derbi madrileño en la final de la supercopa

Lección de supervivencia del Atlético y nuevo hundimiento del Barcelona (2-3)

El equipo rojiblanco estaba grogui, a merced del Barcelona, pero el hundimiento en defensa del equipo azulgrana le permitió remontar y meterse en la final del próximo domingo

Foto: Ángel Correa marcó el tercer gol del Atlético. (Reuters)
Ángel Correa marcó el tercer gol del Atlético. (Reuters)

De todas las formas de ganar al FC Barcelona que imaginaba el Cholo Simeone, ninguna como la vista este jueves en Yeda (Arabia Saudí). Al Atlético de Madrid, experto en sobrevivir, en defenderse cuando tiene una ventaja, por exigua que sea, le tocó remontar un partido que tenía perdido. No solo porque el marcador reflejaba un 2-1 y quedaba menos de un cuarto de hora, sino porque el Barça estaba siendo mucho mejor y Jan Oblak estaba siendo su mejor jugador. Pero, de repente, su rival se hundió. Se vino abajo y comenzó a cometer errores groseros que los rojiblancos aprovecharon para ganar (2-3) y meterse en la final de la Supercopa de España.

El colapso del Barcelona en el tramo final del encuentro recuerda a Roma y Liverpool, solo que esta vez las dos caras las mostró en el mismo partido. El equipo azulgrana pasó de meter al Atlético en su área, de meter cuatro goles en 25 minutos (dos anulados), a encajar dos en siete. La gran actuación de Leo Messi, que le había dado la ventaja en el partido, se fue por el sumidero en un cuarto de hora final espantoso.

El Atlético tuvo fe, es cierto. Pero la ha tenido en multitud de ocasiones. Si de algo puede presumir Simeone es de que sus equipos creen en su idea de fútbol. Así ha sido desde que llegó al banquillo rojiblanco hace más de ocho años. Lo de la semifinal de la Supercopa no se explica solo por el corazón del Atlético. También fue necesaria la falta de cabeza del Barcelona. Una vez más, el equipo azulgrana se descompuso.

Leo Messi marcó el primer gol del Barcelona. (Reuters)
Leo Messi marcó el primer gol del Barcelona. (Reuters)

Donde antes había solidez y buenas transiciones ataque-defensa, ahora hay entradas a destiempo, marcajes nefastos y unos huecos enormes. En los primeros 70 minutos, Joao Félix, Correa y Morata apenas pudieron salir al contragolpe. Y cuando lo hicieron, Piqué, Umtiti o Busquets los frenaron. Solo una vez había encontrado un hueco el Atlético: en el gol de Koke en el primer minuto de la segunda parte. Pero fue una sola jugada, después, el partido volvió a ser dominado por el Barça al ritmo que marcaba Messi.

En los últimos 20 minutos, en cambio, los delanteros del Atlético encontraron una autopista para llegar a la portería de Neto. En el minuto 77, Correa y Joao Félix fallaron un claro mano a mano, aunque la jugada fue anulada por fuera de juego. Tres minutos después, Vitolo se plantó ante Neto, que lo derribó. Morata lanzó y marcó el penalti. En el minuto 83, un centro de Correa desde la derecha tocó en la mano derecha de Piqué, pero desde la sala del VAR, ante la incredulidad de todos, no interpretaron la acción como penalti. En ese momento, Ernesto Valverde retiró a Busquets y dio entrada a Rakitic, un cambio que no ayudó en nada a su equipo. En el minuto 86, de nuevo un pasillo enorme en el centro de la defensa del Barça que Morata aprovechó para asistir a Correa, que marcó el tercero con un disparo que tocó Neto, pero que entró en la portería. El portero brasileño sí evitó que Marcos Llorente marcara el cuarto en el minuto 90.

Jan Oblak evitó que el Atlético encajara varios goles más. (EFE)
Jan Oblak evitó que el Atlético encajara varios goles más. (EFE)

Solo un rato antes, el Barcelona habría destrozado al Atlético. Cinco minutos después del gol de Koke marcó Messi, más listo y decidido que Savic. El argentino recogió un balón que le dejó con el pecho Suárez en la frontal. El defensa rojiblanco no metió con fuerza la pierna y cuando se dio cuenta, Messi ya había disparado con la derecha para batir a Oblak.

Diez minutos después, batió de nuevo al portero esloveno. Controló un balón que venía de un despeje, se fue de Saúl y disparó raso al palo largo. El árbitro, tras revisar la jugada en el VAR, lo anuló por mano del azulgrana. El tercero lo metió Griezmann tras una enorme parada de Oblak en un remate de cabeza de Suárez. Bastante hizo el portero, pero el rechazo lo aprovechó el delantero francés para marcarle por primera vez a su equipo. El gol de Piqué fue anulado por un fuera de juego previo de Arturo Vidal, a quien Messi había encontrado en un saque de falta.

El argentino fue el centro de atención de los aficionados presentes en el King Abdullah Sports City, que le ovacionaban casi cada vez que tocaba el balón. Se puede decir que los espectadores no iban con el Barcelona ni con el Atlético, sino con Messi. Con quien seguro que no iban era con Ernesto Valverde, abucheado cada vez que su imagen aparecía en el videomarcador. El técnico azulgrana tiene muy mala fama en Arabia Saudí, donde parecen ser más duros que en Barcelona con su trabajo en el banquillo culé. A partir de hoy, tendrán más motivos.

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