los ultras del cagliaria vuelven a la carga

El racismo en Italia no cesa: Romelu Lukaku, el último protagonista de una larga lista

Los ultras del equipo italiano han vuelto a ser protagonistas de un nuevo episodio de racismo, cosa que se ha repetido en los años pasados. Lukaku, su última víctima en el partido de este fin de semana

Foto: Lukaku celebrando su primer gol con el Inter. (Reuters)
Lukaku celebrando su primer gol con el Inter. (Reuters)

El fútbol es una vía de escape para mucha gente, una manera de olvidar todo lo que te rodea durante 90 minutos y disfrutar solo del deporte. Lo malo es cuando hay personas que no lo ven así y prefieren usarlo como una escapatoria para atacar a alguien por el motivo que sea. En eso se están volviendo unos completos expertos los ultras del Cagliari, que el fin de semana le dedicaron cánticos racistas a Romelu Lukaku antes de que lanzara un penalti. Por desgracia, ese episodio racista no el primero de los ultras del club 'rossoblu'.

Corría el minuto 72 de partido y el Inter tenía un penalti a su favor para romper el 1-1 del marcador. Lukaku cogió el balón y se dispuso a lanzar, cuando los ultras del equipo local empezaron a increparle con gritos racistas. Los insultos podían distinguirse perfectamente en el momento del lanzamiento de la pena máxima.

Lukaku convirtió la pena máxima y, antes de ser rodeado por sus compañeros para celebrar el gol, se quedó delante de la grada mirando a los ultras muy enfadado, sin inmutarse. El partido siguió su transcurso y acabó con victoria del Inter. En la rueda de prensa, el técnico interista, Antonio Conte, fue preguntado por los hechos. "No escuché (los gritos racistas). Pero puedo hablar en general, creo que tenemos que mejorar en Italia en el respeto a los demás", dijo.

El belga utilizó las redes sociales para manifestarse y dejar claro que el problema del racismo debería estar ya solucionado hace mucho tiempo: "Damas y caballeros, es 2019. En lugar de avanzar, retrocedemos y creo que, como jugadores, debemos unirnos y levantar la voz sobre este asunto para mantener este juego limpio y agradable para todos”, afirmó el jugador. "Numerosos jugadores han sufrido abusos racistas este último mes. Fue mi caso ayer. El fútbol es un juego en el que todo el mundo debe disfrutar y no debemos aceptar ninguna forma de discriminación susceptible de avergonzar a nuestro deporte", comentó el internacional belga en una carta publicada en sus perfiles de Instagram y Twitter.

Podría tratarse de un hecho aislado de unos cuantos energúmenos, pero la realidad es que no es la primera vez que se ven gritos racistas en el Sardegna Arena. En abril de este mismo año, la Juventus jugó contra el Cagliari en su campo y vencieron 0-2 a los locales. En el minuto 85, Moise Kean anotó el segundo tanto en la cuenta del equipo turinés y decidió celebrar el tanto parándose ante los aficionados con los brazos abiertos en forma de estatua, lo que produjo la ira y el incremento de racismo por parte de los fanáticos 'rossoblues'. Los ultras del Cagliari hasta le arrojaron un vaso desde las gradas que no llegó a impactarle al joven Kean.

Dicha acción no fue del todo aprobada por Allegri, su técnico, que entendió su postura, pero no la compartió. "Debe evitar un exceso de júbilo. Debemos tener respeto por el oponente. Como es habitual, hay algunos imbéciles pero también personas normales. Los no civilizados deben identificarse con las cámaras y no los deberían dejar entrar más", sentenció el míster en aquel momento.

Matuidi y Moise Kean celebran un gol la temporada pasada. (EFE)
Matuidi y Moise Kean celebran un gol la temporada pasada. (EFE)

El caso es que la Juventus ya ha sufrido problemas de este tipo con anterioridad en ese campo, pues en 2018 el objetivo fue Blaise Matuidi.

El futbolista francés era recibido con cánticos racistas casi en cada balón que tocaba y luego denunció la situación en su cuenta de Twitter. El Cagliari elogió su actitud y se disculpó por los comportamientos de sus aficionados que pudieran haberle causado malestar, pero el club desestimó la opción de ponerles una reprimenda que calase entre los hinchas sardos. Tras el partido, varios jugadores de la Juventus se pronunciaron al respecto de lo ocurrido. Así, mientras Pjanic pidió que lo ocurrido no volviera a suceder, Matuidi lanzó una proclama contra el racismo.

Pero la cosa va más allá, este hilo de agresiones verbales tiene como siguiente nombre a Muntari, quien llegó a irse al vestuario quedando partido por disputarse.

Siendo jugador del Pescara (hace dos campañas), el Cagliari ganaba 1-0 cuando Muntari empezó a pedir al árbitro que interrumpiese por los cánticos que estaba haciendo la grada local. Sulley dejó el campo después de que el árbitro no aceptara sus peticiones y hasta le mostrara la tarjeta amarilla. El futbolista ghanés perdió la calma durante algunos minutos, dejando al Pescara con diez hombres en un partido que terminó ganando el Cagliari. Al finalizar el partido, Muntari aseguró que fue un niño quién empezó los cánticos racistas y que él trató de darle el ejemplo regalándole su camiseta al descanso del partido, en una entrevista con la cadena italiana Sky Sport.

Eto'o celebrando un gol contra el Genoa. (EFE)
Eto'o celebrando un gol contra el Genoa. (EFE)

Otro ejemplo es el de Samuel Eto'o, quien siendo jugador del Inter de Milán en 2010 también tuvo que soportar cánticos racistas. Durante tres minutos se oyeron frases muy duras hacia su persona que llevaron al árbitro a parar el encuentro y dirigirse a los banquillos. Con el partido detenido, la megafonía del estadio avisó a los aficionados de que debían parar los cánticos de inmediato, de lo contrario el partido podría suspenderse definitivamente.

El camerunés anotó el único tanto del partido y siguió con su gran racha de seis goles en siete jornadas, pero para el recuerdo quedó esa suspensión momentánea por culpa de los cánticos y burlas de los ultras del Cagliari, cosa que no despistó al camerunés en su empeño de seguir marcando allá por donde iba.

La solución está bastante clara, ahora es el turno del Cagliari, ya va siendo hora de que dejen de mirar para otro lado y actúen en contra de lo que opinan sus ultras, por el bien propio y el del fútbol en general. Tras varios episodios sin tomar medidas contundentes, quizá va siendo hora de actuar.

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