en la goleada a rumanía (5-0)

El doloroso final de Robert Moreno en la Selección (y la 'bienvenida' a Luis Enrique)

Sea Luis Enrique u otro, la salida de Robert Moreno de la Selección tiene un final doloroso para el joven entrenador que, lógicamente, se hizo ilusiones con hacer algo extraordinario en la Eurocopa

Foto: Robert Moreno, en el banquillo de la Selección española. (EFE)
Robert Moreno, en el banquillo de la Selección española. (EFE)

España cierra la fase de clasificación más agitada que se recuerda en muchos años con una goleada a Rumanía (5-0), y en la Federación de Fútbol se abre el 'casting' del relevo de Robert Moreno. El seleccionador se negó a hacer declaraciones después del partido tanto a la televisión que tiene los derechos (TVE) como en la sala de prensa ante el resto de periodistas. La tensión se palpaba en el estadio Wanda Metropolitano y los jugadores eligieron no pronunciarse con rotundidad. Gerard Moreno, uno de los goleadores, manifestó que "estamos a muerte con Robert Moreno". Lo mismo que dijo Morata antes del partido. Saúl comentó que "estamos supercontentos con Robert Moreno".

El principal candidato es Luis Enrique, al que los españoles darían la bienvenida con los brazos abiertos. El primero seguro que sería Robert Moreno, aunque tenga cara de afligido por no haber sido informado de primera mano y haberse enterado por los medios de comunicación. Luis Rubiales, sentado en el palco del Wanda Metropolitano junto al alcalde de Madrid (José Luis Martínez Almeida) y la presidenta de la Comunidad de Madrid (Isabel Díaz Ayuso), disfrutó de la última goleada en su periodo de reflexión. El presidente quiere cambiar de 'equipaje' para la Eurocopa 2020. Siempre fue una opción con riesgos.

Sea Luis Enrique u otro, la salida de Robert Moreno de la Selección española tiene un final doloroso para el joven entrenador que, lógicamente, se hizo ilusiones con hacer algo extraordinario en la Eurocopa. Si se confirma que el exseleccionador decide regresar al puesto que dejó por el fallecimiento de su hija, no habrá nada que discutir a Luis Rubiales y Francisco José Molina (director deportivo). En todo caso, será un motivo de celebración saber que se ha recuperado a la persona y el entrenador. Significará que Luis Enrique va superando un golpe tan duro y necesita sentir la motivación y la adrenalina del banquillo. No hay otro lugar mejor para Luis Enrique que retornar al sitio donde se interrumpió su carrera profesional cuando tuvo que coger un avión desde Malta para viajar a España el pasado mes de marzo. Si Luis Enrique da el sí, solo queda por resolver qué hará Robert Moreno: seguir en el equipo de trabajo del asturiano o hacer las maletas.

Gerard Moreno celebra un gol contra Rumanía en el Wanda Metropolitano. (EFE)
Gerard Moreno celebra un gol contra Rumanía en el Wanda Metropolitano. (EFE)

Si es otro el candidato, el dolor de Robert Moreno tendrá un calado de crispación y rabia. Un sentimiento de injusticia, deslealtad e impotencia. El hombre que se hizo cargo de la Selección en un momento delicado y siguió el guion de Luis Enrique para clasificar a España, primero como interino y después de primer espada, tendrá un sentimiento de traición. Robert Moreno tiene contrato hasta el final de la Eurocopa y Luis Rubiales se niega a seguir con la norma no escrita del anterior presidente (Villar) de renovar al entrenador que logra el objetivo de una clasificación. Solo se entendería que tenga que dejar su puesto si Luis Enrique da el paso para volver. Aun así, le quedará esa sensación de desconfianza que le ha acompañado durante los meses que ha estado al frente de la absoluta.

El cartel de provisional

Robert Moreno no se ha quitado la impresión de haber sido un técnico provisional todo el tiempo que ha estado en el banquillo de la Selección, mientras la pareja Rubiales-Molina buscaba otras alternativas. La primera siempre ha sido la de esperar a Luis Enrique. Por muy difícil que pareciera, se han movido con el tacto que requiere este caso y respetando los tiempos del técnico asturiano. Quizá por esto, por saber que quedaban muchos meses hasta la Eurocopa y el tiempo acaba restañando hasta las heridas más profundas, a Robert Moreno se le ocurrió decir aquello de que daría un paso al lado si Luis Enrique se siente con ganas y fuerzas de volver al cargo de seleccionador. Pero hay algo en Robert Moreno que evidencia un dolor o malestar. Algún movimiento del tándem Rubiales-Molina que no le ha parecido correcto o, como pedía él, que fueran de cara.

Si es Luis Enrique el que definitivamente se sienta en el banquillo, el dolor de Robert Moreno será más deportivo que de orgullo herido y estará acompañado de la satisfacción de un amigo que se alegra por la vuelta a la normalidad de otro, con todo lo que significa la pérdida de una hija. Aunque le seguirán quedando esa duda y la desconfianza que han tenido con él estos meses los dirigentes federativos. Porque si Luis Enrique dice que no, en la mesa de la Federación se habrán manejado más candidatos. Con Luis Enrique, le quedará decidir si recupera sus funciones de segundo en el cuerpo técnico o da un paso al lado, diferente, y pone fin a su etapa en la Selección para volar solo y reivindicarse en los banquillos, empezando desde abajo.

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