el martirio del gallego

Lo cruel de cebarse con Lucas Vázquez y lo mal que sienta en el Real Madrid

Lucas Vázquez está expuesto al juicio de un Bernabéu que salta, como en el partido contra el Brujas, cuando comete un error o no le sale un regate. Zidane y los compañeros respaldan al gallego

Foto: Lucas Vázquez, de rodillas en el césped, durante el partido contra el Levante. (EFE)
Lucas Vázquez, de rodillas en el césped, durante el partido contra el Levante. (EFE)

Las críticas a Lucas Vázquez están llegando a unos niveles de crueldad que resultan exagerados para Zidane y los propios compañeros del gallego. Eso es lo que transmiten en el Real Madrid para dar la cara por un futbolista que lo está pasando mal y percibe que puede ser hasta objeto de mofa. Meterse con Lucas Vázquez es como tocar al hermano pequeño de una familia. “Nadie conoce cómo es Lucas y lo que trabaja todos los días en los entrenamientos”, dicen en el Real Madrid para poner en valor sus méritos y justificar que cada minuto que juega es porque se lo ha ganado.

El caso de Lucas no se discute de puertas para adentro en el Madrid. Tiene el apoyo del entrenador y sus compañeros cuando hablan de un profesional ejemplar en todos los sentidos. La actitud con la que trabaja todos los días, siempre dispuesto, sin reproches o malas caras, con una sonrisa y ese positivismo que pide el entrenador. Lucas Vázquez es para Zidane el prototipo de futbolista que hace equipo y se sacrifica por el colectivo. El jugador que tiene unas virtudes que basa en una capacidad de trabajo y solidaridad que les falta a otros compañeros con más talento. Pero algo sucede cuando se ha convertido en el centro de las risas.

Lucas Vázquez, en una acción en el partido contra el Brujas. (EFE)
Lucas Vázquez, en una acción en el partido contra el Brujas. (EFE)

Poner al gallego en el centro de las críticas y exigirle que tenga la misma facilidad para regatear que, por ejemplo, Bale o Hazard (tampoco destacó contra el Brujas) no parece justo. A Zidane le da seguridad en la presión, el trabajo sin el balón, la recuperación y el repliegue para hacer más sólida y equilibrada la estructura del equipo. Obligarle a que gane por sí solo partidos en ataque no es la principal prioridad en las obligaciones que le pone Zidane. Es, por lo tanto, un episodio que produce malestar al entrenador y los compañeros cuando en el partido contra el Brujas se pitó a Lucas en el cambio con Vinícius. Lo injusto es cebarse con él cuando el equipo no encuentra fluidez en el ataque, y se le califica de un futbolista que no tiene calidad para estar en el Real Madrid. Los pitos del Bernabéu son los que más daño hacen. Las críticas de los medios de comunicación se dan por asumidas cuando se juega en el Real Madrid, y las que llegan desde las redes sociales se califican como salvajes.

Sometido a un juicio

Lucas Vázquez no solo tiene el respaldo de Zidane. Es uno de los que mejor sintonía tienen con el capitán, Sergio Ramos. Tiene a todos de su lado. Más cuando se percibe que le están atizando. Sería fácil quedarse con que se le quiere porque es un buen chico, siempre tiene una actitud ejemplar, es profesional, responsable o genera buen rollo. Tiene más aspectos que reivindican sus compañeros y por los que se recela cuando no se le ve cómo compite a diario para tener sus oportunidades. “Si alguien no juega por capricho, ese es Lucas”, dicen en el Madrid. Es un jugador que conoce su rol. Tiene una fuerte personalidad para aguantar el chaparrón o el juicio al que se le somete cada vez que es titular. Lo que no soporta es la falta de respeto y, últimamente, considera que se está pasando la línea.

Los que conocen y tratan a Lucas Vázquez dicen que no va a tirar la toalla, a pesar de estar afectado, y que tiene buena cabeza para salir adelante. Es un peleón, tiene carácter y una mentalidad para ponerse desafíos. Se buscan todo tipo de explicaciones a los pitos o esas críticas que se ceban con el gallego. Evidentemente, están motivados por las limitaciones que puede tener un jugador que no se caracteriza por el regate ni por su facilidad para hacer goles.

A la afición le apetece ver caras nuevas y parece cansarse de ver a Lucas como un revulsivo. Les puede resultar difícil comprender por qué juega de titular contra el Brujas por delante de Vinícius. O por qué no está jugando Rodrygo Goes, que generó ilusión cuando debutó contra Osasuna y marcó un gol en su primera acción. Incluso que Zidane prefiera a Lucas y deje a Brahim Díaz fuera de la convocatoria. O si se va más lejos, que el japonés Kubo no tenga sitio en el primer equipo y se vaya cedido al Mallorca. Todo suma para meterse con Lucas Vázquez.

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