EL MUNDIAL DE FRANCIA ACAPARA LOS FOCOS

La 'provocación' del fútbol femenino: entre los prejuicios machistas y la demagogia

El Mundial de Francia ha colocado al fútbol femenino español en la primera línea informativa para desconfianza de quienes lo desprecian y una superficial atención de quienes lo utilizan

Foto: Nahikari García controla el balón ante la portera de la selección alemana, Almuth Schult. (EFE)
Nahikari García controla el balón ante la portera de la selección alemana, Almuth Schult. (EFE)

"Como intento evitar la hipocresía, contesto, pero diga lo que diga os interesa un titular y no voy a extenderme". Con la misma convicción con la que devuelve la pelota desde el fondo de la pista. Así respondió Rafa Nadal a un pregunta sobre por qué cree que la igualdad entre hombres y mujeres no ha llegado en otros deportes al margen del tenis. "No sé en qué se basa la desigualdad en el fútbol, el baloncesto o el modelaje. ¿Por qué ganan más las mujeres en el modelaje que los hombres?", se preguntó el mallorquín. "Qué más quisiera yo que el hombre y la mujer fueran exactamente iguales y tuviéramos los mismos derechos", añadió Nadal, para acabar dando la clave de todo: "Se tiene que ganar más o menos no por ser hombre o ser mujer, sino por los méritos y lo que generas".

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El crecimiento en España del deporte femenino en general, y el del fútbol femenino en particular, es evidente, aunque lo realmente importante es que no se trate de algo artificial y, por tanto, temporal. Mal que les pese a quienes los prejuicios les impiden no ya valorarlo, sino incluso reconocerlo, y a sabiendas de que en otros casos el deporte femenino solo se ve como una oportunidad para el postureo, las mujeres han irrumpido en el fútbol español y, salvo que algún iluminado -nunca mejor dicho dado el patrocinador principal- se cargue todo lo construido hasta el momento, está en el momento decisivo para consolidarse, eso sí, al amparo de los clubes profesionales, que son los que hacen posible que España esté dispuntado el Mundial de Francia.

En mi modesta opinión, el futuro del fútbol femenino, como el de otras modalidades, pasa por que las mujeres no solo se animen a practicarlo -y poco a poco también a entrenarlo, arbitrarlo y gestionarlo-, sino también a consumirlo. Es decir, a aficionarse a ver deporte, ya sea en directo o por televisión, y de este modo lograr poco a poco que las inversiones que se hagan no sean a fondo perdido o por una cuestión puramente de responsabilidad social, sino porque realmente sea rentable patrocinarlo. Nunca faltarán machistas que las desprecien ni tampoco demagogos que reivindicarán la igualdad sin pararse a pensar que la igualdad es en el fondo como la justicia: no dar a todos lo mismo, sino a cada uno lo que se merece, independientemente del género.

Ahí tenemos, por ejemplo, el caso del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino, que lleva negociándose desde hace ocho meses y, de momento, no tenemos ni fecha prevista para el 'parto'. Suponiendo que lo haya, claro, pues sabido es que si el acuerdo se ha ralentizado es por el hecho de que el sindicato mayoritario AFE no da un paso sin el visto bueno de su ex presidente y ahora presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, decidido a crear una competición cuando ya existe una liderada por LaLiga e Iberdrola. Si es muy triste que las futbolistas españolas sigan sin tener el convenio colectivo que merecen y necesitan, pero es aún que se les tome el pelo hablándoles de ir a la huelga. ¿Huelga? ¿Con qué fuerza? ¿Con la de la hipocresía de quienes las utilizan o con la de la risa de los que están deseando que vuelvan a la cocina?

Una aficionada inglesa luce una camiseta con el nombre de la futbolista Stanway. (EFE)
Una aficionada inglesa luce una camiseta con el nombre de la futbolista Stanway. (EFE)

La provocadora portada de ‘Charlie Hebdó’

En la sociedad actual no hay manera más fácil de obtener notoriedad que a través de la provocación. Esto es algo que saben bien los editores de la revista satírica francesa ‘Charlie Hebdó’, que dedican su portada al Mundial de fútbol que se disputa en su país con la imagen de una vagina en la que entra un balón de fútbol simulando un gol. En su editorial arremeten contra la forma en la que el fútbol femenino busca lograr la paridad al masculino. "Es triste ver cómo el fútbol femenino se esfuerza por volverse tan estúpido, vulgar y cínico como el juego masculino”, escriben, para añadir que "cuando los árbitros de los partidos femeninos se hayan vuelto tan corruptos como los que ofician para los hombres, cuando las Copas Mundiales de fútbol femenino se celebran en estadios donde las mujeres embarazadas son torturadas eléctricamente, el fútbol femenino y la religión de la igualdad habrán ganado. No sabemos qué habrán ganado, pero lo habrán ganado". Difícil ser más imbéciles, y eso que el nivel cada vez está más alto...

No sé a otros aficionados y aficionadas al fútbol, pero a mí la pasión por mi equipo de fútbol me la inculcaron mujeres, quienes, efectivamente, nunca pudieron imaginar que algún día ese club tendría un equipo femenino que le permitiría celebrar un título 32 años después, independiente de que quienes lo ganaran fueran hombres o, como es el caso, féminas. Y sirva también de ejemplo el mensaje que recibió una niña de cinco años que le contó a su madre que "hoy un chico del cole me ha dicho que no podía jugar a fútbol porque las niñas no juegan a fútbol". "Aquí Vero Boquete. Mujer y futbolista profesional. El deporte es de todos y para todos, y al fútbol juega quien quiere. Aunque cueste hacérselo entender a algunos y algunas por la educación machista que frena nuestro avance de cara a la igualdad, lo conseguiremos. En los últimos años hemos abierto muchas puertas y ahora, Lola, puedes soñar y hacer lo que quieras. Disfruta del fútbol que para eso está".

Si algo merecen las mujeres son las mismas oportunidades que los hombres. A partir de ahí, que cada uno y cada una lleguen hasta donde sean capaces de llegar. Sin prejuicios, pero también sin demagogia. De momento, y para fastidio de los machistas más recalcitrantes, a nivel olímpico las deportistas españolas llevan dos Juegos colgándose más medallas que los hombres. Ahora bien, y para conocimiento de los posturetas, a la mayoría de los deportes femeninos les pasa lo que a la mayoría de los deportes masculinos, que no generan lo suficiente como para estar, no ya al nivel del fútbol profesional, que está desorbitado, sino del que a buen seguro merecerían. Ya sean hombres o mujeres.

*Kike Marín es periodista deportivo desde hace casi tres décadas. Inició su carrera profesional en El Diario Vasco y fue redactor jefe de los diarios deportivos Marca y As. Después de pasar por el desaparecido Público y Voz Pópuli, llegó a El Confidencial, donde ahora ejerce de columnista. Colaborador de Teledeporte y Radio Marca, es autor de los libros ‘Xabi Alonso, un modelo de futbolista’ y ‘100 nombres que hicieron grande a la Real’. Siempre a su bola.

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