventura en un Mónaco que acaba de fichar de entrenador a su amigo Thierry Henry. Pero duró poco y empezaron los problemas. Se sentó en el banquillo el portugués Leonardo Jardim y no hubo sintonía entre ambos. Ahora está Robert Moreno, que le ayuda en este momento delicado, pero las críticas apuntan a un jugador fuera de forma física.

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