se queda a trabajar con el filial

La alegría a Luis Enrique de Iago Aspas, el héroe que llora y elige no tener vacaciones

Ibiza puede esperar a Iago Aspas hasta que no pasen los partidos de la Selección. La estrella del Celta renuncia a unas minivacaciones para entrenarse con el equipo filial en A Madroa

Foto: Iago Aspas celebra un gol en el último partido de Liga entre el Celta y el Rayo Vallecano. (Efe)
Iago Aspas celebra un gol en el último partido de Liga entre el Celta y el Rayo Vallecano. (Efe)

A Iago Aspas no se le ha subido a la cabeza el éxito de ser el salvador del Celta. Su regreso al equipo en marzo, después de una lesión de tres meses por culpa de una rotura de fibras en el gemelo interno derecho, resultó providencial para que el equipo gallego salvara la categoría. Los goles del venerado por la afición céltica evitaron el descenso y al alcalde de la ciudad, Abel Caballero, le piden que le ponga su nombre a una calle. El Celta está salvado, sigue en Primera, la plantilla se ha ido de vacaciones y Iago Aspas sigue en el tajo. Entrenando con el Celta B. No deja de sorprender el Mago de Moaña. Luis Enrique puede estar orgulloso de uno de sus internacionales.

Ibiza puede esperar a Iago Aspas hasta que no pasen los partidos de la Selección española. La estrella del Celta renuncia a unas minivacaciones para entrenarse con el equipo filial en A Madroa. El objetivo es llegar en plenitud de forma a la concentración que se inicia el 3 junio en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para preparar los partidos contra Islas Feroe y Suecia (7 y de 10 junio) correspondientes a la clasificación para la Eurocopa de 2020. La alegría que se puede haber llevado el seleccionador es inmensa al comprobar que uno de los convocados podría estar desconectado y lo que tiene en la cabeza es llegar como un avión a los partidos de España.

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¿Se imaginan a Marco Asensio, que ha renunciado a la sub-21, por ejemplo, entrenando estos días con el Castilla? La temporada ha terminado para todos los equipos menos el Barcelona y el Valencia, que juegan la final de la Copa del Rey, y los internacionales convocados por Luis Enrique tienen un parón de dos semanas hasta la concentración del 3 de junio. Aspas no ha cambiado su rutina. Aprovechar la oportunidad de jugar con España y rendir a un altísimo nivel es algo innegociable. Para tomárselo muy en serio y no relajarse. A Luis Enrique le hizo rectificar y hasta pedir perdón en una ocasión. "No tengo ningún problema en reconocer mi error", fueron las palabras del seleccionador en septiembre de 2018 cuando elogió el partido de Aspas en Wembley ante Inglaterra. No le había convocado en un primer momento y se benefició de una lesión de Diego Costa. Aspas pasó de plan b a plan a.

Las lágrimas de Iago Aspas en el partido contra el Villarreal. (EFE)
Las lágrimas de Iago Aspas en el partido contra el Villarreal. (EFE)

El héroe que llora

Son este tipo de decisiones las que diferencian a los profesionales. Los que viven por el fútbol las 24 horas del día. Aspas entrena con el filial del Celta después de convertirse en el héroe del primer equipo y una ciudad y una afición que estaban en depresión por verse en Segunda División. La remontada fue posible por los 20 goles del moañés, máximo goleador español de la Liga por tercer año consecutivo. Aspas regresó el 31 de marzo en el partido contra el Villarreal en Balaídos. Dos goles suyos dieron la vuelta al marcador (3-2) y cuando al final del encuentro le cambiaron, rompió a llorar en el banquillo. El Celta siguió en descenso, pero el héroe había aparecido para evitar la tragedia. Lo consiguió con más goles. Hoy en Vigo son de Primera por culpa de Aspas.

Pueden dar gracias los vigueses y ponerle una alfombra roja por no marcharse a China en enero. Iago fue tentado con una oferta de un equipo que le ofrecía 16 millones de euros netos por dos temporadas. Solucionaba la vida a sus hijos, nietos, bisnietos… Dijo que no. Quiere levantarse todos los días y ver la ría de Vigo, estar cerca de su madre –su principal fan– María Juncal, que viaja a todos los partidos, jugar a las cartas con los amigos en el bar del pueblo y respirar los aires de Moaña. Emigró dos veces y no fue todo lo feliz que esperaba. Ni en Liverpool ni en Sevilla. Aspas, que ha renovado hasta 2023 y quiere jugar al fútbol hasta los 40 si le da el físico, renunció a los más de cinco millones netos por año para quedarse en el Celta. Jugar al fútbol en el club donde entró cuando tenía 9 años y disfrutar viendo a sus hijos, Tiago y Mía, crecer en tierras gallegas.

La cabeza la tiene en el fútbol un profesional que reconoce sentarse delante del televisor y ver un mínimo de cuatro partidos en un día de fin de semana. El hombre de la remontada, el héroe de Vigo, al que también piden en Moaña que le pongan una estatua, le espera un futuro ligado al fútbol. Lo vive las 24 horas. Lo analiza todo. Se explica con claridad. Va más para director deportivo que entrenador. El símbolo del celtismo se ha ganado estar en los planes de Luis Enrique. Es el mejor goleador español y en agosto tiene un premio que le hace especial ilusión. Los apicultores del Morrazo le entregarán 20 kilos de miel. Los goles que han salvado al Celta.

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