la apuesta de lopetegui y monchi

El fichaje en dos meses de Óliver Torres: de los vaciles de Casillas a su mudanza a Sevilla

"Óliver Torres es muy maduro pese a su edad, con muy buenos perfiles técnicos", comenta Monchi a El Confidencial para explicar su apuesta sobre el ex del Oporto

Foto: El Sevilla y Óliver Torres en su amistoso de EEUU ante el Liverpool. (EFE)
El Sevilla y Óliver Torres en su amistoso de EEUU ante el Liverpool. (EFE)

Óliver Torres (1994, Navalmoral de la Mata) ni pestañeó cuando le hablaron de fichar por el Sevilla. Por si las dudas, Iker Casillas, su amigo, padrino, casi un hermano mayor en el Oporto, le animó a subirse al tren nervionense. Y aquí está de nuevo el moralo, a la caza y captura de sus duendes, esos que hicieron que un día de no hace mucho fuera considerado como la gran esperanza del Atlético, hoy con la blanca sevillista, apretando dientes y encarando el reto: no defraudar a sus mentores, a Julen Lopetegui, a Monchi y a sí mismo.

Tras cuatro temporadas en el Oporto (las tres últimas consecutivas), Óliver Torres puso los ojos como los pórticos de una plaza cuando le hablaron de regresar a la Liga de la mano del Sevilla, porque, según aseguró el día de su presentación como sevillista, tiene “mucho que decir y estoy seguro de que en Sevilla voy a ser feliz”. Monchi, el director deportivo que regresó a la Bombonera nervionense, chasqueó la lengua y, como buen depredador, se lanzó sin titubeos ante la oportunidad de mercado (doce millones) que se le ofrecía.

La madurez de Torres, según Monchi

El director general deportivo del Sevilla aseguró que hacerse con la ficha de Óliver no fue en absoluto fácil, ya que tardaron casi dos meses en materializar la obra. Monchi expuso a El Confidencial los argumentos que le hicieron decantar por su fichaje: “Pese a su juventud, Óliver es un jugador con mucha madurez, muy buenos perfiles técnicos, ya que es capaz de salir tanto por la derecha como por la izquierda, porque maneja los dos golpeos; capaz de jugar a un toque, es muy vertical y dará mucha higiene al juego del equipo porque con su talento permite saltar líneas de presión fácilmente. Se adapta perfectamente a lo que quiere el míster (Lopetegui), y aunque parezca que no tiene físico, posee un tren inferior potente, lo cual permitirá ser una baza en las ayudas cuando el equipo no disponga del balón”.

Desde que fichó por el Sevilla, Óliver Torres (que firmó por cinco temporadas) apenas le ha dado tiempo a respirar. Del aeropuerto de San Pablo, exámenes médicos, presentación, viaje a Estados Unidos, regreso, cambiar de equipaje, otro avión y viaje de nuevo a Alemania. Seguirá viendo Sevilla por las postales y de la mudanza ya se encargará su pareja. Tanto ajetreo lo da por bueno, ya que la adrenalina descarriada le hará recuperar sensaciones y las mejores energías. “Estoy muy contento, los chicos del equipo me han acogido muy bien, son buena gente; antes que futbolistas son personas, y yo voy a hacer todo lo posible integrarme a esta familia del Sevilla”.

Casillas junto a Torres en el Oporto. (EFE)
Casillas junto a Torres en el Oporto. (EFE)

El de Navalmoral de la Mata, jugador de talento, arte sobre borceguíes, cree que en el Sevilla “hay gente de alto nivel y yo trataré de aprender y competir, porque es bonito y porque de eso se trata por el bien del Sevilla”.

Whatsapps de Iker

Entre entrenamiento y descanso, algún whatsapp con destino a Portugal, donde espera que Iker Casillas, su amigo del alma, le arranque una risa con sus vaciles. Ya no se cruzarán apuestas, ni las perderá casi todas y tocará pagarlas, porque más sabe el diablo por viejo que por diablo, y Casillas, con fama de tacañón, gozará una nueva cena en el restaurante preferido de ambos a costa de su querido pardillo.

En el Sevilla, Óliver hace risas con todos, se pega al buen rollo que desprenden Reguilón, Nolito, Jordan, Munir, el argentino Ocampos, el serbio Gudelj o el brasileño Fernando. Mira con buenos ojos a Banega y no dice nada: aprende del rosarino, un artista en eso del toque y esconder la pelota. Por ahí sobran las palabras, porque los magos no hablan, actúan. Y compiten. Aquel chico que ponía patas arriba a los atléticos del Manzanares (sigue poseyendo el récord de ser el autor del gol más rápido de la historia en el Atleti), ha vuelto a la Liga con otra camiseta, de la mano de Julen Lopetegui y bajo la mirada del León de San Fernando, dos árboles con buena sombra, cimientos de un club con fama de reactivar y relanzar a futbolistas. Óliver no quiere soñar, dice que ya es hora de hacer.

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