Premio merecido

La emoción de Messi y la caballerosidad de Luka Modric en la entrega del Balón de Oro

El argentino recogió su sexto galardón muy emocionado. Modric, jugador del Madrid, se lo entregó y mostró su caballerosidad. El '10' culé maquilla algunos fiascos de su club en los últimos años

Foto: Luka Modric entrega el Balón de Oro a Leo Messi. (EFE)
Luka Modric entrega el Balón de Oro a Leo Messi. (EFE)

Didier Drogba, antaño futbolista y ahora buen presentador de eventos, anunció este lunes a las 21:30 en el Teatro Chatelet de París lo que todo el mundo ya sabía: Lionel Messi, flamante ganador del Balón de Oro 2019. El argentino, que llevaba desde 2015 sin conseguir este prestigioso galardón, sumó el sexto de su cuenta particular, más que nadie en toda la historia. De esta manera, rompe el empate que mantenía con Cristiano Ronaldo, a la postre tercero en las votaciones, que no estuvo en la ceremonia, pero que ya empieza a comprobar de primera mano el frío que hace fuera del Santiago Bernabéu. Desde su atalaya, Messi observa el planeta fútbol con total claridad, sin nadie más a su altura. En un año difícil para su club, él ha vuelto a demostrar que está muy por encima de los objetivos colectivos del Barcelona.

El de Rosario, acompañado de su familia, contuvo la emoción, visible en su rostro. Diez cursos después de recoger el primero, con tan solo 22 años, sube a por el sexto. Inaudito. Su regularidad tras 15 años de carrera en el primer equipo culé (debutó con 17 años) no tiene parangón. A sus 32 primaveras, mantiene la chispa y la lucidez para resolver un partido a su antojo, ahí tienen el del pasado fin de semana contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Su legado será tremendo. Esta temporada, a la distinción de 'France Football', suma la Bota de Oro a mejor goleador y también el The Best de la FIFA. Quizá por eso, y porque tampoco es el joven imberbe e inmaduro de antaño, sino todo un padre de familia que ve las cosas desde otro prisma, el reconocimiento le supo especial: "Soy consciente de la edad que tengo y estos momentos se disfrutan mucho más porque se va acercando el momento de la retirada, aunque todavía me quedan unos cuantos años. Pero ahora todo pasa más rápido, el tiempo vuela. Espero seguir disfrutando de todo lo que me queda", aseguró con una tímida sonrisa en su rostro, sello ya oficial.

Messi posa con sus seis balones de oro al final de la gala. (EFE)
Messi posa con sus seis balones de oro al final de la gala. (EFE)

El detalle del rival

Messi, colocado al lado de Lewandowski y Virgil van Dijk (que quedó segundo por siete puntos de diferencia respecto al del Barça) en el patio de butacas, subió al escenario envuelto en un traje completamente negro, con corbata gris, para fundirse en un abrazo con Drogba, con el que no hace tanto protagonizó intensos duelos en la Champions League. Ambos se sentaron en dos sillas de director de cine preparadas para la ocasión, de espaldas al resto de presentes, y disfrutaron (sin palomitas) de las mejores imágenes del futbolista este año. Leo no pudo evitar suspirar y morderse los labios en cuanto aparecieron en el vídeo sus hijos y también su mujer, Antonella Rocuzzo, que le dedicó unas emotivas palabras que casi provocan el llanto del argentino: "Esto es el resultado del esfuerzo, de la dedicación y, sobre todo, del amor que sientes por lo que haces. Eres un ejemplo para mí y para todos los que te acompañamos. Felicidades". Acto seguido, Luka Modric salió del 'backstage' para hacerle entrega del prestigioso trofeo.

El croata no dudó en estrecharle la mano, abrazarle y luego, con el micro abierto, decirle alto y claro: "Enhorabuena, te lo mereces". Modric, que el año pasado recogió el galardón entre discusiones de si se lo merecía o no, demostró una vez más estar muy por encima de cualquier reconocimiento de este tipo. El centrocampista del Real Madrid, al que no se le recuerdan episodios desagradables ni en el campo ni fuera de él, actuó con respeto, admiración y cortesía. No tenía por qué ir a la entrega, ya que ni siquiera estaba nominado en esta ocasión, pero así lo quiso. Un caballero de los pies a la cabeza. Tampoco se esperaba otra cosa de él, pero no por lógico el gesto deja de tener su fuerza. Messi no contestó, puede que nervioso por la situación, pero a buen seguro que agradeció la felicitación de su rival. Mientras 'la Pulga' caminaba por el escenario dejándose fotografiar por los medios, Modric aplaudía a su espalda. "Ha sido un orgullo poder estar en esta gala y darle el premio a Messi. Me parece que el último ganador dé el relevo al nuevo vencedor es una práctica estupenda, una muestra de respeto y de convivencia que puede ayudar en el deporte. Somos rivales, no enemigos. Me parece bien que esta costumbre se instale en el fútbol", explicó el balcánico. 'Chapeau'.

Mientras, Josep Maria Bartomeu miraba a su jugador estrella desde su asiento radiante y feliz, no es para menos. Con este nuevo galardón, los azulgranas superan a los blancos en número: 12 distinciones en total frente a 11. Como no podía ser de otra manera, el semblante de Emilio Butragueño, sentado a su lado, distaba bastante del fervor del presidente culé. Messi, que durante su discurso volvió a hacer hincapié en que lo importante son los títulos colectivos, maquilló con esta nueva cosecha algunos de los fiascos más recientes de su club. El Barça, que ha dominado con claridad el campeonato doméstico en cuatro de sus últimas cinco ediciones, no puede decir lo mismo en Europa, donde lleva tropezando con estrépito (Roma y Liverpool) los dos últimos cursos (tres si contamos la derrota contra la Juventus en la 2016/2017). Messi parece que todo lo cura, pero... ¿qué pasará cuando no esté él para apagar los incendios?

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