el francés quiere que se vaya cuanto antes

El disparo de Zidane a Bale en el Real Madrid y la imposición a Florentino

Bale es un cadáver para un técnico que no se anda con rodeos ni está para perder el tiempo. El pacto para el regreso de Zidane era echar al delantero

Foto: Los días de Gareth Bale en el Real Madrid están llegando a su fin. (Reuters)
Los días de Gareth Bale en el Real Madrid están llegando a su fin. (Reuters)

El Real Madrid empezó la pretemporada con zapatiesta. A la derrota contra el Bayern de Múnich y la sensación de fragilidad en las dos áreas que transmitió el equipo, le siguió el ‘disparo mortal’ de Zinédine Zidane a Gareth Bale. El entrenador da un plazo a Florentino Pérez para que acelere la salida del galés. Tiene que ser inminente. En 24 u 48 horas o el enfado de Zidane puede ir en aumento hasta ser un estallido con consecuencias impredecibles. Se acabaron las insinuaciones y la guerra fría que mantenían el entrenador y Jonathan Barnett, agente del futbolista. Bale es un cadáver para un técnico que no se anda con rodeos ni está para perder el tiempo. El pacto para el regreso de Zizou era echar a Bale.

Zidane entra en combustión y el que avisa no es traidor. Adelantó su vuelta al banquillo en plena crisis para jugar los últimos once encuentros de la Liga y se quemó por la mala dinámica de una plantilla deprimida. Pidió al presidente que hiciera todo lo posible para que Bale no estuviera en el arranque de esta pretemporada y se lo ha vuelto encontrar. El primer aviso ha sido dejarle en la grada contra el Bayern y darle un porrazo público. Florentino tendrá que ingeniárselas para colocar al ‘golfista’ (como le llaman en el vestuario) en el plazo marcado por el entrenador. Ningún técnico había apretado de esta forma y con estas exigencias a Florentino Pérez. El presidente de los ‘galácticos’ está pillado.

Zidane no cuenta con Bale: "Si se va mañana, mejor"

El final de Bale en el Real Madrid es una catástrofe para Florentino. El futbolista más caro de la historia del club (101 millones de euros) va a salir humillado por el entrenador, pese a que diga que no tiene nada personal contra el galés, y con el presidente mirando para otro lado. Bale no es Ceballos, Raúl de Tomás, Reguilón o Marcos Llorente. Han salido los fáciles. Queda por hacer lo más difícil y a Florentino se le resiste en la recta final para que cierre el mercado de fichajes en Inglaterra (8 de agosto). El galés es el que más cobra de la plantilla, una estrella y un jugador franquicia para el club. Sobrevuela la sensación de que el éxito de Zidane, cuando salga el galés, es una derrota que Florentino tiene que asumir como personal por no haber anticipado su venta y enrocarse en su defensa. Mbappé no fichó por el Real Madrid porque estaban Cristiano y Bale. En unos días podemos ver cómo ya no queda ni rastro del portugués ni el galés y el francés seguirá haciendo las maravillas en el Paris Saint-Germain.

Florentino tiene que estar masticando el siniestro que supone dar salida a Bale todavía más devaluado por el entrenador

Zidane ha demostrado que si no tiene plenos poderes para fichar sí los va a asumir para gestionar la plantilla a su manera. En esta parcela está por encima de los intereses de Florentino, que tiene que estar masticando el siniestro que supone dar salida a Bale todavía más devaluado por el entrenador. Otro no se habría atrevido a hablar así de una estrella como lo ha hecho Zidane. Por mucho que se pretenda hacer ver que Bale está amortizado, al galés le quedan tres años de contrato porque el presidente quería hacer de él la estrella del equipo cuando se desprendiera de Cristiano Ronaldo, y el entrenador al que se agarró en la crisis lo está echando patadas.

Zidane sentencia a Bale. Con crueldad, si cabe. A un jugador que fue clave en el triunfo de la última Champions con sus dos goles al Liverpool en Kiev. El primero fue una obra de arte. Una chilena que estará en la historia del Real Madrid y que, por muy apático, frío y desenchufado que sea el galés en el trato diario, nadie podrá borrar del recuerdo. Florentino no se podía imaginar, ni en sus peores sueños, que un entrenador le diera órdenes o hiciera declaraciones que sonaran a una imposición. Los que osaron a cuestionar a sus estrellas porque no les convencían para su proyecto acabaron saliendo del club por su propio pie (Camacho) o directamente despedidos (la lista es larga). Discutir a un galáctico era una sentencia de muerte. Zidane se fue una vez, regresó en el peor momento de Florentino y de ello se tiene que beneficiar. Será con el despido de Bale, pero no le será tan sencillo salirse con las ganas de que el presidente le fiche, a cualquier precio, a Paul Pogba.

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