la presión para los jóvenes

Lo auténtico de Marcelo y el sabio consejo a Vinicius en el Real Madrid

El Real Madrid no espera. La alta competición devora a los débiles. Marcelo es un caso diferencial que aconseja a su compatriota Vinicius para que salga adelante

Foto: Marcelo durante una conferencia de prensa con el Real Madrid en la Champions. (Efe)
Marcelo durante una conferencia de prensa con el Real Madrid en la Champions. (Efe)

Llegó como un niño (18 años), casi en edad de juvenil, en el mercado de fichajes invernal de 2006 y hoy es el segundo capitán del Real Madrid. Protagonista de una de las trayectorias más exitosas del Real Madrid en Europa. El veterano Marcelo (31 años) resiste en el Real Madrid como Sergio Ramos. Marcelo, con sus altibajos, puede hablar con conocimiento a los más jóvenes sobre lo que es la presión de jugar en el Real Madrid. Vinicius desvela, en una entrevista al medio brasileño ‘Placar’, el consejo que le dio Marcelo para relativizar la presión. “Aquí un día eres Pelé y al otro no juegas nada”, son las sabias palabras de alguien que empieza a estar de vuelta en el fútbol. Marcelo (fichaje del anterior presidente, Ramón Calderón) acumula 14 temporadas y llegó para ser el relevo de Roberto Carlos (el Pelé de los laterales izquierdos).

Marcelo sintió la presión que padece Vinicius, uno de esos tantos chicos que los ojeadores de los clubes más poderosos del mundo buscan para encontrar al nuevo Pelé. Igual que en Argentina salió Messi como sucesor de Maradona, en Brasil (cantera de talento inagotable) se pica piedra desde hace décadas en busca de un Pelé. Lo más brillante de los últimos tiempos de la era post-Pelé fueron las apariciones de Romario, Ronaldinho, Ronaldo y Neymar. Por citar algunos nombres. Ninguno eclipsa al ‘Dios’ Pelé, aunque Ronaldo Nazario haya marcado una época y se le pueda considerar como uno de los mejores delanteros de la historia, penalizado por las lesiones y una vida extradeportiva que acortó su leyenda. Caso parecido al de Neymar. Demasiadas lesiones desde que juega en el Paris Saint Germain y una vida alocada. Por el mismo patrón están cortados los casos de Romario y Ronaldinho. Genios del fútbol que cayeron en el vicio de la noche, la juerga y se alejaron del prototipo de profesional ejemplar.

Marcelo junto a Rodrygo y Vinicius. (Efe)
Marcelo junto a Rodrygo y Vinicius. (Efe)

Florentino Pérez tiene, entre sus obsesiones, encontrar un Pelé. Es una estrategia de la que no desiste. En su capacidad de insistencia y una política de jóvenes fichajes con buen músculo financiero echa las redes en el país brasileño con más fe que en el argentino, donde considera que hay menos opciones de que aparezca el nuevo Messi. Con el orgullo tocado por el fallido fichaje de Neymar y un padre que se abrazó al Barcelona de Sandro Rosell y Bartomeu reforzó su plan. Tiene en Brasil la sensación de que puede controlar la cantera hasta dar con la joya. Así han ido llegando Robinho, Lucas Silva, Vinicius, Rodrygo y ahora está en la agenda otro de esos precoces talentos que entran por los ojos. Se trata de Reinier Jesús, un mediapunta de 17 años que juega en el Flamengo y tiene en alerta a los clubes europeos.

La mochila de Roberto Carlos

Marcelo sabe de primera mano lo que hay en Brasil, pero sobre todo lo difícil que lo tienen estos chicos que vienen de su país para hacer una larga vida en el Real Madrid. Él lo ha conseguido con mucho sacrificio, paciencia y esfuerzo. Consiguió lo que parecía un imposible. Llegar al nivel de Roberto Carlos no era nada sencillo. El listón estaba alto y las comparaciones, ya se sabe, son odiosas. Marcelo no ha sido un clon de Roberto Carlos. No ha pretendido imitarle en su estilo de juego. Ha sido Marcelo desde sus inicios y con la mochila del que ha sido uno de los mejores laterales zurdos de la historia. Brillante en ataque, desequilibrante, habilidoso en el uno contra uno y más fino que el potente Roberto Carlos. Los dos muy buenos. Pero Marcelo tiene su sello. Original, diferente y maduro.

Lo que Marcelo le dice a Vinicius es que sea él mismo y se quite la presión de querer ser una copia de Neymar y mucho menos de Pelé. Vinicius irrumpió hace ya dos años como una estrella con un potencial ilimitado y en su breve paso por el Real Madrid ha sufrido el rigor de la exigencia y tener que ser Pelé todos los días. Hasta el punto de que ahora se le compara con Rodrygo y sale perjudicado. Mañana será con otro y así sucesivamente si no consigue ser él mismo y controlar sus ansiedades, nervios y la presión que significa el Real Madrid. En el Madrid, en la alta competición, salen adelante los buenos. Y esto es a lo que se agarra Zidane para valorar cuánto y cómo tiene que jugar Vinicius. El Real Madrid no espera y devora a los débiles. Marcelo es un ejemplo de buen superviviente.

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