EL NORUEGO LLEGA EL SÁBADO AL BERNABÉU

La discreta vida de Martin Odegaard en San Sebastián: español (cuando habla) y familia

El jugador de la Real cedido por el Madrid lleva una vida muy tranquila y reservada en San Sebastián: Aprender el idioma y atender las visitas de sus allegados son sus dedicaciones fuera del campo

Foto: Odegaard, rodeado de jugadores del Levante en el partido contra la Real en Anoeta el pasado 30 de octubre. (EFE)
Odegaard, rodeado de jugadores del Levante en el partido contra la Real en Anoeta el pasado 30 de octubre. (EFE)

Hay preferencias y preferencias. Para Gareth Bale parecen estar claras a tenor de las palabras y las imágenes que han deparado el parón liguero por los partidos de selecciones clasificatorios para la Eurocopa de 2020. Frente a las prioridades de “Gales, Golf y Real Madrid. Por este orden”, que ha evidenciado la hoy estrella internacional del Real Madrid –al menos a nivel mediático y por honorarios–, están las predilecciones de quien está llamado a ser la referencia del combinado blanco a nivel mundial en un futuro próximo, Martin Odegaard (Noruega, 1998). “Familia, fútbol y fútbol”, asegura el jugador cedido a la Real Sociedad por esta y otra temporada en una entrevista en la 'Cadena Ser'.

Las palabras le delatan, pero también los gestos. El internacional noruego no se encuentra cómodo al ser interpelado por la polémica que marca estos días la actualidad del club al que pertenece desde los 16 años. Odegaard no quiere meterse en ningún charco y trata de zanjar cuanto antes la cuestión. Son apenas unos segundos –un mundo para el futbolista– que dicen mucho del juego del noruego fuera del verde. Porque la bandera que ondea la hoy estrella de la Real Sociedad en su, de momento, corta estancia en San Sebastián es la de la discreción.

Su alabada indiscreción con el balón, lo que le ha llevado a ser una de las grandes sensaciones del inicio liguero –para algunos es la mayor revelación en lo que se lleva de temporada–, contrasta con la reservada forma de vida que exhibe en su vida privada. De hecho, algunos periodistas que siguen la actualidad diaria de la Real en las instalaciones de Zubieta se han sorprendido al enterarse de que su novia noruega pasa bastante tiempo con él en San Sebastián. Es la discreción llevada al máximo extremo de quien, fuera del fútbol, está centrado en su familia.

Se dice que Odegaard, que este pasado verano tenía novias de mucha enjundia, algunas de ellas, como el Bayern Leverkusen, en la Champions League, se decantó por la Real Sociedad porque la idiosincrasia del club y la ciudad se asemejan a su discreta forma de ser, alejada del ruido mediático y de la fama. También tiene parte de culpa su representante, Bjorn Tore Kvarme, el que fuera central de la última gran Real Sociedad, la del subcampeonato de Liga en la temporada 2002/2003, quien aconsejó a su pupilo que la ciudad, el club y las instalaciones de Zubieta eran el tridente perfecto para continuar con su proyección de cara a culminar su sueño de triunfar en el Real Madrid, que en principio era partidario de que Odegaard se fogeara fuera de la Liga en un equipo presente en competiciones europeas.

Odegaard, en su presentación en Anoeta. (EFE)
Odegaard, en su presentación en Anoeta. (EFE)

Pero quien es el jugador más precoz en debutar en la Liga noruega, a los 15 años, lo tuvo muy claro tras comprobar en persona que Kvarme no estaba equivocado en sus palabras. En San Sebastián el internacional noruego vive por y para el fútbol. Para lograr el éxito, al contrario –nuevamente– que Gareth Bale, que apenas habla castellano en la que es su séptima temporada en el Bernabeu, Odegaard ha entendido que es fundamental conocer el castellano. Por ello, se machaca para dominar cuanto antes este idioma. Incluso, apenas habla “un poco” español dentro de un registro que incluye el inglés, el noruego y el holandés por sus anteriores cesiones al Heerenveen (dos temporadas) y al Vitesse (una, la pasada), y ya tiene en mente probar con el euskera.

Se machaca en el conocimiento de la lengua y también en Zubieta, donde su profesionalidad ha causado impresión dentro del club. Ensancha las horas obligatorias en las instalaciones de entrenamiento de la Real, tanto en el verde como en el gimnasio. “Busca en todo momento la perfección”, resalta el vestuario, con el que Odegaard afirma estar encantado. Le “obsesiona” entrenar y trabajar. “Vive el fútbol las 24 horas del día”, remarcan en la Real Sociedad. La búsqueda de la perfección la traslada también a la cuestión del idioma, ya que le preocupa mucho que se le entienda bien cuando habla. Aunque no es precisamente muy dado a las palabras. El noruego habla mucho, pero en el campo, con el balón, porque en el vestuario proyecta su timidez. “No es muy hablador”, admiten sus compañeros.

"Busca en todo momento la perfección", resalta el vestuario de Odegaard, a quien le "obsesiona" entrenar y trabajar: "Vive el fútbol las 24 horas"

Aprender el castellano y atender las visitas de su familia son las dos grandes dedicaciones de Odegaard fuera de los terrenos de juego. Ha adquirido una casa en la tranquila zona de Hospitales, un entorno elegido por muchos integrantes de la primera plantilla de la Real, donde vive solo, si bien su familia viene a visitarle con bastante asiduidad. En la casa pasa algunas temporadas su padre, el exfutbolista Hans Erik Odegaard. También cuenta con el apoyo de su hermano Kristoff, dos años mayor que él, que es quien ha estado a su lado en sus inicios en la Real. “San Sebastián es la ciudad perfecta. Me siento como en casa”, ha proclamado en las diferentes entrevistas el jugador nacido en Drammen, una localidad de 66.000 habitantes.

Poco se conoce de su vida privada porque, a diferencia de recientes estrellas de la Real Sociedad como Carlos Vela, Claudio Bravo o Antoine Griezmann, apenas sale a comer a restaurantes o se deja ver por establecimientos de la ciudad. Tampoco se prodiga mucho en paseos por la capital guipuzcoana –es muy estricto en su trabajo y, por ello, dedica varias horas al día a la recuperación–, pero, cuando lo hace, el propio jugador valora mucho que se respete en gran medida su intimidad. Nada que ver con la realidad de anteriores cesiones, donde a veces, de acuerdo a su timidez, se sentía avasallado por los fans en busca de una fotografía o un autógrafo.

Su sueño –lo proclama una y otra vez– es triunfar en el Madrid, a quien se va a enfrentar por primera vez en la Liga este sábado, con la visita de la Real Sociedad al Bernabéu. De marcar un gol, asegura que no lo celebrará por respeto al club en el que aún no se ve jugando cuando está a punto de cumplir los 21 años el próximo 17 de diciembre. Su pretensión, según ha insistido en varias ocasiones desde que aterrizara en San Sebastián, pasa por estar dos años en la capital guipuzcoana, en su cabeza está el cumplir con las dos temporadas de cesión acordadas entre Florentino Pérez y Jokin Aperribay para crecer como futbolista y como persona, algo que considera vital para alcanzar el éxito. "Tiene la cabeza muy amueblada", destacan de él. El '21' de la Real asegura con humildad que no tiene prisa por recalar en Chamartín en su objetivo de triunfar en el Madrid, no le preocupa si tienen que pasar varios años antes de vestir definitivamente de blanco, aunque, viendo su proyección en el arranque de la Liga, a nadie extrañaría que Zinedine Zidane le llamara a filas la próxima temporada.

De momento, sigue firme en su idea de compartir el próximo año vestuario con Oyarzabal, Merino, Portu o William José en vez de con Ramos, Courtois, Kross o Benzema. “Está centrado en el fútbol y no quiere distracciones”, asegura su entorno ante los cantos de sirena que puedan llegar del Bernabéu. Eso lo dirá el futuro. Ahora, su mayor respaldo en el vestuario lo tiene en el también escandinavo Alexander Isak, el jugador sueco que ha recalado este año igualmente en el equipo txuriurdin.

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