el plan para activar a España

El particular método de Luis Enrique para dar órdenes a la Selección desde su casa

Puede ver los entrenamientos desde unos dispositivos, mantiene videoconferencias con su grupo de trabajo, intercambia impresiones, valoraciones y toma decisiones concretas y directas

Foto: Luis Enrique. en un entrenamiento de Selección española en marzo. (EFE)
Luis Enrique. en un entrenamiento de Selección española en marzo. (EFE)

Aunque la concentración de la Selección española tiene un vacío importante con la ausencia de Luis Enrique, las órdenes del seleccionador llegan con mensajes concretos y directos. Está ausente, pero lo ve y le cuentan todo lo que le puede valer como información para consensuar con su grupo de trabajo qué decisiones tomar. Es una situación extraña y delicada que se está llevando de la mejor manera y con toda la naturalidad posible gracias a la actitud de los internacionales. El primero, el capitán Sergio Ramos. En las charlas que mantienen los futbolistas, se comenta la necesidad de adaptarse al trabajo que comanda el ayudante de Luis Enrique. Es Robert Moreno el que da las charlas o las instrucciones colectivas e individuales. Transmite, como él mismo reconoce, lo que comenta con Luis Enrique.

Desde que el seleccionador se tuviera que marchar de la concentración en Malta, el 26 de marzo, por un problema familiar, calificado en el comunicado de la Federación Española de Fútbol como “de fuerza mayor”, el equipo de trabajo del técnico asturiano ha asumido el método para canalizar y planificar lo que pide Luis Enrique. Está en su casa y ve los entrenamientos de la Ciudad Deportiva de Las Rozas a través de dispositivos tecnológicos. Algunos echan de menos los gritos del asturiano subido al andamio corrigiendo y dando órdenes. Ahora, Luis Enrique tiene otra visión y diferente perspectiva. Pero lo que ve y comenta llega con claridad a los jugadores para interferir en los errores y mejoras que necesita para seguir dando identidad al juego del equipo.

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No es sencillo. Resulta diferente para los jugadores que se acerque Robert Moreno y comunique unas instrucciones del ausente Luis Enrique. Intocable para el presidente de la Federación, Luis Rubiales. Lo positivo es la voluntad que los internacionales, sobre todo los más veteranos, ponen para que esta situación sea provisional. Hay dos partidos por delante antes de las vacaciones. Este viernes, ante Islas Feroe, y el próximo lunes, contra Suecia, en el Bernabéu. Son seis puntos importantes para seguir avanzando en la fase de clasificación para la Eurocopa de 2020. Se habla de ganar los dos encuentros y dedicárselo a Luis Enrique.

Los internacionales reciben instrucciones del cuerpo técnico de Luis Enrique. (EFE)
Los internacionales reciben instrucciones del cuerpo técnico de Luis Enrique. (EFE)

Las videoconferencias

Todos ponen de su parte para que la concentración sea lo menos diferente posible a lo que sería si estuviera presente Luis Enrique. Los mensajes son indirectos y tienen que tener efecto. Para ello, Robert Moreno y el resto de colaboradores (Rafa Pol, el preparador físico, Jesús Casas, ayudante técnico, y Joaquín Valdés, psicólogo) elaboran informes y mantienen videoconferencias con Luis Enrique. Intercambian informaciones, impresiones y valoraciones. Luis Enrique puede ir dando su opinión y se produce una toma de decisiones que, en esta ocasión, es más conjunta que en otras ocasiones.

Si hay algo que puede preocupar en la concentración, es que los jugadores estén en la mejor forma física posible, porque muchos de ellos terminaron la temporada hace dos semanas. La inactividad es un obstáculo que hay que salvar. El equipo tiene que estar a punto para ejecutar el plan de Luis Enrique. Estar fuerte de piernas y de cabeza. Otra de las preocupaciones es que hay jugadores en la concentración que pueden despistarse en unas fechas de la temporada en que se está decidiendo su futuro. Es el caso, por ejemplo, de Rodrigo, el jugador del Atlético de Madrid, que es noticia por una posible salida del equipo rojiblanco. Hay más casos, como el de Rodrigo Moreno, el delantero del Valencia, o el de Mario Hermoso, central del Espanyol. Pero para eso están los más veteranos. Para pedir un esfuerzo de concentración están los más veteranos.

Santi Cazorla, en la concentración de la Selección. (EFE)
Santi Cazorla, en la concentración de la Selección. (EFE)

La concentración puede ser más extraña con la ausencia de Luis Enrique, pero tiene a Santi Cazorla, que la hace más amena y entretenida. Su presencia, a los 34 años, en la Selección sirve de ejemplo de lucha y esperanza para los jugadores. El futbolista del Villarreal no para de sonreír y poner en valor el privilegio de regresar con España después de un calvario de lesiones —y, en alguna de esas recaídas, le decían que debería colgar las botas—. Más de 1.200 días han pasado desde que Cazorla estuvo por última vez con la Selección, y en esta concentración su presencia sirve para entender que el esfuerzo tiene recompensa. La Selección, sin Luis Enrique, está todavía más unida. Es una piña.

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