EN DIEZ AÑOS HAN PERDIDO MÁS DE 1000 BALONES

Jugar en las alturas: así es el campo de fútbol más elevado de Europa

Tanto los equipos como el árbitro tienen que llegar en teleférico al terreno de juego, ya que es la única vía de acceso

Foto: Los dos equipos formando, con las montañas de los Alpes como testigos (Foto: YouTube)
Los dos equipos formando, con las montañas de los Alpes como testigos (Foto: YouTube)
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El FC Gspon es un equipo suizo aficionado que juega en las ligas regionales de su país, pero puede presumir de tener el campo de fútbol a mayor altura de todo el continente. Se llama Estadio Ottmar Hitzfeld, se encuentra a dos mil metros de altitud en medio de los Alpes y para para acceder a él solo puede hacerse en teleférico.

La historia de este peculiar terreno de juego se remonta al año 2009, cuando el club decide construir su nuevo campo de fútbol en las alturas. Mide menos de lo que marcan las reglas, debido a la escasez de tierra plana en medio de los Alpes, y se hizo de césped artificial para que pudiera soportar las bajísimas temperaturas que se dan en los meses de invierno.

Sus particularidades son muchas y el hecho de pensar en que cada partido se pueden perder una docena de balones montaña abajo es solo una más. Para el defensa Diego Abgottspon, no hay duda: "Es el lugar más hermoso para jugar al fútbol. Ves las montañas, los glaciares, los árboles, es fantástico". Ha jugado en este equipo las últimas 18 temporadas.

Entrenan recogiendo balones

A Gspon, un pueblo formado por un centenar de chalets de madera, solo se llega en teleférico. En invierno es una pequeña estación de esquí, mientras en verano es destino para quienes quieren disfrutar de la naturaleza en un entorno único. Sin embargo, los equipos que vienen a jugar a este campo no lo pasan bien: la altura provoca escasez de aire y dificultad para respirar.

Por eso, Abgottspon asegura que "para los rivales es más difícil. Si perdemos 5-0 en el descanso, sabemos que podemos volver y ganar. Somos un equipo extremadamente fuerte en nuestra ciudad. Estamos acostumbrados". No es para menos: se entrenan quitando la nieve que a partir del mes de octubre cae sobre el césped y que alcanza habitualmente el medio metro de espesor.

Otro de los problemas es el de los balones: aunque hay una red de unos 10 metros de altura, es normal que muchos balones se vayan montaña abajo. Calculan que en los diez años que llevan jugando en este peculiar estadio habrán perdido unos 1000 balones, pese a que se dedican a buscarlos después de cada partido.

La media de espectadores oscila entre los 3 ó 4 del invierno más crudo al medio centenar del verano

El capitán y centrocampista del Gspon, Sebastian Furrer, reconoce a la BBC que "cada vez que hace buen tiempo es realmente especial jugar aquí, como mi padre: solía ​​venir y verlo jugar, y es bueno poder jugar donde él lo hizo. Es un lugar muy especial". También para los espectadores que deciden presenciar los partidos: puede haber medio centenar en verano, o solo 3 ó 4 en pleno invierno. Pero la ilusión de ver a su equipo en acción es suficiente para coger el teleférico y subir a su campo, el más alto de toda Europa.

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