La RFEF recibirá 40 millones de euros

Los premios de la Supercopa: ¿cuánto dinero se llevan Real Madrid y Atlético?

Las recompensas de los clubes responden a tres criterios: una cuota por participar, un premio en función de los méritos deportivos y una parte variable según el palmarés histórico

Foto: Luka Modric trata de zafarse de Ángel Correa. (EFE)
Luka Modric trata de zafarse de Ángel Correa. (EFE)

La Supercopa de España que ha conquistado en los penaltis el Real Madrid al Atlético de Madrid ya no es lo que era. Los finalistas de esta edición invernal no han ganado ni LaLiga ni la Copa del Rey, y entre los 62.000 espectadores que puede acoger el estadio King Abdullah de Yeda apenas habrá españoles, no porque los equipos no dispongan de entradas —la RFEF facilitó 12.000 a cada club—, sino porque el precio de un viaje desde Madrid a Arabia Saudí supera los 2.000 euros.

Las diferencias también se trasladan al plano económico. Mientras que en el antiguo formato los clubes se llevaban la mascada que pudieran generar en taquilla y un porcentaje de los ingresos televisivos, la Federación percibe ahora, además de lo recaudado por los derechos de emisión, 40 millones de euros por cada una de las tres temporadas firmadas con el país árabe, de los cuales una gran parte irá a parar al fútbol base. En palabras de Luis Rubiales, el cambio de sede supone una importante inyección de ingresos que se extenderá al fútbol "desfavorecido". "Avanzamos para tener un fútbol con más recursos, la Segunda B, Tercera y el fútbol femenino se van a nutrir de unos ingresos extra", destacó el presidente de la RFEF.

No obstante, se destina una gran suma a premiar el esfuerzo de los cuatro aspirantes en pleno ecuador de la temporada. Los beneficios actuales de los clubes responden a tres criterios distintos: una cuota por participar tasada en 800.000 euros; una recompensa de dos millones para el ganador (en este caso al Real Madrid) y 1,4 para el subcampeón (Atlético de Madrid); y una parte variable referente al palmarés histórico, según lo aprobado en la Asamblea de la RFEF el pasado 29 de abril. A todo ello habría que sumar "una parte comercial ligada a la presencia en ruedas de prensa, 'photo-call' o entrenamientos".

La mayor parte del pastel corresponde al último criterio, que es, además, el que más controversia ha generado. La Federación no ha hecho públicas estas cifras, pero lo que sí se sabe es que no son equitativas, tal y como demuestra el descontento expresado por el Valencia. "Seguro que habrá diferencia entre el campeón, el subcampeón, el tercero y el cuarto pero, en cuanto a reparto económico, los clubes son iguales", reivindicó tras el sorteo de la competición el presidente del club, Anil Murthy. "Como campeón de la Copa, es nuestro derecho el participar y competir en la Supercopa. Es un torneo oficial y, como tal, desde nuestro punto de vista el reparto económico se tendría que hacer igual para todos los clubes".

De acuerdo con 'El Partidazo de COPE', Real Madrid y Barça recibirían seis millones por este concepto, el Atlético se llevaría cuatro y el conjunto 'ché' sería el más perjudicado, al recibir 1,7 millones. En el mismo programa, reconocía la asimetría el propio Rubiales, que justificaba este jueves: "Ocurre igual que en la Champions, el que más dinero gana no es el que gana la competición, y en LaLiga pasa lo mismo. Así está regulado. El organizador de Arabia hace un caché".

Derechos de emisión y derechos humanos

La nueva Supercopa ha recibido críticas a diestro y siniestro, pero quizás el mayor revés ha sido la venta de los derechos televisivos. Desde el primer momento, la RFEF expresó su preferencia por una emisión en abierto, pero sus planes se complicaron. RTVE rechazó pugnar por los derechos de emisión argumentando que Arabia Saudí es un país que no respeta los derechos humanos y, en concreto, los de las mujeres. Mediaset fue el segundo grupo en desmarcarse, mientras que Atresmedia —que eliminó el fútbol de su parrilla hace tiempo— tampoco participó en la subasta.

Con la negativa de Roures, cuya casa, Mediapro, "nunca apoyará un evento que se lleve a cabo en un país que vulnera los derechos humanos", y entre amenazas de una denuncia al ente público por parte del máximo dirigente de la Federación, Movistar+ se postulaba como el único espacio que daría cabida a la competición, lo cual debilitaba la posición negociadora de la Federación. La retransmisión obligatoria implica para Telefónica un desembolso mínimo de 250.000 euros, a lo que habría que agregar el coste de los derechos de imagen y los desplazamientos.

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