los problemas que genera el francés

El irreconducible Dembélé y cómo su historia va a terminar fatal por sus malas pulgas

La autoexpulsión contra el Sevilla le puede impedir jugar el Clásico contra el Real Madrid. Otro episodio de la mala cabeza de Dembélé. En el Barcelona no consiguen meterle en cintura

Foto: Ousmane Dembélé durante el partido contra el Sevilla en el Camp Nou. (EFE)
Ousmane Dembélé durante el partido contra el Sevilla en el Camp Nou. (EFE)

En el Barcelona no se hacen con Ousmane Dembélé. El problema se agrava con un chico que tiene un comportamiento irreconducible. Si no es su cuerpo, frágil y mal cuidado, ahora se comprueba que tampoco le funciona bien la cabeza. El cruce de cables en los minutos finales del partido contra el Sevilla puede provocar que se pierda el Clásico contra el Real Madrid (la sanción se tipifica como un menosprecio o desconsideración al árbitro). Una mala noticia para Ernesto Valverde cuando se trata del extremo que más profundidad y desborde tiene por la banda izquierda, como quedó comprobado en la primera parte contra el Sevilla. Llevó peligro e hizo un gol. Dejó en el banquillo a Griezmann. Mientras le duró la concentración y las fuerzas resultó una amenaza. Cuando se le fue la cabeza y se calentó salió el lado oscuro del joven francés. Con solo 22 años tiene muy malas pulgas. Decidió irse al árbitro, Mateu Lahoz, para decirle "muy malo, eres muy malo" sin pararse a pensar en las consecuencias.

El segundo fichaje más caro de la historia del Barcelona (105 millones de euros más 40 en variables) sigue haciendo lo que le da la gana. Fuera y dentro del campo. Lo alucinante es que Ernesto Valverde no le meta en cintura y le cante las cuarenta. Ya van unos cuantos episodios entre las rebeldías y la falta de profesionalidad. El entrenador del Barça tampoco parece tener claro cómo se puede reconducir la personalidad de un chico del que se dice que tiene un comportamiento infantil. "Es díficil sacarle a Dembélé palabras en castellano", manifestó Ernesto Valverde tras la goleada al Sevilla cuando le preguntaron por la expulsión del francés.

Dembélé celebra el gol contra el Sevilla. (EFE)
Dembélé celebra el gol contra el Sevilla. (EFE)

En su tercera temporada en España todavía no ha aprendido el idioma y esto dice mucho de su falta de adaptación. Su caso hace pensar en el de Gareth Bale en el Real Madrid. Un caso con un matiz muy diferente. Los dos tienen problemas para hablar en castellano y relacionarse. Pero al galés en estos siete años no se le ha visto con la inmadurez que muestra el francés. El caso de Dembélé (el 'empanao' como le llaman en el vestuario) vuelve a dejar intranquilos a los dirigentes del Barcelona. Tienen un chico problemático. Con malas pulgas. Que no se deja aconsejar y el colmo es que ahora se autoexpulsa.

En el Barça prefieren a Ansu Fati

Ousmane Dembélé tiene un aire de jugar al fútbol por obligación. Se activa y se desactiva a su antojo. A su talento no le acompaña una buena actitud ni para el trabajo ni en la educación. Esa cara de ir perdonando la vida es la de un chico irresponsable que se siente que puede estar al margen de un reglamento. Lo saben en el Barcelona, que en el verano pensaron seriamente cómo quitárselo de encima antes de que se haga más grande la bola. Lo quisieron meter en la negociación para el fichaje de Neymar, pero el francés se negó. Se cerró en banda y el que se marchó fue Coutinho al Bayern de Munich. Desprenderse de Dembélé era clave para traer a Neymar porque ocupan la misma demarcación y el francés es una moneda al aire. Puede tener un rato de alto nivel como se puede romper.

La historia de Dembélé en el Barça puede acabar fatal cuando se comprueba que su comportamiento es irreconducible. Ya van varios capítulos problemáticos y la autoexpulsión contra el Sevilla produce una sensación de hartazgo. Empezó mal la temporada con la lesión en Bilbao y un viaje, al día siguiente, en el que se negó a pasar pruebas médicas. Ha tenido molestias y se las ha ocultado a Ernesto Valverde.

El enfado viene de atrás por sus malos hábitos y una vida desordenada. Valverde nunca ha sabido qué hacer con él. Trasnocha, llega con retraso a los entrenamientos, se le advierte, recibe multas, el club le pone un cocinero particular y él lo despide... ¿Qué se puede hacer con una personalidad problemática? ¿Merece la pena seguir dándole oportunidades? ¿Compensan unos buenos ratos con un carácter díscolo? En el Barcelona se apasinan más con Ansu Fati que con Dembélé. Un caso que parece perdido.

Fútbol

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios