los dirigentes no aceptan presiones

Por qué en el Real Madrid cuestionan al capitán Sergio Ramos (y cómo pesa Raúl)

Ramos está señalado por su enfrentamiento con Florentino. Es Raúl al que se pone de ejemplo de lo que debe ser un capitán tras un año de decepción del presidente y los directivos

Foto: Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, se lamenta durante un partido. (EFE)
Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, se lamenta durante un partido. (EFE)

Zidane y Raúl estuvieron el pasado sábado en el Estadio Alfredo di Stéfano viendo el partido de ida entre el Castilla y el Cartagena. El filial blanco está inmerso en las eliminatorias de ascenso a la Segunda División y el ‘Ferrari’, como apodó Fernando Hierro a Raúl, vivió el partido con ese entusiasmo y el frenesí con el que tiró la puerta del primer equipo cuando tenía 17 años. Es un año intenso para el ‘gran capitán’, como le llaman muchos de los que le saludan por la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Y coincide en fechas con la confusión sobre si Sergio Ramos(el otro capitán) se quiere ir del Real Madrid a China, si quiere una subida de sueldo o un enfrentamiento directo con Florentino Pérez. La capitanía es algo sagrado en el Real Madrid y en la directiva, ante el caso de Ramos, a Raúl se le está poniendo como figura muy diferente a la del sevillano.

El nombre de Raúl sale en una temporada en la que la decepción es grande tanto en el presidente como en los directivos. El diagnóstico es que al equipo le faltó hambre, bajó los brazos y no compitió hasta el final cuando le pidieron más dignidad. Incluso Zidane se llevó una enorme decepción cuando comprobó lo que estaba ocurriendo en primera persona. No la ocultó con su bronca a la plantilla después de la derrota en Vallecas. Dentro del vestuario, mención especial merece Sergio Ramos, a quien se le ha señalado por su enfrentamiento con Florentino en la noche del 5 de marzo, cuando el Real Madrid perdió contra el Ajax y él lanzó el órdago de su salida. Raúl también tuvo sus diferencias con Florentino y tiranteces. Era un capitán, como Ramos, con fuerte carácter y que iba de cara. Pero aseguran que nunca pidió salir del Real Madrid y se le hizo muy duro tener que marcharse a Alemania para jugar en el Schalke 04. En el Real Madrid disputó 741 partidos y marcó 323 goles.

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Raúl, cuando asumió y comprendió que el equipo necesitaba un proyecto nuevo, dio el paso para dejar vía libre al presidente. No se quería ir. Se tuvo que marchar para que empezara otro ciclo con la llegada de futbolistas como Cristiano Ronaldo y Benzema, entre otros, y José Mourinho al banquillo. Esas diferencias se aparcaron y se arreglaron. Raúl, como todos los jugadores, miraba por sí mismo y el deseo de retirarse en el Real Madrid... Pero nunca presionó para alargar su etapa o ganar más dinero. De esta forma, Raúl y Florentino cerraron la etapa de la forma más amistosa (aunque no de la mejor manera de cara al aficionado, seguramente).

Raúl González Blanco, en el banquillo del juvenil B del Real Madrid. (EFE)
Raúl González Blanco, en el banquillo del juvenil B del Real Madrid. (EFE)

Entrenador del Castilla

Con el tiempo, ha quedado la imagen de un gran capitán que hoy elogia Florentino y que hace dos años le abrió las puertas para que se empapara de la gestión del club, tuviera funciones de embajador y consejero y acabara en los banquillos. El último año de Raúl ha sido intenso: empezó con el curso de entrenador en la Federación Española de Fútbol junto a Xavi, Xabi, Víctor Valdés…, siguió con las prácticas de una semana en los entrenamientos del Tottenham de Mauricio Pochettino y terminó con el título de campeón con el juvenil B del Real Madrid. Con el detalle de la generosidad de hacer partícipe a Álvaro Benito, el que fuera entrenador de ese equipo y despedido por el club por sus análisis críticos en la SER de los partidos del primer equipo. Los pasos que ha ido dando Raúl, respetado y admirado dentro y fuera del club, le han llevado a que se hable estos días de él y de lo que tiene que ser un capitán del Real Madrid.

En el Madrid, puede ser más importante tener carisma para ser entrenador que una amplia experiencia o formación. El ejemplo más claro es Zidane, que pasó de Segunda B a recambio de urgencia en el primer equipo cuando se despidió a Rafa Benítez. El resultado se puede catalogar de excelente solo por la tres Champions ganadas de forma consecutiva y una Liga, entre otros títulos. A la fórmula ZZ se le quiere dar continuidad con Raúl González Blanco en el banquillo del Castilla. Pasará del juvenil B al filial un novato de los banquillos que hoy vale más por el conocimiento de la casa, presencia y su pasión que por lo demostrado en la pizarra. Un peldaño más para la carrera del denominado como 'gran capitán'.

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