el madrileño cuajó un buen primer partido

Sergio Reguilón, una joya que disfruta el Sevilla, un gran negocio para el Real Madrid

El jugador de Villalba ha empezado su andadura en el Sevilla con muy buen pie, marcó su primer gol y se ha metido a la afición sevillista en el bolsillo

Foto: Espanyol - sevilla
Espanyol - sevilla

Sergio Reguilón (Collado Villalba, 1996) sintió un 'subidón' de burbujas de colores cuando, a metro y medio de la portería, le llegó la pelota despistada y lista para empujarla a la red. Ya dentro y en gol, el de Villalba corrió hacia el banderín del córner olvidándose de todo. Era su primer gol en Primera. Su debut en la Liga con la camiseta del Sevilla, su primera vez de muchas cosas que le dicen que anda por el camino correcto. En el Sevilla chasquean los dedos por el buen tino de Monchi al aceptar la recomendación de Lopetegui; en el Real Madrid, porque la aventura sevillista le traerá de vuelta un proyecto de crack con perfume a gran negocio.

Reguilón siempre lleva una sonrisa en los bolsillos; en el Real Madrid era la alegría de la huerta, el descaro de barrilete periférico, que distendía un ambiente de vestuario tenso como un cabo gastador en un desfile sacro; pero aterrizó de pie en el Sevilla, novato como otros diez jugadores que se ha traído a Nervión Monchi para ponerle las pilas a un equipo falto de gasolina. La electricidad positiva de Sergio ya la intuía Julen Lopetegui, que siendo entrenador del Real Madrid se llevó al canterano a la gira de la pretemporada, aunque luego no lo utilizó, honor que le cupo a su sustituto, el Indiecito Solari, que lo hizo debutar con el primer equipo.

En Sevilla, Sergio Reguilón vive en un coqueto chalet en las afueras de Utrera, a quince minutos en coche de la Ciudad Deportiva, que es donde consume la mayoría del día, pues desayuna, se entrena y come, rodeado de compañeros y bajo la atenta mirada de los nutricionistas del club. “La verdad es que me siento muy a gusto y contento en el Sevilla, trabajamos todos a una, nos compenetramos muy bien. Si trabajamos juntos como hasta ahora, haremos cosas muy grandes”, dijo el domingo tras la victoria sevillista ante el Espanyol.

Entre tanto viaje y el chaparrón de partidos de la pretemporada, a Reguilón no le ha dado tiempo a visitar la ciudad, cuestión que llevará a cabo, con su novia (la 'youtuber' Marta Díaz), en cuanto sus obligaciones laborales le den un respiro. Con Óliver Torres, Sergio guarda una especial relación, lo mismo que con Munir. Los tres, casi de la misma edad, comparten escudo, pero sentimientos hacia colores antagónicos. Él es del Real Madrid, Óliver es rojiblanco con descaro y el del Escorial tiene querencia azulgrana. Los tres afilan sus ambiciones y ponen toda la carne en el asador para cumplir al milímetro las indicaciones de Julen Lopetegui, cuya batuta hizo que la orquesta nervionense comience de lo más afinada.

Reguilón al término del partido contra el Espanyol. (Reuters)
Reguilón al término del partido contra el Espanyol. (Reuters)

Ginés Carvajal es el hombre que lleva sus asuntos profesionales y el que le aconsejó dar el paso adelante de dejar entreabierta la puerta del Real Madrid y lanzarse a la aventura del Sevilla, equipo lanzadera como pocos, al amparo de una afición única, que mima como nadie a los suyos. En el Sevilla, Reguilón le ha ganado de momento el pulso a Escudero, un fijo del equipo en los últimos años, que vio el partido de Cornellá en el banquillo. Ese choque también lo presenció el seleccionador nacional, Robert Moreno, que tomó buena nota de las escaramuzas del de Villalba y ya lo tiene (como a Jesús Navas y Joan Jordan) metido en la nómina de los seleccionables.

Solo cesión sin opción de compra

En el Sevilla lamentan que la cesión de Sergio Reguilón no tenga opción de compra. En ello, el Real Madrid se ha mostrado inflexible. Prevé un año de préstamo y luego se negociará un nuevo acuerdo. Y es que Florentino Pérez, que huye de los malos números y del fracaso como un gato delante de una piscina, ve la ocasión mayúscula para hacer un buen negocio con el lateral (si cubre las previsiones y lo llaman para la selección, valdrá mucho dinero), cuya relación con Zidane no es la más óptima, sobre todo después de que el francés le prometiera ecuanimidad en el futuro tras reconocer que Sergio Reguilón, semilla de Valdebebas, fuera uno de los que dieran la cara en la convulsa temporada última.

Pero de eso Reguilón no quiere gastar ni una coma. Él prefiere ir paso a paso, ganarse la camiseta en los entrenamientos y demostrarle a la gente sevillista que él no se siente ave de paso. Confiesa estar loco por escuchar cómo canta Nervión a capela el himno de El Arrebato y correr por la zurda como un lince detrás de un ratón. Reguilón, Sergio, no apuesta (que las armas las carga el diablo…), quiere vivirlo.

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