el respaldo del entrenador a las estrellas

Cómo Zidane ha cambiado el chip al Real Madrid para pasar del caos al rigor táctico

Zidane dio una segunda oportunidad a los que se sintieron señalados en París y reforzó su apuesta en James, Hazard, Bale y Benzema. Los cuatro respondieron en Sevilla con más implicación

Foto: Sergio Ramos y Benzema celebran, con gesto de rabia, el gol del francés en el Sánchez Pizjuán. (Efe)
Sergio Ramos y Benzema celebran, con gesto de rabia, el gol del francés en el Sánchez Pizjuán. (Efe)

Del caos en París al rigor táctico en Sevilla hay un cambio radical que se puede explicar en una decisión que tomó Zinedine Zidane para ganarse el compromiso y el sacrificio de sus jugadores. La propuesta en el Sánchez Pizjuán salió a pedir de boca para un entrenador que dio un voto de confianza al mismo once (salvo el cambio de Sergio Ramos por Militao) que se la pegó contra el Paris Saint Germain. Zidane dio normalidad de puertas para afuera a un mal partido contra un rival francés que no contó con sus tres estrellas (Neymar, Mbappé y Cavani) e hizo una fuerte autocrítica de puertas para adentro con el objetivo de que toda la plantilla reaccionara. La crítica del exterior apuntaba a un entrenador sin plan y un equipo desestructurado e incapaz de mantener el pulso competitivo durante todo un partido. Las dudas aparecieron dentro del club. Florentino Pérez terminó decepcionado en el palco de el Parque de los Príncipes.

Zidane dio una segunda oportunidad a los que se sintieron 'avergonzados' en París y reforzó su apuesta en poner juntos de inicio a James, Hazard, Bale y Benzema. Los cuatro respondieron en Sevilla con más empeño en sus obligaciones defensivas. La clave del triunfo ante un rival que es un hueso en su casa se cimentó en el respaldo a unos futbolistas (James y Bale) que están marcados por haberse visto fuera de los planes del entrenador este verano y las sospechas de que no están capacitados para dar equilibrio al sistema. El colombiano y el galés mostraron una personalidad diferente. Con implicación y concentración contrarrestaron la fragilidad defensiva de la que carece el equipo cuando ambos están en el campo. Si a ellos se une Hazard, bajo de forma física y menos acostumbrado a trabajar para robar la pelota, se puede entender cómo se revitalizó el equipo. Gracias, en parte, también al trabajo de presión de Benzema como primer defensa. El francés ya lleva tiempo dando señales de ser un delantero más agresivo.

Zidane en el estadio Sánchez Pizjuán. (Efe)
Zidane en el estadio Sánchez Pizjuán. (Efe)

El Real Madrid consigue regatear la crisis con las bazas que menos se podía imaginar en una plantilla donde abunda el talento y escasea el sacrificio. El triunfo en el Sánchez Pizjuán se celebró por todo lo alto en el vestuario del equipo blanco por demostrar, por fin, que son capaces de completar un partido entero como un bloque sólido, intenso y solidario. Dejar la portería de Courtois a cero era el objetivo de un plan de supervicencia en el que primaba una buena defensa por encima de los riesgos de partirse yendo al ataque. Hacía muchos meses que los jugadores no sentían la sensación de ser un equipo por encima de las individualidades. Llevaba tiempo Zidane mentalizando a la plantilla que una mejoría pasaba por ser un equipo bien estructurado, ordenado y sacrificado en el trabajo.

El estilo se negocia

El Real Madrid minimizó al equipo de Julen Lopetegui. Redujo su peligro y le superó en todo aquello que lleva tiempo pidiendo Zidane: entrar fuerte al partido, hacer una presión alta, coordinada, replegar cuando no haya opciones de recuperar la pelota, estar ordenados, juntos y ser solidarios en las coberturas. En definitiva, el Real Madrid más intenso de la temporada fue el Madrid más trabajador. Consiguió controlar al Sevilla y tener más personalidad que buen juego. Desde la confianza que dan las victorias se refuerza la confianza y los jugadores tienen ganas de mostrarse como un equipo competitivo. Empezar a generar ilusión entre sus aficionados. No es un Real Madrid vistoso. Más bien es práctico. Viene de una temporada con demasiados vaivenes y necesita recuperar la estabilidad y la seguridad para mirar al futuro con optimismo.

La cuestión que deja este equipo más rocoso que brillante es si hará del manual de supervivencia visto en Sevilla su sello de identidad. Si el estilo da prioridad a una buena defensa antes que volverse loco en ataque. Zidane busca el equilibrio, la energía y la solidez. No tiene, precisamente, jugadores que destaquen por ser ordenados sino más bien por la libertad que necesitan para sentirse frescos y desequilibrar los partidos. Hay más jugadores en la plantilla con un perfil para desbordar que para contrarrestar. El salto está en que esos que tienen más calidad sean capaces de modificar sus roles como sucedió en el partido contra el Sevilla. Lo que queda claro es que con Zidane el estilo se negocia.

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