se niega a salir cedido en enero

El 'cabezota' de Brahim Díaz: no es peor regateador ni goleador que Vinícius

Está convencido de que tiene nivel para ser útil en el Real Madrid. Brahim Díaz siente la incomprensión de jugar poco y tiene buenos consejeros en el vestuario para que no tire la toalla

Foto: Brahim Díaz se marcha por velocidad en un partido contra el Espanyol. (EFE)
Brahim Díaz se marcha por velocidad en un partido contra el Espanyol. (EFE)

Parece tímido e introvertido. Son los 20 años y la impresión que le produce todavía verse entrenando en las instalaciones del Real Madrid. Pero en la directiva blanca consideran que es un cabezota y que es muy feliz por el hecho de ganar el primer título con el Madrid. La Supercopa de España también la considera suya, pese a que esté en el grupo de los futbolistas menos utilizados por Zidane. Los que conocen a Brahim Díaz cuentan que es un chico con mucha personalidad y seguridad en sí mismo. Se puede entender, entonces, por qué no sigue el consejo de su entrenador de marcharse en este mercado de invierno para jugar con más regularidad. Zidane tiene a un jugador que le gusta, pero a la vez le habla con sinceridad. Por delante de él hay otro grupo de jóvenes jugadores: Rodrygo y Vinicius.

Estar convencido de que uno tiene el nivel para ser productivo en un grupo de trabajo es un paso importante para no perder la motivación. Brahim lo está y es por lo que se niega a marcharse cedido. ¿Es peor que Vinicius? ¿Tiene menos gol que Jovic? Habrá diferentes opiniones que irán en consonancia con los gustos. Pero Brahim no considera que merezca menos minutos ni tampoco se siente inferior cuando en los entrenamientos y en las escasas oportunidades que ha tenido en los partidos demuestra su nivel. Se puede ser sencillo, pero no débil. Es lo que le sucede a este joven jugador que llegó hace un año al Madrid y se resiste a una salida en enero.

Brahim Díaz en el partido de Copa del Rey contra Unionistas. (Efe)
Brahim Díaz en el partido de Copa del Rey contra Unionistas. (Efe)

En su último partido en la Copa del Rey contra Unionistas tuvo una actuación destacada en los minutos que jugó en la segunda parte. Por la banda derecha generó peligro. Marcó un gol y provocó otro que acabó con el tanto en propia puerta de un rival. Esos chispazos no tienen continuidad. En el siguiente encuentro, en la Liga contra el Valladolid, el entrenador le dejó fuera de la lista. También a Vinicius. Zidane confió en uno de esos jugadores que le tiene una fe ilimitada. Prefirió a Lucas Vázquez. Lo que para algunos sectores en el Madrid provoca una incomprensión y una injusticia. Lucas fue el primer cambio del técnico en el encuentro de Valladolid. Sobran las palabras para saber lo que a Zidane le da garantías y lo que todavía tiene horneándose.

Las confidencias con Isco

Brahim y Vinicius son dos jugadores que están en la cocina. Pero el brasileño, que parece más verde, está por delante. Incluso Rodrygo le inspira más confianza. El asunto de Brahim es más complejo. No es un fichaje del técnico francés. Se encontró con un recién llegado cuando se hizo cargo del banquillo en el mes de marzo del año pasado. La primera impresión fue buena, la segunda ya tuvo que pasar el filtro de la inseguridad que le da tener demasiados talentos jóvenes que pulir. A Zidane le sobra alguno. Prefiere que salgan para tener ritmo de competición. Entre Vinicius y Brahim lo más recomendable era sacar al segundo. Pero no está siendo sencillo porque el malagueño está demostrando que tiene su orgullo y la 'tozudez' de exprimir cada minuto que pueda arañar.

En su círculo dentro del vestuario están Isco, Marco Asensio y, muy pendiente de él, el capitán Sergio Ramos. Con Hazard comparte largas tertulias. Los dos hablan inglés. Ambos han pasado muchas horas juntos recuperándose de lesiones. Con Isco hay una especial relación y complicidad. De él puede aprender cómo se sale a flote cuando el agua llega al cuello. Isco lo pasó mal la temporada pasada y se vio fuera del Real Madrid. La llegada de Zidane significó su salvación y la confirmación de que su ciclo en el Madrid no estaba acabado. Valió la pena resistir para superar los peores momentos. Brahim Díaz no está en la misma situación, pero sí tiene esa sensación de incomprensión por ser de los menos utilizados. Se propone, como hizo Isco, demostrar que es útil y no sobra. Si a Zidane le gusta no hay motivo para tirar la toalla. Otra cosa bien diferente es que el entrenador comunicara que no tiene cualidades ni potencial para ser jugador del Real Madrid. Y eso, todavía, no ha sucedido.

Cada aparición deja destellos de un futbolista que destaca por su velocidad, verticalidad y habilidad con las dos piernas. Ser ambidiestro, ayuda. Deja acciones que marcan las diferencias. Tiene más facilidad y claridad que, por ejemplo, Vinicius para acabar las jugadas. En desparpajo también va sobrado por ese convencimiento de que no le puede la presión ni la exigencia del Real Madrid. Su problema de falta de minutos se hará más grande cuando regrese Eden Hazar y vuelva a arrancar el lesionado Bale. El belga no llega al derbi del sábado en el Bernabéu y el galés parece que tampoco estará este miércoles contra el Zaragoza en la Copa. Es otra ocasión para reivindicarse si Zidane le da, por lo menos, los minutos de la basura.

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