la transformación del noruego

El consejo del Real Madrid a Odegaard o cómo dejó de ser un 'paquete'

Es el nuevo ídolo de la Real Sociedad y en el Madrid se frotan las manos. Pero sus inicios en la casa blanca fueron difíciles. Le veían carencias físicas, un juego embarullado y dificultades para competir

Foto: El noruego Martin Odegaard, el nuevo ídolo de los aficionados de la Real Sociedad. (Efe)
El noruego Martin Odegaard, el nuevo ídolo de los aficionados de la Real Sociedad. (Efe)

Es uno de los futbolistas de moda en estas seis primeras jornadas de Liga. El noruego Martin Odegaard, cedido por el Real Madrid a la Real Sociedad, hace disfrutar a los aficionados donostiarras con un talento y una claridad en el juego superior a la de otros centrocampistas ofensivos. En la casa blanca se frotan las manos con un chico de solo 20 años que, por fin, madura a pasos agigantados y se le espera con paciencia. No hay prisa. Se celebra que haya encontrado ese equipo en el que siente que puede mostrar sus virtudes y jugar con regularidad. Esto último es fundamental en los planes de formación del joven futbolista (20 años) que ha dado un salto competitivo al pasar del fútbol holandés al español.

Pero mucho antes de este brillante inicio de temporada, que tiene a Odegaard como uno de las piezas claves que han llevado a la Real Sociedad al segundo puesto de la Liga, en el Real Madrid tuvieron un intenso debate sobre el nivel que tenía la promesa que llegó con 16 años en enero de 2015 cuando pagaron 4 millones de euros al Stromsgodset. No todos los técnicos del club, algunos que lo tuvieron en su plantilla, apostaban por esta explosión. Le veían carencias físicas, dificultades para competir en situaciones de esfuerzo, el cuerpo a cuerpo y partidos trabados. El consejo que le dieron era que modificara su estilo de juego. Le veían como un jugador con demasiado toque horizontal y embarullado.

Martin Odegaard durante el partido contra el Alavés. (Efe)
Martin Odegaard durante el partido contra el Alavés. (Efe)

El nuevo ídolo de la Real Sociedad tiene el propósito de convertir su juego en más vertical. Es un Odegaard que maravilla por la alegría y el peligro que transmite cuando entra en contacto con la pelota, y que empieza a dar la razón a los que le veían con madera de crack en el Real Madrid. Zidane fue uno de sus primeros maestros. El técnico que le recomendó la necesidad de darle más ritmo a sus acciones. No era sencillo para un chico que venía con el cartel de estrella, un talento precoz y que pronto se empezó a frustrar por todas aquellas críticas que le señalan como un futbolista sobrevalorado. A Odegaard no le tenían tanta fe dentro del Madrid cuando no se consiguió el consenso de gestionar su caso como el de Vinicius. Decidió salir fuera de España y encontrar en Holanda el campeonato en el que podría volver a coger vuelo.

El cambio físico

Los inicios en el Real Madrid no fueron nada sencillos. Se sintió demasiado presionado y vigilado por los técnicos de la cantera que debatían sobre su nivel y cómo encajarle en la posición donde pudiera ofrecer un buen rendimiento. Llegó a escuchar análisis y críticas más duras en las que se le señalaba como un 'paquete'. Eran días complicados por la expectación que generó un fichaje que consiguió cerrar el Real Madrid en una dura pugna con el Bayern de Múnich. El padre fue clave. Le llevó a la Ciudad Deportiva de Valdebebas, se quedaron impresionados por las instalaciones y consiguió que le dieran un cargo en la cantera. El padre había encontrado un buen acomodo. Su hijo, con apenas 16 años, notó el cambio. Se bloqueó. El peligro era que se estropeara si caía en la ansiedad que empezaba a demostrar en diferentes partidos cuando quería hacer de todo y tener la pelota más tiempo del debido para exhibir su calidad.

La transformación ha sido espectacular. Martin Odegaard destaca por haber ganado masa muscular. Está más fuerte y fibroso. Es un futbolista más completo en todos los sentidos. Tiene fuerza, calidad y una buena mentalidad. En la pasada temporada, con el Vitesse, también demostró dar un salto en cuanto a personalidad. Quiere ser el faro del equipo, uno de los líderes y asume responsabilidades. Brega y genera fútbol. El adolescente se ha hecho grande en todos los sentidos y de él destacan su profesionalidad en los entrenamientos y su estilo de vida en San Sebastián. Vive para el fútbol. El cambio físico le da beneficios a un jugador más vertical, que genera peligro con su profundidad, visión de juego y llegadas desde atrás. Al Atlético de Madrid le hizo un gol en un partido donde dejó otra exhibición. El domingo tiene otro buen test ante un rival exigente como el Sevilla de Julen Lopetegui en el Sánchez Pizjuán.

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