el brasileño, de nuevo sin convocar

El cachondeo de Gareth Bale frente a las lágrimas de Vinicius

Zidane se guía por asuntos deportivos. Ya no vale lo que dijo en el verano sobre Bale. Más claro, agua. El galés es mejor que Vinícius y el brasileño se queda sin jugar

Foto: Vinícius se ha quedado fuera de las dos últimas convocatorias del Real Madrid. (EFE)
Vinícius se ha quedado fuera de las dos últimas convocatorias del Real Madrid. (EFE)

Quédense con tres secuencias en los dos últimos meses en el Real Madrid. El 25 de septiembre rompió a llorar Vinícius tras marcar un gol en el partido contra Osasuna. Fue la reacción de un joven jugador atormentado por su déficit de gol. El sábado pasado se marchó Rodrygo ovacionado por la afición en el encuentro contra la Real Sociedad. Le sustituyó Gareth Bale. El galés, después de estar en el banquillo de cachondeo, tuvo uno de los recibimientos más hostiles que se recuerdan en el estadio Santiago Bernabéu. Una sonora pitada que no le afectó. Insensible. Impasible. La debilidad de Vinícius contrasta con el cariño que se tiene a Rodrygo y el desprecio a Bale.

Zinédine Zidane ha encontrado la inercia ganadora que tanto buscaba con dos triunfos convincentes ante el Eibar y la Real Sociedad, pero se olvida de quién merece un trato diferente con la comparativa entre Vinícius y Bale. Al brasileño le vuelve a dejar fuera de la convocatoria para el partido de este martes contra el París Saint-Germain. Sí, ese equipo que en verano se filtró que quería al brasileño si había una negociación por Neymar. Poco creíble. Es la segunda ausencia consecutiva en una convocatoria. Se quedó sin entrar en la lista contra el equipo donostiarra el día en que el entrenador se puso la bandera de Bale. No la de la polémica (Gales. Golf. Madrid), si no la del perdón a un futbolista que es ingobernable y que le interesa recuperar por una simple razón: Bale tiene más gol que Vinícius.

Para solucionar un conflicto interno (el de Bale y su falta de compromiso en el último mes) crea otro (el de Vinícius y una ansiedad que se hará más grande). El brasileño se quedó en el último parón de selecciones entrenando en Madrid y contaba con jugar contra la Real Sociedad. Vinícius empieza a desinflarse con unas decisiones que resultan incomprensibles. En verano no quería al galés en el equipo y dijo aquello de "si se va mañana, mejor". Bale, el que más cobra de la plantilla, es un futbolista que calcula los tiempos de recuperación de una lesión en el sóleo para jugar los dos partidos de clasificación con su selección y su convocatoria perjudica a Vinícius. Meter al galés provoca que no tenga sitio el brasileño. Pasa al grupo de los habituales descartes con Odriozola, Brahim y Mariano.

Gareth Bale en el banquillo durante el Real Madrid-Real Sociedad. (Reuters)
Gareth Bale en el banquillo durante el Real Madrid-Real Sociedad. (Reuters)

No hay quien entienda a Zidane. O sí. La única explicación es que no quiere romper la buena dinámica que ha cogido el equipo, en su funcionamiento colectivo, y que se frene la continuidad en el juego fluido, vertical y con pegada. Este Madrid es más sólido (si no tiene empanadas como las de Sergio Ramos) y recupera la pegada con el mejor Benzema. Así que entre Vinícius y Bale, se queda con el segundo porque le da más seguridad en el gol. Se delata Zizou dejando a Vini por segunda vez en la grada. Lo dijo el día antes de jugar contra la Real Sociedad cuando le preguntaron por el asunto de la bandera de la polémica en la celebración de Bale con su selección. No le interesa el ruido. Se guiará por asuntos deportivos. Ya no vale lo que dijo en el verano. Más claro, agua. Bale es mejor que Vinícius. El primero le quita el sueño por una actitud que raya la indisciplina y el segundo le produce insomnio por la inseguridad que tiene en la definición. Metidos en la harina de la competición elige al galés. Al otro, como diría Julen Lopetegui, hay que seguir cocinándole.

De Rodrygo, qué vamos a decir. No tuvo un buen día contra la Real Sociedad, pero le parece más fiable que Vinícius y le sirve para dejar a Bale en el banquillo. Con Rodrygo, Zidane puede tocar las narices a Bale. Pincharle para que se rebele y se dé cuenta que le está quitando el puesto en el once un chaval de 18 años. De lo que tiene que darse cuenta Zidane es que es cómplice en las risotadas que se metió el galés con su selección y la bandera (dedicada a la prensa, según el agente del futbolista). Las risas tuvieron continuidad en el banquillo del Bernabéu, donde se vio a Bale tronchándose junto a Kroos, Marcelo y Militao. Estos tres jugadores participan en el cachondeo que le produce a Bale sentir que tiene la atmósfera del Bernabéu como el incendio de un bosque en verano. Mientras Bale se parte de la risa y se sale con la suya dando prioridad a Gales, Vinícius vive su peor momento en el Real Madrid. Frustrado y señalado por su propio entrenador desde la derrota en LaLiga en Mallorca.

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