lenta adaptación del serbio al club y ciudad

El problema de Luka Jovic en el Real Madrid (y por qué le recomiendan que sonría)

Zidane tiene que activar a Jovic. El serbio tiene dificultades para entender lo que el entrenador quiere de él. Se suman los problemas con el idioma y una personalidad reservada

Foto: Luka Jocvic se lamenta de una acción en ataque durante el partido contra Osasuna en el Bernabéu. (Efe)
Luka Jocvic se lamenta de una acción en ataque durante el partido contra Osasuna en el Bernabéu. (Efe)

"El Real Madrid es muy grande", repiten los que lo conocen bien por dentro. A partir de esta sentencia se pueden buscar explicaciones a las dificultades de adaptación que están sufriendo fichajes como Eden Hazard, que es una estrella, también Luka Jovic, un serbio de 21 años que costó 60 millones de euros y que Zinédine Zidane tiene que dar con la tecla para activar. Dentro del club ven que el delantero tiene dificultades para entender lo que el entrenador quiere de él y encajar en un sistema donde da síntomas de no encontrar un sitio. El problema a solucionar no solo es táctico, pero es el único que depende del entrenador. El que se le escapa a Zidane es el que se refiere a la personalidad del delantero. Jovic lleva más de tres meses y medio en el Real Madrid y transmite la sensación de estar hecho un lío.

Los más impacientes se apresuran para hablar de un error en el fichaje de un delantero que costó 60 millones de euros. Cuando ha tenido la oportunidad de jugar (en siete partidos y tres de ellos titular) no ha podido demostrar la fama de goleador que tenía en el Eintracht de Frankfurt. Su caso es especial porque el Real Madrid necesita goles, Mariano ha pasado al ostracismo y a Jovic se le fichó para que el equipo tuviera más pegada y, además, con la percepción de que contagiara a los compañeros ese fuerte carácter que le llevó a ser la revelación en Alemania.

El Real Madrid pujó con el Barcelona para conseguir esta contratación y reforzar una posición debilitada desde la marcha de Cristiano Ronaldo. Es pronto para hacer juicios sobre el acierto o no del fichaje de Luka Jovic. Lo que se analiza son los motivos por los que todavía no se ha estrenado como goleador (marcó un tanto contra Osasuna y se lo anuló el VAR), tanto los futbolísticos como 'otros' que se refieren a una personalidad hermética.

Luka Jovic controla un balón con el pecho en el partido contra Osasuna. (Efe)
Luka Jovic controla un balón con el pecho en el partido contra Osasuna. (Efe)

Jovic es callado, introvertido y parece encerrado en sí mismo. Es el comportamiento que transmite en los entrenamientos y que no debería ser preocupante si luego se transforma en los partidos. Es lo que se espera. El Real Madrid necesita la figura de ese delantero que intimide y sea una amenaza. Un ariete que muerda, presione y tenga efectividad. La explicación que ofrecen en el Real Madrid es la de un chico joven (21 años) que se tiene que adaptar a un nuevo país, la competición y los métodos de Zidane. Un jugador que está en formación y al que se le tiene que ir esa imagen de estar abrumado cada vez que el entrenador le comunica las instrucciones.

La cercanía de Modric

En definitiva, fuentes del club aseguran que hay que tener paciencia con Jovic. La que no pueden tener los aficionados que buscan una explicación y un rendimiento más inmediato. Los que quedaron decepcionados por el mal partido que realizó en Mallorca. No disparó a portería y estaba perdido en el campo. Jovic tiene que buscar su encaje, pero no le resulta sencillo acoplarse a los movimientos de Benzema. El francés es un delantero dinámico y el serbio necesita una referencia por delante. Puede hacer goles al primer toque, dentro del área, pero se mueve mejor con un delantero centro. Su evolución a ariete fijo llevará un tiempo si es lo que busca Zidane.

Mientras dura ese proceso de adaptación y vuelva a tener oportunidades, a Jovic le vendría bien soltarse e, incluso, reírse más en los entrenamientos. Está demasiado serio, apuntan en el Real Madrid. Contrasta con la alegría de los jóvenes brasileños (Vinicius y Rodrygo) o, incluso, la de Mariano. El hispano-dominicano no se derrumba pese a no contar para Zidane. Y puede que no lo haga porque, como dice él, no se considera peor delantero que Luka Jovic. Este es otro debate y se verá si tiene solución en enero y Mariano decide buscar una salida. Luka Jovic es una apuesta del club y para que empiece a dar resultados necesita soltarse con el idioma, quitarse esa imagen de estar cohibido, trabajar duro y no desistir. En la plantilla tiene a Luka Modric como la persona más cercana, pendiente de él, que le puede ayudar a su integración.

Jovic ha sido padre hace unos meses, pero la relación con su pareja se ha roto. Ella vive en Belgrado y este es otro aspecto a tener en cuenta cuando se trata de estar más centrado en el día a día y no perjudique su rendimiento en el trabajo. De lo que no hay dudas en el Madrid es de que se trata de un futbolista con una excelente condición física (potencia y agresividad), al que hay que pulir como a cualquier joven de su edad y necesita confianza y más tiempo para que se vean los buenos resultados.

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